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domingo, 17 de enero de 2016

EN LOS ALBORES DE UN NUEVO AÑO


Ha transcurrido la mitad del primer mes del nuevo año, el cual ha sido particularmente complejo para los venezolanos. Como era previsible, y lo anticipamos en artículo anterior, tras el contundente triunfo electoral de la oposición el 6D, el régimen gobernante ha recurrido a toda suerte de ardides y argucias para desconocer la voluntad popular. En primer término, con la ilegítima e inmoral designación de Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al final de la legislatura anterior, pieza fundamental para el control del Poder Judicial y el desarrollo de las ulteriores estrategias del oficialismo. De seguidas, la impugnación de tres Diputados de la oposición, en una censurable actuación de la nueva Sala Electoral del TSJ, la cual abrió un conflicto de poderes, pues tras su juramentación por parte de la AN, el régimen amenazó a través del inefable Diosdado Cabello y del propio TSJ, con considerar nulas las decisiones que adoptara la Asamblea Nacional (AN) si no se desincorporaba a los Diputados impugnados, ante lo cual la oposición debió ceder para evitar un choque de trenes, y el Presidente Maduro pudo presentar su Memoria y Cuenta el pasado 15 de enero ante la AN, y no como pretendían algunos voceros del régimen, ante el TSJ. No sabemos cómo concluirá el tema de la representación de la oposición con 109 Diputados, pero varios destacados juristas opinan que si no se dilucida legalmente el caso, la oposición mantendría la mayoría calificada de las dos terceras partes. Pero los tentáculos inescrupulosos del oficialismo se orientan ahora a impugnar a otro Diputado opositor por el Estado Falcón, en una nueva manifestación de los golpes de Estado progresivos y continuados del régimen.

La presentación de cuentas del gobernante Maduro ante la AN fue de antología, pero se cumplió. Maduro quiso presentar un balance de gestión propio de Alicia en el país de las maravillas, pese a que el gobierno recibió un contundente voto castigo el 6D, producto de la incompetencia, la alarmante corrupción, la escasez y el caos económico, muy en especial una inflación que llegó al 200%, pese a que las cifras oficiales tardíamente suministradas por el BCV, la proyectan a septiembre de 2015 en torno al 140%, y a una situación de inseguridad pública que coloca a Venezuela entre los países más peligrosos del mundo. Pero no hay forma de cambiar las realidades y presentar un balance de gestión positiva, ni siquiera a través de la hegemonía informativa del Estado, ya que el pueblo lo vive y sufre día a día en carne propia, más allá de palabras huecas y de la pretensión de endiosamiento a la figura de Hugo Chávez, autor primigenio de la destrucción de la nación, o de tratar de hacer un cuestionable punto de honor nacional del retiro de sus retratos de la sede de la AN, cuando en realidad ello constituía una incalificable aberración institucional.

La respuesta firme del Presidente de la AN, Henry Ramos Allup al discurso de Maduro, permitió que el país escuchara por primera vez en cadena de radio y televisión una versión diferente a la de la poderosa red mediática del oficialismo. Los analistas comentan que ese día, el pueblo escuchó atónito en las calles por primera vez, palabras de Ramos, denunciando la grave crisis nacional y haciendo ver a Maduro que el gobierno no es el dueño absoluto del país, y que debe someterse al control político decidido por el pueblo. Pero también aceptando un diálogo con resultados. Dicho episodio me recordó pasajes del libro “La Tumba de Lenin” del autor David Remnick, ganador del premio Pulitzer, sobre cómo al inicio de la perestroika en la URSS, el pueblo comenzó a conocer los millones de crímenes, purgas y atropellos cometidos por el régimen estalinista, de manos del otrora adorado “padrecito”, y se enteró sobre cómo Stalin eliminó a una generación de disidentes o figuras valiosas que creían en el socialismo, pero no en la barbarie por él impuesta.

No he tenido una relación cercana con Ramos Allup, y en algún momento sostuvimos una pública polémica, la cual di por cerrada con respuestas firmes a expresiones que consideré impropias de su parte. Pero hoy, él ha recibido la inmensa responsabilidad histórica de presidir la AN, y de conducir a la AN a asegurar el mandato de cambio político recibido del pueblo el 6D,  y el ejercicio de la función de control político y de legislación que la Constitución atribuye a la AN. Por ello, sin reservas afirmo que Ramos Allup merece ser rodeado y recibir el más amplio apoyo de todas las fuerzas democráticas, sin visiones caudillistas, y contribuir al éxito de su gestión. Se requiere sí en esta etapa el concurso de los mejores juristas y estrategas del país, algunos de los cuales han emitido ya valiosas opiniones respecto de los dislates del gobierno para aferrarse  al poder “como sea” (Maduro dixit), e impedir que se consolide una nueva realidad política, la cual quiérase o no, ya comenzó.

Lo trágico es que ante la profunda crisis y el clamor nacional por la rectificación, Maduro se niega a modificar la política económica, decide ampliar el número de Ministros y diluye más la ya ineficiente gestión de gobierno, militariza más el gabinete ministerial gobierno intentando ganar el apoyo de dicho estamento, y reincide en el erróneo esquema que ha conducido al régimen al fracaso. Sorprende la baja calidad de los Ministros designados, entre ellos el de Economía Luis Salas, quien se expresa con ideas trasnochadas y perturbadoras, que no harán sino presionar el acelerador hacia el abismo, entre otros con la Emergencia Económica decretada, sometida a consideración de la AN.

Un análisis del Economista y académico Humberto García Larralde, pone de manifiesto cómo el propósito es disponer a discreción de recursos presupuestarios remanentes del 2015 y del 2016 para “gasto social”, es decir, las misiones; la requisición del sector privado de medios de producción, transporte y distribución de alimentos y bienes de primera necesidad; la agilización de procedimientos administrativos para la contratación pública o trámites cambiarios para la importación, incluyendo medidas para restringir los flujos monetarios y transacciones de moneda nacional y de divisas. Concluye García Larralde en que se trata de un mayor control sobre recursos presupuestarios y activos del sector privado, dicho de otra manera, en una patente de corso para aplicar mayores controles, y el usufructo discrecional de bienes y recursos financieros.

De otra parte, la referencia de Ramos Allup al peligro de la participación militar en política, recibió una destemplada respuesta del General Padrino, Ministro de la Defensa, de que el papel no deliberante de la Fuerza Armada es cosa del pasado. Qué despropósito. Cómo se atropella la Constitución y se debilita o expone más a la institución armada, como garante que es de la soberanía nacional y de la constitucionalidad. Buenos artículos han escrito al respecto Carlos Raúl Hernández y el General (r) Carlos Peñaloza, quien defiende la denominación de la Fuerza Armada Nacional prevista en la Constitución, sin el agregado de bolivariana, pues conlleva una fuerte connotación política. Fue triste escuchar la irracional declaración del Comandante General de la Armada, Almirante Montplaisier, de que ahora más que nunca son bolivarianos y chavistas, en lugar de luchar por unas FAN pulcras, institucionalistas e independientes de ideología política alguna.

En suma, se configura un panorama complejo e incierto, ante el cual la comunidad internacional debe seguir vigilante. Valga destacar la reciente y valiosa segunda carta dirigida por el Secretario General de la OEA Luis Almagro al Presidente Maduro, en la cual defiende su ineludible obligación de vigilar por los principios de la Carta Democrática de la OEA, denunciando nuevas violaciones del régimen venezolano al Estado de Derecho. Y así mismo, la digna y solidaria actuación del ex Presidente de Colombia Andrés Pastrana y de otros ex gobernantes en favor de la libertad en Venezuela. Quiera Dios que la obcecación del gobierno en desconocer las reglas del juego, no lleve al país por un camino de confrontación de la mano de una camarilla de fanáticos, o al decir de un conocido psiquiatra venezolano, de psicópatas que ejercen el poder sin pudor, pretendiendo perpetuarse en el mismo. De ser así, el soberano, al que tanto se invoca y que se expresó inequívocamente el 6D, sabrá exigir cambios aún más profundos, y como tales, impredecibles.   


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"