martes, 7 de febrero de 2012

ENTREVISTA DEL PERIODISTA RICARDO ANGOSO A PEDRO CARMONA, PARA LA REVISTA CAMBIO 16 DE ESPAÑA.

Introducción de Ricardo Angoso, periodista entrevistador.

La reciente retirada del candidato presidencial Leopoldo López, quien era uno de los favoritos en las elecciones primarias previstas dentro de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), despeja el camino para la casi segura elección –según las encuestas publicadas hasta la  fecha– del gobernador Henrique Capriles como candidato para disputar con Hugo Chávez la presidencia de país. Las elecciones presidenciales, previstas para octubre de este año, se celebrarán en un momento crucial para el régimen que enarbola como bandera al “socialismo del siglo XXI”, debido, sobre todo, a la inesperada enfermedad del máximo líder y al agravamiento de los problemas internos. Una vez retirado López, que era visto con grandes esperanzas por algunos sectores venezolanos pero con escasas posibilidades de derrotar a Chávez por varias razones, quedan en la escena política frente a Chávez el abogado Pablo Pérez, el sindicalista Pablo Medina, la ingeniera María Corina Machado, el exembajador Diego Arría y el ya citado Capriles. La elección del candidato será el 12 de febrero y, una vez elegido, todos los demás postulantes, tal como se ha previsto y salvo sorpresas, cerrarán filas en torno al ganador. ¿Será así? Veremos. La salida de López de la nómina de candidatos y su apoyo a Capriles no es algo desdeñable, pues sumaba en las encuestas un capital político que se situaba alrededor del 15 por ciento, y contribuye a clarificar el escenario. Una vez que Capriles salga elegido, pues por ahora no se perfila nadie que le pueda hacer sombra, a la oposición le esperan ocho largos meses de campaña muy duros, en donde las provocaciones, la manipulación informativa y la violencia –habituales armas del régimen chavista– estarán al orden del día. La disputa estará muy reñida, ya que la popularidad de Chávez sigue alta, aunque el debate de fondo sigue siendo la verdadera gravedad de la enfermedad del presidente y máximo caudillo. El cáncer del presidente se ha convertido en el epicentro de la vida política venezolana, ya que de su evolución depende, en gran medida, el futuro de la revolución bolivariana. Un régimen tan caudillista como el de Venezuela gravita sobre su máximo líder y las condiciones en que se produjera una posible sucesión, bien por defunción precipitada o por un agravamiento que provocara el relevo, están más presentes de lo que parece en el interior del movimiento que apoya a Chávez. Al parecer, cuentan los analistas venezolanos, el régimen está dividido entre los halcones que apoyan a Adán Chávez, verdadero ideólogo del régimen y consabido comunista, los pragmáticos que apoyarían al canciller Nicolás Maduro, un duro pero sin ideología conocida aunque muy cercano a los intereses de Cuba, y los izquierdistas de corte democrático que se decantarían por el vicepresidente Elías Jaua. Cualquiera de estos tres candidatos, si Chávez se apartase de la escena por cualquier razón, tiene serias posibilidades de suceder al controvertido caudillo, aunque no descartemos que finalmente llegue a las elecciones de octubre y así no se abriría la siempre compleja batalla sucesoria. Capriles tendrá que batirse con Chávez o bien con cualquiera de los ya citados postulantes. La campaña será larga, dura y, previsiblemente, sucia. El descarado ventajismo con el que juega el régimen, el monopolio informativo del oficialismo y el control del aparato electoral, junto con el descarado clientelismo con que cuenta a merced del manejo del dinero procedente de la industria petrolera, hacen que sea una lucha absolutamente desigual. Enormes retos y desafios Gane quien gane, sea del oficialismo o de la oposición, lo único que queda claro es que el próximo presidente tendrá que gestionar el colapso generado después de trece años de ineficacia, ineficiencia y despilfarro de los recursos públicos. El país sufre una profunda parálisis en lo económico, sobre todo por la dependencia de los ingresos del petróleo, e importa el 95 por ciento de lo que consume. No se produce nada de nada y Venezuela ocupa el último lugar en la recepción de inversiones extranjeras en América Latina. Hay cortes de luz periódicamente, suspensiones en los servicios públicos y el transporte, como el Metro de Caracas —antaño orgullo de todos los venezolanos—, también se ve interrumpido numerosas ocasiones, por citar tan sólo algunos ejemplos del caos cotidiano en que se vive. Luego está la inseguridad ciudadana, que han convertido a este país en uno de los más peligrosos del mundo; en la última década se han producido más de 100.000 homicidios y el pasado año la cifra alcanzó los 20.000. Solo en la ciudad de Caracas es normal que un fin de semana la cifra se acerque al centenar y el fin de año hubo 94 homicidios, una cifra escalofriante para una ciudad de apenas seis millones de habitantes y que ya es más peligrosa que Kabul o Bagdad, con tasas de homicidios incluso más bajas que la capital venezolana. Mención aparte merece el abandono generalizado de las infraestructuras, en una nación donde en los últimos años no se construyó nada y, lo que es peor, ni se reparó, con lo cual cuando uno atraviesa este antaño próspero país se tiene la sensación de estar circulando por un paisaje abandonado tras un ataque nuclear. Carreteras intransitables, baches –o cráteres– sin asfaltar desde hace años, puentes a punto de caerse, desprendimientos inesperados en casi toda la red vial y edificios abandonados a medio construir, junto un sinfín de escenas indescriptibles que conforman la realidad venezolana, hacen de Venezuela un país casi abatido por una guerra. Necesitará de un auténtico proceso de reconstrucción nacional si de veras quiere convertirse en un país del siglo XXI. A este cuadro que le espera al próximo presidente se le viene a unir la corrupción y la opacidad en las cuentas públicas por parte del régimen y del mismísimo presidente Chávez que pone y dispone de los fondos del petróleo al servicio del proyecto bolivariano y de los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), pero especialmente para Cuba y Nicaragua, cuyas ruinosas economías son financiadas a golpe de talonario. En fin, gane quien gane, la herencia por recibir será nefasta y fruto de una tragedia que dura ya casi tres lustros.



CAMBIO 16. 13 febrero 2012, Nº 1 800, internacional
Pedro Carmona: Economista y ex Presidente de la patronal venezolana. Desde su exilio colombiano, que comenzara hace ya una década, analiza la difícil coyuntura que atraviesa su país y el próximo desafío electoral que tiene ante sí la oposición, a la que advierte que debe ir con un solo liderazgo para derrotar a Chávez en las urnas.

RA:  Qué argumento tiene para sostener que Venezuela se cubaniza?
PC: Los hechos hablan por sí solos. La presencia de contingentes cubanos en Venezuela ha sido creciente, en sus inicios en los campos de la salud y educación, pero se ha extendido a sectores estratégicos como la seguridad e inteligencia; las notarías y registros; la identificación y extranjería; la protección del presidente, las llamadas “misiones” y, la sala situacional del Palacio de Miraflores, donde se gestan las decisiones cruciales del régimen. La cubanización es así una realidad que configura la mayor cesión de soberanía de la historia nacional, insólitamente justificada en el hecho de que ambos países conforman un solo proceso con objetivos comunes. Actualmente, se entregan a Cuba 112.000 barriles diarios de petróleo, que se dicen compensados por los 60 a 70.000 cubanos que prestan servicios en el país. Además, existe una relación de dependencia afectiva del presidente Chávez con Fidel Castro, líder indudable del proceso revolucionario cubano. El propio Chávez lo menciona como su maestro y mentor, e indica que gracias a él, ha podido avanzar en su proceso revolucionario.

RA:  Le he visto muy pesimista en sus últimos artículos con respecto a las próximas elecciones. ¿En qué se sustenta para serlo?
PC: No soy pesimista, trato de ser realista y de advertir que las reglas electorales están distorsionadas por el absoluto ventajismo oficialista. La oposición no tiene otras armas que las legales y electorales. Se requiere mayor firmeza en la denuncia del fraude, y garantizar el respeto al voto. A manera de ejemplo, la oposición no tiene acceso al padrón electoral, donde estarían ocultos varios millones de votos fantasmas, y el árbitro, el Consejo Nacional Electoral está integrado por afectos al régimen. Los especialistas coinciden en las máquinas electrónicas son susceptibles de manipulación, y por último, el régimen coloca a su servicio todos los recursos del Estado. En estas circunstancias, la lucha es asimétrica; el presidente y sus acólitos, incluyendo a la cúpula militar, afirman que se mantendrán en el poder hasta el 2031, que no aceptarán un gobierno de oposición, o que la vía electoral no es el único medio, pues la lucha armada no es descartable. Estas ilegales expresiones siembran temores e incertidumbre, y son la razón de mis interrogantes de cara al futuro.

RA: Hay quien dice que lo que está en juego en Venezuela en las próximas elecciones es quién gestiona el colapso del país. ¿Comparte esa lectura de la realidad venezolana?

PC: El panorama económico del país en el mediano y largo plazo es inviable. Solamente con altos precios del petróleo y mayor deuda es posible tapar el agujero fiscal, subsidiar, regalar dinero a otros países con fines políticos, y mantener el gasto público como centro de la economía. Hoy, el país es más dependiente que nunca del petróleo; el 95 por ciento de las exportaciones son petroleras, con sólo el 5 por ciento de no tradicionales. Como se requiere más caja, el Gobierno vende petróleo a futuro a China, en lo que constituye una hipoteca de primer grado para las nuevas generaciones de venezolanos. Por otra parte, la aplicación de estricto control de cambios plantea a las empresas privadas problemas para acceder a las divisas requeridas para el giro de sus negocios. Ello explica las crecientes importaciones, el desabastecimiento y la mayor inflación de toda América Latina, en promedios cercanos al 30 por ciento.

RA: ¿Cómo ve la salud de la oposición, más concretamente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)?

PC: Ha ido evolucionando en términos alentadores. El registro de los candidatos y su campaña muestran voluntad de unidad y ella es un requisito sine qua non para enfrentar a ese complejo cuadro. El 12 de febrero de 2012 es la fecha crucial de las elecciones primarias, y a partir de allí, el “líder único” oficialista, Chávez, tendrá un contendor. Hace pocas semanas se celebraron dos refrescantes debates entre los seis precandidatos opositores, bajo una visión amplia a la cual los venezolanos estaban desacostumbrados, ante el pensamiento único del gobernante. No obstante, la candidatura única es un requisito necesario pero no suficiente. Se requiere estructurar un programa común que convenza al amplio segmento de indecisos y a quienes están preocupados porque las condiciones desfavorables en las que juega la oposición sirvieran sólo para legitimar a un régimen cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder a toda costa.

RA: ¿Qué balance hace de la situación económica que vive el país?
PC: Muy compleja: continúa el proceso de progresivo endeudamiento del país, con una menor producción petrolera. Las condiciones para la inversión privada son cada vez más adversas, por una parte, por las masivas expropiaciones industriales, agropecuarias y de servicios. Más recientemente, se aprobaron nuevas leyes que restringen más las libertades económicas, como la Ley de Costos y Precios Justos, o una Ley Inmobiliaria que debilita seriamente el concepto de propiedad privada. El Estado venezolano avanza indetenible en la intervención de la economía, generando más desconfianza. Si ya había un nivel alto de desinversión por la obsesión expropiadora del Gobierno, las empresas sobrevivientes son más vulnerables al cierre o quiebra, lo cual agravará la situación del empleo, y la dependencia del sector petrolero. Pero al Gobierno sólo parece interesarle crear un Estado omnipotente e intervencionista, con el agravante de que muchas de las empresas estatizadas han dejado de ser productivas o eficientes.


RA: ¿Cree que de aquí a las elecciones la enfermedad de Chávez va a ser un elemento clave en el debate?
PC: Circulan muchos informes y conjeturas sobre la salud del presidente, y es indudable que si hubiera un agravamiento ello influiría sobre el proceso electoral de 2012. El Gobierno adelantó las elecciones para el mes de octubre, ante cualquier eventualidad, pues es clara la prioridad del régimen de asegurar la continuidad, incluso con un plan B si las cosas se complicaran, con influencia cubana, dada la dependencia de ese país de recursos venezolanos y el control que ejerce en los pasos estratégicos del régimen. Muchas encuestas muestran que un porcentaje considerable de la población le da su confianza a Chávez, pero que una clara mayoría cree que el presidente no debe permanecer más allá de los 13 años que ha gobernado, ello desde luego si hubiese elecciones limpias y no se intimidara al pueblo a cambio de dádivas o empleos.


RA: ¿Parece, no obstante, que la proyección exterior del régimen se ha debilitado, quizá incluso a cuenta de la enfermedad?

PC: Creo que sí, no solo por las violaciones sistemáticas al Estado de Derecho, la corrupción y la falta de independencia de los poderes públicos, sino por hechos internacionales como el desprecio por las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y las firmes alianzas tejidas con oprobiosas dictaduras en el mundo. La comunidad internacional sabe que las reglas de juego democrático son precarias en Venezuela, pero el poder del dinero y del petróleo puede más que las convicciones. La democracia es sólo un barniz útil en Venezuela. Hubo legalidad electoral en el origen en 1998, pero no existe legitimidad en el desempeño democrático, como lo establece la ahora “incómoda” Carta Democrática Interamericana de la OEA.


RA: ¿Parece que hay una crisis de lo que usted denominó un día como la ‘franquicia chavista’?

PC: Está circunscrita a los países del ALBA. Incluso en países de América Latina donde ha triunfado la izquierda prevalece el centro o centro-izquierda moderado, y no el radicalismo chavista, como ocurre en Brasil, Chile, El Salvador, Perú, Uruguay y hasta en Argentina, con sus particularidades. Creo que ese giro de la izquierda marca ciertas distancias con Chávez, aunque todos tratan de obtener beneficios económicos de su generoso y dilapidador bolsillo.


RA: ¿Cómo ve, en general, la salud democrática del continente?

PC: Con sensibles deterioros en los casos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y ahora Ecuador, donde se limita la libertad de prensa y proliferan los actos autoritarios. El caso de Nicaragua es insólito, pues mediante una violación constitucional avalada por órganos abyectos al Gobierno, se permitió la candidatura del presidente Daniel Ortega, y luego se perpetró un fraude electoral, denunciado por la oposición. En Guatemala, por el contrario, se realizaron elecciones limpias, que han llevado al país a un cambio de tendencias políticas, y en el caso del Perú, donde había muchas dudas, se aprecia por ahora una tendencia a preservar el sostenido desarrollo de la última década. Preocupa sí que la región se haga la vista gorda con el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana, lo que la ha convertido en letra muerta, y que, en otras instancias, Unasur y la CELAC se confeccionen nuevos textos que enfatizan sólo en las elecciones, y no en la legitimidad democrática de los gobiernos.


RA: ¿No tiene que ver esa tendencia con un desinterés de los Estados Unidos hacia los problemas de la región?

PC: No es algo propio de este Gobierno, sino que ya antes, en el de Bush, se percibía una débil visión estratégica respecto a América Latina, algo inconveniente que debería modificarse en los próximos años. Estados Unidos carece de una visión estratégica clara con el continente. Los recientes TLC con Panamá y Colombia, son positivos, pero faltó congruencia con la condición de Colombia como aliado estratégico de tantos años.

RA: Eso quizá lleve a los países del Continente a buscar nuevos mercados, ¿no cree?
PC: Es una tendencia que estimulará la diversificación exportadora de estas economías, como ha ocurrido en Chile y Perú, que se proyectan a Asia en forma clara. México, por el contrario, no puede escapar de la gran interrelación económica con su vecino Estados Unidos. Colombia se esfuerza ahora en la diversificación de mercados hacia el mercado asiático, y los de la Unión Europea, EFTA, Estados Unidos, Canadá y América Latina. Pero Chile representa el mejor ejemplo de apertura y diversificación exportadora de la región.

jueves, 26 de enero de 2012

LOS RETOS DE UN GOBIERNO DE CAMBIO EN VENEZUELA

Con el nuevo año, comienza la contienda electoral en Venezuela. En pocos días, la oposición designará en elecciones primarias al candidato único que enfrentará al todopoderoso presidente de la República, quien ya tiene la alforja henchida de recursos públicos, para soltar a la calle miles de millones con un solo objetivo: asegurar su triunfo en las elecciones del 7 de octubre. En la Venezuela actual están ausentes la planificación y la visión de largo plazo. No importa endeudar más al país, hipotecarlo con ventas de petróleo a futuro, o comprometer la salud financiera de PDVSA y las empresas del Estado. El objetivo vital del gobernante es el poder, y para ello se necesita abundante caja con fines políticos, haciendo caso omiso de los graves problemas estructurales que afectan a la nación entera, a los más necesitados, y al futuro de las nuevas generaciones.
Los anuncios recientes en la tolda opositora fortalecen la tendencia favorable a Henrique Capriles Radonski, pese al coraje mostrado por María Corina Machado y Diego Arria. Éstos sostienen la necesidad de contrastar con el gobierno, denunciar el fraude y hablar con la verdad al país sobre la crisis, mientras que Capriles orientaría su estrategia a captar votos independientes o pro gobierno, evitando polemizar en demasía con el candidato-presidente. En todo caso, el ungido en las primarias deberá afrontar una campaña asimétrica, con todos los recursos del Estado al servicio del candidato oficialista, expresión de un profundo ventajismo, lo cual sumado a las manipulaciones al sistema electoral, exige como expresara Oswaldo Álvarez Paz en reciente artículo, pasearse por escenarios de extrema complejidad política, entre ellos los riesgos de alteración de resultados o la utilización de bandas armadas para intimidar al país, e impedir la alternabilidad política.
No dudo que la dirigencia opositora conoce dichos escenarios y el deber de la defensa del voto, pero no es menos cierto que las reglas del juego son inequitativas y que en algunos procesos previos se mostró debilidad o impreparación. Las esperanzas de los venezolanos están puestas en octubre, conscientes de que es el momento del cambio, o de pérdida por largo tiempo de la institucionalidad democrática. De allí el desafío de transmitir al electorado un mensaje convincente, cuyos lineamientos están apenas esbozados, sin eludir el debate sobre el terrible estado de cosas imperante, y sobre las bases para la sustitución del modelo comunista en marcha, con garantías de gobernabilidad del país.
Desde la distancia, reflexiono a solas en torno a los difíciles retos a los cuales tendría que responder un nuevo gobierno de talante democrático, principalmente:
a)      El desmonte de los odios y lucha de clases en la sociedad venezolana, la libertad de los presos políticos, la reconciliación sin impunidad, y la tranquilidad a los segmentos más pobres afectos al régimen, de que no serán objeto de retaliaciones.
b)      La reinstitucionalización del Estado, destruido por un estilo personalista y discrecional, lo cual implica el rescate de PDVSA, de la Fuerza Armada, el sistema judicial, el Banco Central, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la recuperación de competencias y recursos de Gobernadores y Alcaldes, la libertad de expresión, y la lucha contra la corrupción y la anarquía que corroe las entrañas de la nación.
c)      El desarme del país para enfrentar el caos, la inseguridad personal y la existencia de bandas armadas que han sido alentadas desde el gobierno, y que han escapado de su control.
d)      El reordenamiento de la economía para revertir el desbordado endeudamiento e inflación; disciplinar el gasto público; exigir rendición de cuentas; reducir la exacerbada intervención del Estado; suspender los regalos al exterior sin perjuicio de la tradición de cooperación internacional de Venezuela; racionalizar los subsidios; restablecer la libertad cambiaria; recuperar la confianza a la inversión, e impulsar la diversificación económica y el desarrollo económico y social.
e)      El replanteamiento de una política exterior y de integración económica acorde con los más genuinos intereses geopolíticos de la nación, y no los de un gobierno de turno, con una visión ideológica autocrática y personalista.
f)       La reorientación de los programas de ayuda hacia los más necesitados, enfatizando en la generación de empleos dignos y estables como vía para erradicar la pobreza, en lugar del sólo otorgamiento de dádivas, estimulante de la subyugación y el ocio.
Los puntos anteriores, no limitativos, perfilan la magnitud de los retos que enfrentaría de un nuevo gobierno a partir de 2013. Son factores sensibles y de alto riesgo, agravados por las señales transmitidas por personeros del régimen como el General Rangel Silva o el Gobernador Adán Chávez, quienes han asomado el eventual desconocimiento de la voluntad popular si el resultado no les es favorable, o el recurso de la lucha armada. Luce por tanto indispensable un sólido acuerdo entre las organizaciones políticas e independientes con visión democrática, que asegure estabilidad política y el reemplazo de un modelo fracasado, como ocurrió en 1959, cuando bajo el recio liderazgo de Rómulo Betancourt, fue necesario preservar a la naciente democracia de los embates de la extrema izquierda pro cubana, y de la extrema derecha nostálgica del perezjimenismo. Resulta además vital que la Fuerza Armada se comprometa a acatar la voluntad popular, y a no reprimir al pueblo, si éste se viera en situación de defender el voto. Bienvenido sea pues el inicio de la campaña, ojala sin debilidades o complejos en la tolda opositora para denunciar el ventajismo, y con claridad de que no estamos en un proceso electoral normal, sino al margen del Estado de Derecho, y con el reto de relevar a un régimen totalitario, aliado a factores nacionales e internacionales que tratarán de impedir la restitución del orden democrático y de libertades en Venezuela, país clave en la geopolítica regional y mundial. Que Dios ilumine a nuestra sufrida patria.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

miércoles, 14 de diciembre de 2011

REFLEXIONES DE FIN DE AÑO

Venezuela concluye otro año espeso, difícil, tras trece largos años de gobierno, con una alta proporción de sus habitantes apesadumbrado, otros emigrando hacia diversos destinos, aún a costa de la incertidumbre y del abandono de actividades, familia, amigos y raíces. La inseguridad personal y la falta de oportunidades han convertido al país del atractivo lugar de inmigración que siempre fue, en uno de emigrantes, provocando el drenaje de lo más valioso de una nación, el capital humano, en una lamentable diáspora hacia el mundo,

En Colombia escucho con frecuencia con un toque de ironía, un agradecimiento a Chávez por hacer posible que tantos profesionales valiosos, inversionistas, y familias de bien, hayan escogido a este país como su lugar de residencia. Igual ocurre en Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, España, Canadá, y tantos otros. Pero el régimen, al mejor estilo cubano, considera excelente que los “escuálidos” emigren, pues así Chávez se queda con el país y con el “pueblo”. Con todo, millones de compatriotas permanecen luchando en Venezuela, pese al ostensible deterioro de las condiciones de vida, en tanto que otros aguardan el resultado electoral de octubre de 2012 para, en el evento de que el gobierno continúe aferrado al poder–como es su inocultable propósito- incorporarse a una nueva oleada migratoria, ante condiciones de vida insostenibles.
Pero, ni la enfermedad ablanda al gobernante. Antes bien, luce como que el deterioro en la salud presidencial, lo moviera a acelerar sus destructivos planes. Desde la distancia observo con perplejidad nuevos desarrollos del mismo guión: es el caso del ataque al Dr. Diego Arria en un acto académico en la UCV; el reconocimiento público hecho por Chávez al estudiante de la UCV que lideró el peor irrespeto de la historia de la Universidad a sus autoridades, afortunadamente repudiado por la comunidad estudiantil en las recientes elecciones realizadas. Luego, el episodio de violencia desatado por encapuchados chavistas ante la contundente derrota sufrida en dichos comicios, bajo el estilo de los grupos de choque fascistas o marxistas. La Universidad va así en vías de anarquización, y sin presupuesto, producto de la asfixia a la que la ha sometido el gobierno, mientras se dilapidan fortunas en demagogia nacional e internacional.
De otra parte, la sistemática campaña de envenenamiento de la mente de los venezolanos, movió de nuevo al gobernante a afirmar públicamente al país que si la oposición gana habrá guerra, que el pueblo no admitirá que la oposición conduzca a PDVSA, a la Fuerza Armada, que la oposición acabará con las misiones, etc. todo ello dentro de la línea de expresiones previas del General Rangel Silva y de Adán Chávez, que asoman aviesas intenciones de desconocer un resultado adverso, o la opción de la lucha armada o de enguerrillamiento del país. Adicionalmente, se descalifica ante el pueblo a los precandidatos opositores con términos peyorativos, hecho que en cualquier país serio serían objeto de sanción por la autoridad electoral. Para Chávez, no existe en Venezuela otra persona con capacidad para ser presidente, y por eso infunde temores, y reafirma la necesidad de su perpetuación en el poder, al estilo de los gerontócratas cubanos.
Como si no existiese una crisis de seguridad jurídica, la obsecuente presidenta del Tribunal Supremos de Justicia comunicó al país la despenalización de la invasión como delito, con lo cual quedan libres los reos incursos en dicha falta. Poco antes, una nueva ley inmobiliaria significó otro certero ataque contra la propiedad privada, que afecta no sólo a los ricos sino a familias de clase media y baja propietarias de inmuebles para alquiler, provocando que desde ese momento, muchos inquilinos se rebelaran contra los dueños de los inmuebles, negándose a pagar los alquileres, y hasta amenazándolos de muerte. La despenalización alentará nuevas invasiones a lo largo y ancho del país, que quedarán impunes, ante propietarios inermes en la defensa de sus derechos.
La guinda de la torta es el atropello de que están siendo objeto los empresarios privados a raíz de la Ley de Costos y Precios Justos, norma que llevará a una situación precaria o de quiebra a numerosos negocios, sumándose a las decenas de miles que ya han cerrado sus puertas o han sido expropiados. Recuerdo que durante mi gestión como Presidente de Conindustria entre 1995 y 1997, el país contaba con casi 14.000 empresas manufactureras productivas, de las cuales sólo quedan algo más de 6.000, es decir, menos de la mitad. Ello sin contar las invasiones, confiscaciones o expropiaciones de fundos agropecuarios en toda Venezuela, lo cual ha acarreado más escasez de bienes de primera necesidad, y la exacerbación de una economía importadora o de puertos.
El año cerrará de nuevo con una inflación cercana al 30%, el peor castigo al estómago y bolsillo de los venezolanos, pese a los subsidios al tipo de cambio, a los combustibles y a otros servicios públicos, excepción hecha de grupos privilegiados, como es el caso de los militares, a quienes se incrementan salarios generosamente, lo cual no es malo per se, pero discrimina con respecto a otros servidores públicos. Los niveles de endeudamiento del país superan ya los US$ 135 millardos, y la deuda militar con Rusia, así como los créditos del fondo chino se incrementan sin freno, pues permiten el manejo discrecional de recursos en el presente, aún a costa de hipotecar a las nuevas generaciones. No existe visión de mediano y largo plazo en lo económico, aunque sí en lo político.
Quiera Dios que en el 2012 el pueblo venezolano abra los ojos ante la incompetencia y el engaño, sin deslumbrarse por la multiplicación de las dádivas, y que la oposición sea capaz de consolidar la unidad y ofrecer mensajes firmes y convincentes, por encima de intereses personales o grupales. Es triste concluir con la expresión que escuché del precandidato Capriles hace poco: “el gobierno es como la saliva de chivo; lo que toca se seca”. Que ello sirva de meditación en las postrimerías del 2011, y para el comienzo de un año decisivo, dependiente de la actitud que el pueblo venezolano asuma ante la barbarie autoritaria.
Feliz Navidad y Año Nuevo para quienes amablemente compartan estas reflexiones.  



"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

lunes, 14 de noviembre de 2011

VENEZUELA: UN PANORAMA INCIERTO

Se aproximan tiempos cruciales para Venezuela. De una parte, la oposición decanta y define sus opciones para las elecciones primarias de febrero de 2012, y por la otra, el candidato insustituible del oficialismo trata de sobreponerse a la enfermedad, para aparecer como el invencible y único capaz de conducir los destinos de la nación, no obstante el totalitarismo, corrupción e intolerancia que ha caracterizado a su régimen durante los 13 años de existencia.
El reto para la unidad democrática es inmenso, pues debe sobreponerse al ventajismo y fraude electoral, lo cual supone lograr proporciones no inferiores al 60% para asegurar el triunfo, y ello implica ofrecer un mensaje convincente dirigido a dos grupos de venezolanos: los llamados “ni-nis”, cerca de un 30% del electorado, que no están ni con el gobierno ni con la oposición, y segundo, a quienes consideran que un sistema electoral viciado, sólo lleva a legitimar a un régimen que irrespeta sin pudor las reglas del juego democráticas y utiliza la maquinaria y recursos del Estado al servicio de la ilegalidad y de la concentración absoluta del poder. El uso de los recursos públicos en finalidades políticas proselitistas no hace sino acrecentarse con las denuncias sobre el caso del Fondo Chino, y antes el de Fonden, además de los medios a través de los cuales se escamotea la asignación de recursos constitucionales a gobernaciones y alcaldías, fijando el precio del petróleo a niveles sustancialmente inferiores a los del mercado.
Muchas conjeturas se tejen en estos días sobre la salud presidencial, estimuladas por el adelanto al mes de octubre de los comicios del 2012, y por la presunta intención del gobierno de propiciar una reforma constitucional para asegurarse de que si algo ocurre al Presidente, el Vicepresidente Ejecutivo concluya el mandato con prescindencia de la fecha en que falte, a diferencia de lo que estipula el artículo 233 de la Constitución, según el cual si la falta absoluta del Presidente ocurre durante los primeros 4 años del período constitucional se debe proceder a una nueva elección, en tanto que si se diera durante los últimos 2 años del período, el Vicepresidente debe completar el mandato. Ello no es descabellado en la maquiavélica mente de quienes pretenden que el régimen chavista se eternice, por las buenas  o por las malas.
Llama también la atención cómo algunas encuestas muestran una alta pero decreciente favorabilidad del Presidente, que no necesariamente supone intención de voto, pues la mayoría piensa que Chávez debe dejar el poder en enero de 2013. Ello amerita indagar más en la mente de los venezolanos. Un artículo reciente de Alfredo Michelena titulado “Managua, populismo y Anna Arentz”, expresa cómo el fraudulento proceso electoral en Nicaragua se mimetiza con el caso venezolano, donde “se desarrolla una ideología y una política que coloca al Estado como proveedor de bienes y servicios, y del otro lado, a una población dependiente de ésta en un modelo asistencialista”. Michelena cita a la filósofa Arentz, para quien existe el “mundo de la necesidad y el mundo de la satisfacción”. Para  el primero, los problemas son la supervivencia, comida, vestimenta, techo, en tanto que para el segundo la libertad, el tiempo libre, la carrera, el futuro. En función de ello, para Michelena existen dos Venezuelas: la primera de ellas es objeto del reparto parcial de renta y de la venta de ilusiones de que vendrán más dadivas y que “pronto me tocará mi turno”, manteniéndolos con la mano extendida, mientras se coarta la libertad que el otro grupo añora, y se les expropia y hostiga, incluyendo a las Universidades.
Bajo otra perspectiva, ¿cómo se explica que la destrucción de una nación, el debilitamiento de la propiedad privada y la dilapidación de los recursos de todos los venezolanos no provoquen una reacción de la población? Es bien conocida la conseja de la rana en el agua tibia, aplicable a la inacción del país para frenar a tiempo la insaciable sed de poder del régimen gobernante, pero hay que buscar también explicaciones en el modelo que lo inspira. Para el marxismo-leninismo, el poder depende de la exaltación de la violencia y del uso de las armas, el terror o la intimidación, para reprimir la libertad e implantar políticas totalitarias. Lenin y su sucesor Stalin propiciaron la guerra civil sobre la base de la lucha de clases y toda suerte de políticas basadas en el terror, como la descalificación, exterminio de grupos opositores, segregación, control, arrestos, incautación de bienes, represalias, etc., aderezado con una profunda ideologización, fanática e intolerante. La lucha de quienes propician la dialéctica de la lucha de clases contra la libertad y dignidad del ser humano, y la afirmación de que “el fin justifica los medios”, convierte en patológica el ansia de poder de un gobernante. En el caso venezolano, se añade el grado de anarquización imperante, evidenciada en la desbordada inseguridad personal, la actuación de grupos armados afines al gobierno, y la formación de “ghettos” políticos en Caracas. Y es que entre la filosofía marxista y la anarquista hay profundas coincidencias sobre la necesidad de propiciar la destrucción del orden preexistente, llámese democrático, burgués, imperial o capitalista, para que emerja el orden nuevo: el socialista, en nuestro caso del Siglo XXI.
No hay que olvidar que en febrero de 1917 fue primero depuesto el régimen zarista, y luego en octubre el gobierno provisional de Kerensky mediante el golpe militar bolchevique que supuso el ascenso de Lenin al poder. Ni tampoco olvidar que la justificación de Lenin para el golpe fue la convocatoria a una Asamblea Constituyente amplia, lo cual ocurrió en las elecciones celebradas en noviembre del mismo año, con el resultado de una total derrota para los bolcheviques y el triunfo de las corrientes socialistas moderadas o socialdemócratas. Ante ello, los bolcheviques irrumpieron con las armas contra la Asamblea, la cual había logrado instalarse con dificultad en enero de 1918, bajo el lema “todo el poder para los soviets”. Así, la minoría bolchevique aniquiló la Asamblea democrática e impuso el “terror rojo”, que barrió durante 70 años todo vestigio de democracia en Rusia e instauró la dictadura comunista soviética. Otro tanto podríamos decir del caso cubano, pues Fidel Castro juró en sus inicios que no implantaría un régimen comunista, y ya pronto cumplirá 53 años de absolutismo rojo.
La violencia, la anarquía, la lucha contra toda forma de disidencia, la liquidación de la propiedad privada y del régimen de libertades, están pues en la esencia de todo régimen de inspiración marxista, con particularidades tácticas que en el caso venezolano han sido concebidas bajo la inspiración de la indudable experiencia castrista. En efecto, el régimen venezolano no sólo ha sembrado odios y lucha de clases, sino formas inescrupulosas de desconocimiento del Estado de Derecho, y de imposición de su voluntad totalitaria. Es ese el panorama del país a 10 meses de los próximos comicios. ¿Está la nación consciente y preparada para enfrentar probables arremetidas de violencia, de represión miliciana, o el uso de toda suerte de artilugios para aferrarse al poder? Luciría como que algunos sectores de oposición se dirigen a un torneo electoral legalista y democrático, sin reparar en las amenazas y peligros que se ciernen sobre el futuro. Hay que prepararse bien, exhortar a votar masivamente, es el recurso que queda contra la tiranía castro-comunista, pero movilizándose, contrarrestando la inescrupulosa actuación del gobierno, denunciándola, y asegurando una firme y decidida defensa del voto.  



"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 22 de octubre de 2011

LA ARREMETIDA AUTORITARIA

Las autocracias arremeten en varios países de la región, con la pretensión de atornillarse en el poder en forma hegemónica. Tras largos períodos dictatoriales, el avance democrático casi perfeccionado en América Latina en la década de los 90, que tantas esperanzas de estabilidad y madurez política trajo, ha cedido el paso a regímenes que, amparados en una legalidad en el origen, han luego subyugado a todos los poderes y se deslegitiman en su gestión gubernamental.  

Con excepción de Cuba, máxima expresión del totalitarismo, el retorno democrático ocurrido en Chile y Nicaragua en los años 90, y antes en Argentina, Bolivia, Ecuador, Haití, Panamá, Paraguay, R. Dominicana y Uruguay, hizo pensar que quedaba atrás el historial de nefastas dictaduras entronizadas en la región. En esos tiempos, Costa Rica, Colombia, Venezuela y México pese a la hegemonía unipartidista, se constituyeron en baluartes de la democracia, con líderes indoblegables como Figueres, Betancourt, Caldera, Villalba, Haya de la Torre, Lleras Camargo, Velasco Ibarra, Frei, y tantos otros que adversaron a las tiranías de Trujillo, Somoza, Duvalier, Pérez Jiménez, Stroessner, Pinochet, Batista y al régimen de los hermanos Castro, éste inexplicablemente medido por la comunidad internacional con una doble moral, pese a sus represivas ejecutorias.
Chávez llegó al poder en 1998 mediante elecciones, merced al error de quienes pensaron que encabezaría un cambio respetuoso del Estado de Derecho, y bajo la premisa de sólo le sería posible permanecer en el poder cinco años, como lo preveía la Constitución de 1961. El hecho es que el dos veces golpista presidente ha implantado un régimen caudillista de inspiración marxista, y no oculta su afán de perpetuarse en el mando, mientras demuele la democracia desde adentro, contando con Fidel Castro como mentor y colíder del proceso. No hay un solo paso relevante del régimen venezolano que no sea urdido con La Habana, como lo reconoce Chávez al referirse a sus estrategias de adoctrinamiento ideológico, la creación del ALBA, la formación de las milicias y el desarrollo de las misiones, entre ellas la más sibilina: la misión identidad, con la cual manipula las elecciones a su antojo. Dos ejemplos más de data reciente son la millonaria multa impuesta al canal Globovisión para tratar de quebrarlo sin tener que decretar su cierre, y el desconocimiento al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la inhabilitación del precandidato Leopoldo López, en olímpico desconocimiento de los preceptos constitucionales respecto a la prevalencia de los Tratados Internacionales de derechos humanos sobre la legislación interna. Otro triste ejemplo ha sido la arbitraria y poco ética demanda del Presidente Rafael Correa de Ecuador, contra el diario El Universo de Guayaquil.  
La realidad es que con el dinero de todos los venezolanos se ha creado una poderosa maquinaria política y mediática al servicio de la toma absoluta del poder en Venezuela, cuyo guión se estimula en otras naciones mediante procesos constituyentes que terminan como instrumentos para constreñir el régimen de libertades, los medios de comunicación y subordinar a todos los poderes al Poder Ejecutivo. En el caso venezolano, la destrucción del sistema descansa en la absurda afirmación de que la revolución está por encima de la Constitución, ejemplo que cunde en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, con intentos en Argentina, El Salvador, Perú y Honduras, todo ello ante la inerme actitud de las fuerzas opositoras, debilitadas o atomizadas.
Uno de los más aberrantes casos, el de Nicaragua, es comentado por el disidente ex Vicepresidente de ese país Sergio Ramírez, en su columna en El Tiempo de Bogotá (16/10/2011), en la cual refiere cómo el Comandante Daniel Ortega se presenta de manera inverosímil como candidato a la presidencia, a pesar de una expresa prohibición constitucional, ello con el insólito aval de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral, órganos irrestrictos al Presidente, y con el financiamiento de recursos del convenio petrolero con Venezuela. Afirma Ramírez que el partido de gobierno tiene la maquinaria lista para fabricar una mayoría en la Asamblea Nacional y luego sustituir la Constitución Política, aprobar la reelección indefinida y afianzar un régimen totalitario. Es claro que para Ortega la democracia es un estorbo, como lo es para los miembros del ALBA, los cuales cumplen con rituales electorales en busca de legitimidad. En efecto, los procesos constituyentes en Bolivia y en Ecuador promueven la concentración del poder a nivel presidencial, la limitación de las libertades políticas, y la apertura de graves fisuras que afectan la unidad de dichas sociedades.
Tampoco era imaginable hace tan sólo unos años que Venezuela devendría en el principal aliado de execrables despotismos como Cuba, Siria, Libia, Irán, Bielorrusia, Zimbabwe, China y Rusia, y de movimientos revolucionarios de distinta pelambre. Más grave aún es el total entreguismo a Cuba, sin precedentes en la historia patria, a través de la masiva presencia de contingentes cubanos que controlan sectores estratégicos como la identificación, extranjería, inteligencia, seguridad, notarías, registros, sanidad, educación, comunicaciones, la guardia presidencial y la salud misma del gobernante, la injerencia en delicados temas militares, o la sacrílega degradación de los símbolos patrios, con el izamiento y homenaje a la bandera cubana en un Fuerte Militar, o los tributos al Che Guevara, a Tiro Fijo y a Reyes. Es además injustificable el improvisado manejo de la reclamación territorial con Guyana, bajo el absurdo argumento de que el diferendo fue estimulado por el imperio, evidenciando así que por encima de los legítimos intereses de la patria, está el valor estratégico que se atribuye al apoyo de los países del Caricom, por consejo de Fidel Castro.  
Las venideras elecciones venezolanas en octubre de 2012 no ofrecen las debidas garantías, y ello genera inconformidad en círculos opositores, estimulada por la debilidad de la Mesa de la Unidad en exigir mayor transparencia y equidad, hasta el punto de que el Rector del CNE Vicente Díaz, único miembro independiente de dicho organismo, ha denunciado públicamente el abierto ventajismo presidencial, en contravención al Estado de Derecho. Los partidos políticos yerran al creer que las denuncias de fraude electoral alientan la abstención, cuando es todo lo contrario: muchos se abstienen al percibir que su voto no es debidamente respetado. Como una muestra reciente más, la inscripción de los venezolanos en el exterior está siendo deliberadamente demorada por el CNE y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es justo por tanto exigir al CNE que permita la auditoría del Registro Electoral Permanente, el cual se encontraría inflado con millones de votantes fantasmas, y que se limite el descarado ventajismo oficialista, se haga buen uso de las máquinas de votación y se revierta la intimidante decisión de colocar captahuellas junto a las máquinas. Lo que está en juego no es cosa de niños. Se trata ni más ni menos del futuro político de la nación, y del sagrado destino de las nuevas generaciones de venezolanos.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 24 de septiembre de 2011

ENFERMEDAD PRESIDENCIAL Y ESPIRITUALIDAD

La enfermedad presidencial en Venezuela se ha manejado dentro del más puro secretismo cubano, desvirtuando un hecho incontrovertible: que la salud de un Jefe de Estado es un tema de alto interés público. En el caso de Paraguay, la información sobre el cáncer del Presidente Lugo fue impecable, y en la misma Cuba, al momento de su gravedad, Fidel Castro entregó el poder a su hermano antes de someterse a una cirugía y tratamiento mayores. En los Estados Unidos, cuando un Presidente va a ser objeto de una anestesia general, debe ceder previamente el poder al Vicepresidente de la República, y transferir a éste el control de las decisiones nucleares y de alta defensa nacional. En Venezuela no se han observado las normas constitucionales respecto al papel del Vicepresidente Ejecutivo cuando el Presidente deba ausentarse del país por más de cinco días, ni al Vicepresidente le ha interesado que se apliquen dichas normas, en aras de la concentración absoluta de poder. No ha habido ni siquiera un parte médico que indique dónde está el cáncer localizado, como no sean informaciones limitadas del propio Presidente, o las vulgares referencias a que se encuentra “como una pepa”.

Desde junio de 2011, han sido diversas las manifestaciones en el plano religioso, de la superstición o de manifestaciones sincretistas, incluyendo chamanes, babalawos u otras formas de santería y magia, que ponen de manifiesto el submundo de la oscuridad que atrae a los líderes del régimen. Pero cuando el asunto llega al extremo de la transmisión por televisión de un reciente “Bilongo” organizado en Cuba por la salud del gobernante, pasa de ser de un asunto privado a un alucinante acto público de magia, que es visto por el mundo como una expresión del más puro subdesarrollo, como lo está Venezuela en todo, a la par de los más países más pobres del África subsahariana, donde se originan esas prácticas primitivas.
No me las doy de moralista ni de especialista en temas religiosos, aunque me considero un católico fiel, sin fanatismos. No niego por ello el sinsabor que me produjo ver a prominentes figuras de de la Iglesia Católica, Monseñores Moronta y Sánchez Porras, encabezando una ceremonia transmitida “urbi et orbi”, para administrar el Sacramento de Unción de los Enfermos al Presidente Chávez, con la clara intencionalidad mediática de mostrar al pueblo que es un hombre creyente, apegado a principios cristianos. Jamás pensaría que ha debido negársele ese recurso espiritual si lo hubiere solicitado, pero se trata de un sacramento que se administra en forma privada, precedido de la penitencia del enfermo. Es pues inexplicable que se haya hecho a través de un show mediático, aparentando “recogimiento” del Presidente y de algunos acólitos de confesión marxista, perseguidores de la Iglesia, quienes con seguridad comulgaron u oraron como pose, sin una preparación espiritual para ello. Los representantes de la Iglesia, y en particular el Obispo Moronta, fallaron al prestarse a tales propósitos.
Después, Chávez se ha reunido con evangélicos, chamanes, babalawos, o representantes de los más extraños ritos o credos, no en una demostración de ecumenismo, sino de irrespeto o inconsistencia con principios religiosos pivotales. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en una definición común a otras religiones judeo-cristianas o monoteístas, que el mandamiento primero es: “No tendrás otro Dios fuera de mí”, prohibiendo de manera explícita el politeísmo y la idolatría, la cual “diviniza a una criatura, el poder, el dinero, e incluso al demonio”. Y añade: “La superstición es una desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se expresa también bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo”.
Pues bien, se conoce que desde hace años, el Presidente de la República está entregado a la superchería y a ritos de la mano de “sacerdotes” babalawos y colaboradores afectos a dichas prácticas, originadas en la santería y en la magia cubanas, o en ritos “paleros”, que no son otra cosa que hechicería de tradición conga (palo monte), que rinde culto a los muertos y a espíritus de la naturaleza, en forma cercana al espiritismo o a la magia negra. Se dice que hasta en los sótanos del Palacio de Miraflores se practica este tipo de oscuros ritos, y que en Cuba, en cada visita presidencial, se realizan sesiones especiales de hechicería, para invocar a las fuerzas ocultas, ¿o a las del mal? ¿Acaso no es vox populi que la exhumación de los restos del Libertador tuvo el propósito de invocar el espíritu de Bolívar y utilizar sus restos en ceremonias presididas por sacerdotes babalawos o paleros? ¿No debe un gobernante observar respeto o al menos privacidad en prácticas impropias de un mundo civilizado, o guardar consideración hacia el credo mayoritario de los venezolanos? ¿Cómo juzga el mundo que nos rodea a un Jefe de Estado que se involucra en el ocultismo y que a la vez encarga plegarias enmarcadas en la liturgia de otras religiones con valores? Recurrir al sincretismo para tratar de conciliar doctrinas y normas de conducta abismalmente contrapuestas, no es sino otra expresión de la confusión y limitados principios del Presidente, ya no sólo en lo espiritual, sino en lo político. De allí que siga sembrando día a día antivalores en la población, entre ellos muchos contrarios a los fundamentos del humanismo y la legalidad, como lo son la violencia, la represión, la intimidación, y las limitaciones inconstitucionales al pluralismo y al ejercicio de los derechos humanos y políticos, bajo la justificación de que la revolución está por encima de la Constitución, y que los Poderes Públicos deben subordinarse a sus objetivos.  
No deseo mal al Presidente Chávez, pese al profundo daño que le ha ocasionado al país. Su salud está en manos de Dios, único dueño de la vida. Pido más por su recuperación, pues algún día deberá dejar el poder sin violencia ni victimización, y rendir cuentas al país y al mundo de sus desmanes en todos los órdenes. Lo que sí queda reafirmado es nuestra condición de seres mortales, vulnerables, que no existen superhombres, y que en el cementerio no hay ni pobres ni ricos, ni gobernantes o pueblo raso, sino que ante Dios, todos somos iguales. Él tomará cuentas de nuestras actuaciones durante el tránsito por la vida terrenal, y del uso que hemos dado a los bienes materiales o espirituales que ha colocado en nuestras manos, para obrar con amor y hacer el bien.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

domingo, 11 de septiembre de 2011

LAS RELACIONES ECONÓMICAS COLOMBO-VENEZOLANAS

Colombia y Venezuela han sido países ligados indefectiblemente por la geografía, la historia y por nexos socio-económicos de gran significación. No obstante, dicha relación ha estado sujeta a dificultades propias de países vecinos, y a coyunturas políticas adversas. Bajo el marco del Acuerdo de Cartagena (CAN), ambas naciones llegaron a convertirse en los principales socios comerciales para el comercio de manufacturas, y en segundos en el comercio total, pero además, se generaron formas múltiples de relación asociadas a los nexos que unen a las zonas de frontera y a los agentes económicos privados, ello hasta la anti histórica decisión adoptada por el gobierno venezolano de denunciar el Acuerdo de Cartagena en abril de 2006, siendo que en dicho marco se había llegado a la formación de una unión aduanera y a la conformación de uno de los ejes de integración bilaterales más dinámicos de América Latina.

El intercambio comercial colombo-venezolano registraba cifras insignificantes en el quinquenio 1970-1974, en un promedio de US$ 28 millones anuales. Ya en el período 1980-1982, gracias al proceso de integración, el intercambio alcanzó los US$ 300 millones anuales, pero fue a partir de 1990, cuando gracias al impulso político para perfeccionar la zona de libre comercio y la unión aduanera andina, que se inició una inusitada etapa de crecimiento del intercambio andino y bilateral, apoyada en los márgenes de preferencia que garantizó el Arancel Externo Común aprobado en 1993. Así, en 1990, el intercambio bilateral superó por primera vez los US$ 500 millones, hasta llegar a su nivel record de US$ 7.289 millones en 2008, con más del 80% compuesto por productos manufacturados de alto valor agregado.
Las tensiones y desconfianzas políticas surgidas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela entre los años 2005 y 2010, y la decisión del gobierno venezolano de apartar al país de la CAN, generaron nefastas consecuencias sobre las relaciones comerciales, pese a “entendimientos pendulares” entre ambos gobiernos. A raíz de la operación que produjo en 2009 la baja en territorio ecuatoriano del líder guerrillero Raúl Reyes, las relaciones diplomáticas y comerciales colombo-venezolanas llegaron a su punto más bajo, en virtud de la retaliación venezolana, que supuso el cierre de fronteras al comercio y la aplicación de medidas discriminatorias contra Colombia.
En la tesis con la cual este autor optó al grado de Doctor en Economía por la Universidad ESEADE de Buenos Aires*, además de analizar la notable evolución de las relaciones colombo-venezolanas, su composición y efectos, se intentó una aproximación a la medición del costo de la no integración bilateral. En efecto, por primera vez en su historia, Venezuela ha optado por un manejo discrecional de la política de comercio exterior, con objetivos políticos e ideológicos,  y un alto nivel de intervención del Estado, entre otros mediante el control de cambios y la estatización de gran parte de la economía. Partiendo de la base de que el retiro de Venezuela de la CAN obedeció a consideraciones políticas, los costos para los dos países son inconmensurables, en la medida en que han surgido obstáculos y costos en varios planos: a) Barreras políticas y jurídico-institucionales; b) Barreras físicas y técnicas; c) Barreras socio-culturales e históricas; d) Barreras regionales y fronterizas, y e) Barreras fiscales y económicas.
Al denunciar el Acuerdo de Cartagena, el gobierno venezolano optó por acelerar las negociaciones para la adhesión al Mercosur, las cuales concluyeron en 2006. Pero el Protocolo respectivo no ha sido ratificado por el Congreso del Paraguay, y por tanto, cinco años después, no está vigente. Al respecto, es de señalar que tanto la decisión de retiro de la CAN y del G-3, como la adhesión al Mercosur, no contaron con la anuencia de las organizaciones políticas de oposición, ni del grueso del empresariado nacional. Tienen por tanto la característica de una decisión polémica, no compartida, y por tanto de una clara debilidad estructural.           
La caída de las exportaciones colombianas a Venezuela fue en 2009 del orden del 33,5%, al descender de US$ 6.092 millones en 2008 a US$ 4.050 millones, con un impacto del 1% en el PIB de Colombia, especialmente en el segundo semestre del año, cuando se sintieron con mayor profundidad las restricciones venezolanas. A su vez, las exportaciones de Venezuela a Colombia disminuyeron en un 53% en 2009 respecto al año anterior, influidas por la afectación del aparato productivo y la caída global de las exportaciones no petroleras del país. En 2010, los efectos negativos continuaron: las exportaciones de Colombia a Venezuela bajaron en el primer semestre en 72% respecto a igual período de 2009, y en un promedio de 65% para todo el año, con una reducción en  valor de US$ 1.423 millones, de los cuales los productos industriales pasaron de US$ 4.752 millones en 2009 a US$ 1.205 millones en 2010 (3.547 millones menos), en tanto que las exportaciones de Venezuela a Colombia decrecieron de un valor máximo en 2006 de US$ 1.438 millones, a 528 millones en 2009 y a 291 millones en 2010, afectando a la industria básica: siderurgia, aluminio y petroquímica, aunque dicho fenómeno obedeció a la drástica disminución de la producción y de las exportaciones no tradicionales venezolanas.   
Desde la toma de posesión del Presidente Santos en agosto de 2010 se inició una etapa de distensión y de cooperación en temas como la deuda venezolana con los exportadores colombianos, la búsqueda de un acuerdo de complementación económica bilateral, la inversión social en la zona de frontera, el desarrollo de obras de infraestructura y el tema vital de la seguridad, a cuyo efecto se crearon varias comisiones, con resultados hasta ahora limitados. Así, se avanzó parcialmente en el pago de la deuda, pero no así en materia comercial. En efecto, no ha sido posible definir un marco jurídico sustitutivo del régimen de la CAN, sino que se han prorrogado temporalmente las preferencias arancelarias a partir de su expiración el 26 de abril de 2011, sin que se perciba por ahora un arreglo, pues las propuestas venezolanas plantean un régimen de comercio administrado, aranceles variables y normas de duración limitada, que no sería un buen sustituto del libre comercio que imperaba bajo el régimen de la CAN, pese a los obstáculos impuestos por Venezuela. Subsiste por ello un ambiente de escepticismo, que ha obligado al gobierno y a los exportadores colombianos a impulsar una estrategia de diversificación de mercados, permitiendo que el monto total de las exportaciones continúe creciendo hasta niveles que superarán este año los US$ 50.000 millones, aunque hay que decirlo, los mercados recíprocos resultan insustituibles, dada la cercanía geográfica, que permite utilizar medios de transporte terrestre, el carácter natural de ambos mercados y la excepcional composición cualitativa del intercambio, con predominio de productos industriales.
En el primer trimestre de 2011, las importaciones colombianas desde Venezuela aumentaron en 126% respecto a igual período del año 2010, al alcanzar US$ 156 millones, cifra aún modesta comparada con la de años anteriores. Pero en cuanto a las exportaciones colombianas a Venezuela la situación es más grave, pues para el lapso enero-julio de 2011, pese a los acercamientos políticos, las exportaciones siguen contrayéndose, como se evidencia de la cifra alcanzada de US$ 742 millones, es decir 2,3% menos que el ya deprimido año 2010. De dicha cifra, hubo un crecimiento del 11,6% en la exportación de productos primarios, y una caída del 14% en productos industriales, marcando un sensible deterioro en su composición cualitativa.
En suma, todo indica que las cifras de comercio bilateral no regresarán a los niveles de 2008, con un daño profundo y alta destrucción de valor que recae sobre los países, pueblos y empresarios, daño sólo reparable el día en que Venezuela rectifique, vuelva al seno de la CAN, de la cual nunca debió salir, que los agentes económicos privados recuperen su papel protagónico en el comercio, la inversión y el desarrollo, y que las poblaciones fronterizas, que constituyen espacios de gran vitalidad e interacción, logren una participación más protagónica, por encima del centralismo y del estatismo macrocefálico prevaleciente en Venezuela. 


·         La Tesis doctoral del autor de este escrito, tuvo como tema “Las relaciones económicas colombo-venezolanas: un caso relevante y complejo de integración en América Latina", publicada por el Fondo de Publicaciones de la Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, en septiembre de 2010.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

viernes, 26 de agosto de 2011

ENTREVISTA REALIZADA POR EL PERIODISTA VÍCTOR BARRANCO PARA EL DIARIO EL INFORMADOR DE BARQUISIMETO, VENEZUELA

- ¿Vale la pena sacrificar a la familia por la política?

Ni por la política, ni por tratar de cumplir siempre con los retos y responsabilidades profesionales, más allá de lo posible y razonable. La familia es el eje, y la fuente de afectos y satisfacciones, y por ello amerita dedicarle el tiempo y el espacio necesarios.

- ¿Se le puede cambiar la cara a la política en el país?

Se puede y se debe. Y no se hará sino actuando en política con pulcritud administrativa, y sin propósitos distintos a gobernar para todos y servir a los intereses nacionales. No es admisible colocar a las instituciones y los recursos de la nación al servicio de una parcialidad política, ni cohonestar la corrupción mirando hacia un costado.  

- ¿Engañado o equivocado?

Un poco de ambos. Pero cuando se ha actuado de buena fe, sin otra motivación que no haya sido la de tratar de salvar la democracia venezolana cuando era posible, puede uno dormir tranquilo, sabiendo que no se fue cobarde o indiferente en momentos cruciales. Decía sabiamente Fréderic Chopin: “Toda dificultad eludida, se convierte más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo”.

- ¿Fedecámaras ha dejado de ser lo que fue en sus manos?

Toda etapa en la institución de cúpula empresarial es diferente y responde a estilos y circunstancias históricas particulares. Lo único que no es negociable, es la razón misma de ser de Fedecámaras: la defensa de los principios de la libre empresa, la libre iniciativa, la propiedad privada, y la democracia.

- La mesa de la unidad, ¿una plataforma o un lugar de apaciguamientos no definitivos?

Un lugar necesario para asegurar la unidad de las fuerzas opositoras ante un gobierno autocrático, que se ha deslegitimado. Con todo, la unidad es un requisito necesario pero no suficiente. Hay que construir un proyecto de país alternativo convincente, y denunciar sin complejos el fraude electoral y el golpe de Estado progresivo y continuado impulsado por el régimen, expresado en flagrantes atropellos al Estado de Derecho, la aprobación de muchas leyes inconstitucionales, y la criminalización de la disidencia. 

-Chávez… ¿malabarista? ¿Encantador de serpientes?  ¿Conocedor de las debilidades del adversario?

Es un hombre de habilidades natas como comunicador, sin escrúpulos en utilizar el engaño y la mentira como armas fundamentales para aferrarse al poder, o para aplastar al adversario político. Es curioso ver cómo el discurso presidencial invita al país a validar la arbitrariedad, la viveza en el abuso de poder y el uso de los recursos del Estado sin control, o la siembra de antivalores como la chabacanería, la infamia, tratando de identificarse con los más pobres, sin que a ellos se le resuelvan sus problemas más sentidos. Pero así son los caudillos mesiánicos: necesitan de los pobres para subyugarlos, haciéndolos depender cada vez más de su mano, ni siquiera del Estado, al que se quiere convertir en macrocefálico y omnipotente. Sobre la personalidad de Chávez, bien decía Séneca: “El ser humano se expresa como piensa; piensa como es; es como siente; y siente como está educado”. 

-Chávez tiene vigencia… ¿por lo que ha hecho como gobierno…o por lo que ha dejado de hacer la oposición?

El balance de gobierno de Chávez es pobrísimo, ante la magnitud del poder político y económico que ha detentado, pues ha tenido el control absoluto y ha recibido en 13 años más recursos que en los 187 años previos de existencia como República. ¿Dónde están las obras? La ineficiencia, la falta de realizaciones, la corrupción, son un hecho público y notorio. Pero no es menos cierto que la oposición, y de ello no me excluyo, subestimó al gobernante, fue tolerante, ha cedido ante el poder económico y la capacidad de intimidación del régimen, cometiendo muchos errores en la búsqueda de la alternabilidad.

- ¿Es un hombre de fe?

Definitivamente. Si no tuviese una sólida formación moral y religiosa, no habría tenido asideros espirituales para hacer frente con fortaleza a no pocas adversidades, ni exhibiría con orgullo una trayectoria de vida limpia, que constituye el mayor capital de mi vida.

- ¿Existe el castigo divino?

Sin duda. Para algunos en la propia tierra, para otros en el momento en que Dios tome cuenta del balance de actuación en este mundo, que no es sino el tránsito hacia una vida trascendente. Lo material y temporal es efímero, llámese fama, poder, dinero. Lo recoge la expresión latina: Sic transit gloria mundi: así pasan las glorias de este mundo. Quien crea que se llevará de esta vida el dinero, las adulancias y honras propias del poder, está desubicado. 

- ¿Sigue creyendo en la amistad?

Sí. La amistad es la sal de la vida. Pero hay que distinguir entre la amistad verdadera y la oportunista, determinada por intereses y circunstancias. Basta con que exista un buen amigo, para decir: vale la pena vivir. 

- ¿Cómo piensa que le juzgará la historia?

Mi Blog www.pcarmonae.blogspot.com, en el cual reflexiono sobre temas de interés, concluye con el proverbio: “Para la verdad el tiempo, para la justicia Dios”. Así lo creo. Nunca la actuación pública de un ser humano puede ser juzgada cuando los acontecimientos están aún en desarrollo.

- ¿De qué se arrepiente?

De que se haya perdido un momento único, quizás por no estar alerta a lo frágil de la condición humana, con inclinación a las falsas promesas, a no asumir responsabilidades, o a escurrirse cuando las cosas no resultan como se esperaba. Bien decía Napoleón Bonaparte: “La victoria tiene cien padres, la derrota es huérfana”.   

- ¿Cómo se definiría?

Como un hombre activo, sencillo, familiar, honesto, responsable y disciplinado, pero no exento de humanos errores. Me gusta estudiar,  y no ha llegado el día en que deje de hacerlo. No puedo estar desocupado. Trabajo aún de sol a sol. El año pasado concluí un Doctorado en Economía tras cuatro años de esfuerzos, antes hice una Especialización, con distinciones, y actualmente concluyo una Maestría. He aprovechado pues los tiempos de exilio para enriquecerme intelectualmente. Pero ello supone sacrificios.

- ¿Qué extraña?

La patria, los amigos, la lejanía de mi único hijo único y de mis adorados nietecitos, que viven en Canadá. Nunca habría imaginado que mi tercera edad transcurriría en el exilio, viendo a mi amada patria destruida por la insaciable sed de poder de un grupo gobernante. Y eso es doloroso.

- De ser electo alguien de la oposición, ¿le será posible gobernar con un equipo con concepciones de estado tan diversas y contrapuestas como Copei, AD, Bandera Roja…sin lastimar individualidades?

La única forma de asegurar la gobernabilidad después de Chávez, será mediante un gran acuerdo nacional, más sólido aún que lo que en su momento fue el Pacto de Punto Fijo. Los problemas serán gravísimos: reconciliación, reconstrucción institucional, desarme, desmonte de la anarquía y el enguerrillamiento, reordenamiento de la economía, y hacer entender a la población que sólo se puede salir adelante con educación y trabajo.

- ¿Los medios ocupan hoy día un espacio que no les corresponde?

No. El espacio libre a los medios de comunicación, es la única garantía a la libertad de expresión y al control social a los abusos de los gobernantes. Unos medios amordazados sólo sirven a los designios de las dictaduras.

- ¿Quién le hizo más daño a los partidos tradicionales, Chávez o aquellos que no dejaron surgir una generación de relevo?

Los que no avizoraron la necesidad de impulsar y abrir camino a la generación de relevo. Por ello, corresponderá a los jóvenes asumir la posta en momentos complejos para la sufrida Venezuela, contando sí con de la experiencia de los mayores. De ellos es el futuro y tienen el derecho a defenderlo.

- Caldera… ¿cómo cree que lo juzgará la historia?

Como un demócrata a carta cabal, político culto, gran laboralista, cuyos errores principales tuvieron que ver con el sobreseimiento de la causa a los golpistas de 1992, y en no creer en la sucesión de Eduardo Fernández y Oswaldo Álvarez Paz.

- Carlos Andrés Pérez… ¿suficiente castigo el infierno a que le han sometido sus familias?

Fue un luchador democrático, con virtudes y defectos. Se le juzgó y destituyó en 1993 por hechos que lucen como un juego de niños ante los desmanes del actual gobierno. Y Pérez lo aceptó cívicamente. Me remito al libro “La rebelión de los náufragos” de Mirta Rivero, que revela entretelones de la gran conspiración contra Pérez, con un alto costo político para el país que estamos pagando, y que fue un regalo en bandeja de plata para los golpistas de 1992.

- Rómulo Betancourt... ¿el único sobreviviente como ejemplo?

Por algo se le llama el Padre de la Democracia. Betancourt fue un dirigente honesto, fundó un partido policlasista, que se identificaba con el pueblo, luchó por la democracia en la región, y combatió con mano firme a las conspiraciones de extrema derecha o de extrema izquierda. Nunca se equivocó ni se dejó tentar por los cantos de sirena de la revolución cubana.

- ¿Dónde se ve en los próximos años?

Si bien Colombia ha sido una segunda patria, generosa y hospitalaria, más temprano que tarde deseo regresar al país que a todos nos pertenece, no con ambiciones, sino a reencontrarme con mi gente, mis raíces, y ayudar como un soldado raso a reconstruir una nación que quedará en las cenizas, y que requerirá el aporte de todos sus hijos, hoy dispersos por el mundo. 




"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 13 de agosto de 2011

EL PERÚ, PRESENTE Y FUTURO

El Perú ha sufrido en las últimas décadas períodos de turbulencia política, económica y autoritarismos, pero en los últimos 20 años ha experimentado una etapa de indudable progreso. En el campo económico, destaca el proceso de modernización, estabilización macroeconómica y aumento de la inversión emprendido desde el gobierno de Fujimori, tras un mal primer gobierno de Alan García, política que se acentuó durante las administraciones de Toledo y Alan García, emulando así el caso chileno, donde la transición de la dictadura de Pinochet a la democracia no fue óbice para que los gobiernos de la Concertación Democrática y el actual de Sebastián Piñera, mantuvieran un coherente hilo conductor, con visión de largo plazo, que ha llevado a ese país al sitial de la economía más competitiva de la región latinoamericana, por encima de muchos países europeos.
Al concluir la segunda gestión de Alan García el pasado 28 de julio y entregar democráticamente al gobierno de izquierda de Ollanta Humala, es del caso registrar para la historia algunos hechos relevantes. En el quinquenio de García (2006-2011), el promedio de crecimiento del PIB fue de 7,2%, con tres años al 9% o superior, y se generaron 2.5 millones de puestos de trabajo. En los últimos doce meses, de mayo de 2010 a mayo de 2011, la tasa de crecimiento del PIB alcanzó 9,23%, con una fuerte expansión de los sectores comercial, manufacturero y de comunicaciones. Ello no bastaría, sin analizar la evolución del PIB per cápita, que en la pasada década registró aumentos reales del 7,6% en 2007, 8,5% en 2008 y 7,5% en 2010, sólo superados por la cifra alcanzada en 1994, de 10,8%.  
Es también de destacar que la tasa de pobreza en el Perú se redujo del 44,5% en 2006 a 31,3% en 2010, y la de pobreza extrema descendió de 16,1% a 9,8%, ello comparado con un 24,4% en el año 2001. Son pues innegables los progresos económicos y sociales alcanzados en la última década, y si bien subsisten problemas de distribución de la riqueza comunes a América Latina, la CEPAL en su informe sobre el Panorama Social de América Latina de 2010, menciona al Perú como uno de los cuatro países de la región con mayor reducción en los índices de desigualdad (uno de ellos el de Gini), en por lo menos 1,5% anual en el período 2002-2009, porcentaje que sin espectacularidades, muestra un cambio perceptiblemente favorable.
Por el lado del sector externo, el Perú es hoy una de las economías más abiertas de la región, después de Chile y México. El país tiene suscritos acuerdos de integración con los países de la CAN y el Mercosur, y TLC´s con EUA, Chile, China, Canadá, Singapur, EFTA, Tailandia, Corea del Sur, México y la Unión Europea. En otras palabras, parte sustancial de su comercio internacional está amparado por acuerdos comerciales preferenciales. Las exportaciones peruanas han registrado igualmente un sostenido crecimiento, estimuladas por buenos precios de los commodities, alcanzando US$ 36.000 millones en 2010, con un estimado de US$ 42.000 millones para 2011, de los cuales el oro representa un 22%, el cobre bruto y refinado 24,7%, harina de pescado 4,6%, zinc 4,2% y el plomo 3,6%, siendo sus principales destinos EUA 16,4%, China 15,4%, Suiza 10,9%, Canadá 9,5%, Japón 4,1%, Alemania 4,3% y Colombia 2,3%. La proyección hacia los mercados asiáticos es notable, y la apertura de nuevos nichos de mercado para rubros como espárragos, alcachofas, mangos, aguacates, es de escala mundial. En el mercado andino, el Perú aportó en 2010 el 25,4% del total de exportaciones intracomunitarias, y si bien su comercio se proyecta vigorosamente al mercado internacional, el andino es el más importante para las manufacturas.
Entre los factores de debilidad en la realidad peruana, podrían mencionarse: a) La alta tasa de informalidad económica prevaleciente, estimada en un 60% del PIB; b) La excesiva concentración de población y riqueza en la capital Lima, con 8,8 millones de habitantes de un total de 29,5 millones; c) La marcada apreciación del sol peruano respecto al dólar; d) Aumentos en los niveles de corrupción e inseguridad; d) La subsistencia de 61.200 Has. de cultivos de coca; e) La incertidumbre política a raíz de la elección del nuevo gobierno.
El triunfo de Ollanta Humala fue el producto de un proceso electoral que en la primera vuelta estuvo marcado por la dispersión de las fuerzas de centro-derecha, llevando paradójicamente a que, pese a los resultados socio-económicos analizados, se produjera un viraje hacia la izquierda. El nuevo gobernante ha ofrecido emular el modelo de Lula en Brasil y no el de Chávez, tras mensajes confusos en la campaña, algunos de contenido étnico. Al final, Humala optó por designar como Presidente del Consejo de Ministros al empresario de origen judío, Salomón Lerner, financista de su campaña, a Luis Miguel Castilla como Ministro de Economía, hombre de prestigio académico y profesional, a Carlos Herrera, ingeniero de experiencia, como Ministro de Energía y Minas, y ratificó al Presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, con lo cual tranquilizó al mundo económico. No obstante, el acto de juramentación de Humala y los Vicepresidentes con base en la Constitución de 1979 generó una innecesaria controversia, pues afloró el fantasma de la ilegalidad o de una reforma constitucional, ya que Humala no cuenta con mayoría parlamentaria (36%), y requerirá de los votos del partido “Perú Posible” de Toledo (16%), para la aprobación de las leyes.
Ante un desempeño admirable como el que ha registrado el Perú en años pasados, y a un proceso electoral complejo y disputado, es de esperar que el nuevo gobierno no revierta el “milagro” logrado, en beneficio del porvenir del país y de su pueblo, y por encima de consideraciones ideológicas que darían al traste con los pronósticos de la firma Fitch, de que el Perú podría mantener tasas de crecimiento en el PIB superiores al 6% en el próximo quinquenio.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

viernes, 15 de julio de 2011

VENEZUELA: 200 AÑOS DESPUÉS

El pasado 5 de julio se conmemoró el bicentenario de la fecha más trascendente de la nacionalidad venezolana: la firma del acta que proclamó la separación de las Provincias Unidas de Venezuela “de toda forma de sumisión y dominio de la Corona española”, asumiendo la condición de Estado libre e independiente. No ha sido un lecho de rosas el devenir de nuestra historia política, especialmente por el peso que el caudillismo militarista ha tenido sobre una parte significativa de esos 200 años de historia republicana, hoy redivivo.  
Una fecha histórica, cuyo único antecedente había sido la celebración del centenario de la independencia en 1911, durante el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez, encuentra a Venezuela fracturada, desinstitucionalizada, atrasada, abatida por el fundamentalismo ideológico, hasta el punto de convertir la fiesta central de nuestra nacionalidad, en una nueva expresión de culto a la personalidad del caudillo presidente. Hubo agresiones a una representante de la oposición presente en el desfile militar, mientras los áulicos del régimen, movilizados en miles de autobuses, proclamaban desde el Paseo de los Próceres el lema “P´alante Comandante”, como triste expresión de sumisión. Pero como el gobierno excluye al disenso político y se ha apropiado de la historia y de los símbolos de la nacionalidad, millones de compatriotas decidieron ignorar los actos conmemorativos de esa magna fecha, ahondándose la división imperante, en otra oportunidad desechada por el gobierno para propiciar el reencuentro de los venezolanos en torno a sus efemérides. Es obvio que para el oficialismo no hay espacios para la reconciliación o la tolerancia, sólo para la guerra asimétrica, con miras a perpetuarse en el poder a cualquier costo y, sin reparar en medios autoritarios, tratar de acallar la crítica y la disidencia.  
Circularon por la red imágenes de altos oficiales excéntricamente ataviados, que produjeron vergüenza ajena, junto a una “orgullosa” muestra de juguetes, producto de la mayor adquisición de armamentos de que tenga recuerdo la nación, pues ni siquiera bajo el régimen militarista de Marcos Pérez Jiménez, quien se esmeró en modernizar a las Fuerzas Armadas, se invirtieron tantos recursos en implementos bélicos, menos aún con tecnologías de dudosa conveniencia. Entre tanto, el país está en jaque ante la anarquía, la inseguridad ciudadana, el colapso de servicios públicos, cárceles, escuelas, hospitales e infraestructura. Adicionalmente, se exhibió sin rubor a la institución castrense ya mutada hacia la condición de partido político armado al servicio de una parcialidad política, en una de las más aberrantes expresiones de inconstitucionalidad de las que ha sido capaz el gobierno en ejercicio. Ha sido así, paradójicamente, un oficial de las FA, quien ha tenido a su cargo la destrucción de su propia institución, como cuerpo profesional y apolítico.
El bicentenario encuentra pues al país dividido como nunca, asfixiado por un totalitarismo que ha anulado el control político, y que avanza hacia el objetivo de construcción de un Estado omnipotente, intervencionista hasta los tuétanos, dueño de medios de producción y centralmente planificado. Son numerosos los presos y perseguidos políticos, entre ellos los Comisarios Vivas, Forero y Simonovis, Alejandro Peña Esclusa, y ahora Oswaldo Álvarez Paz, además de miles de exiliados y autoexiliados. El éxodo de venezolanos al exterior no tiene precedentes: un millón de personas, en un país que fue siempre de inmigración y no de emigración, con el alto costo de la peor de las descapitalizaciones: la del talento humano. Como si fuera poco, el bicentenario nos recibe con una economía en crisis, sin obras, viviendas ni realizaciones importantes, pese a que los ingresos recibidos en los últimos doce años superan a los de los 188 años precedentes. El país registra la inflación más alta de América Latina, el aparato productivo y la inversión pública y privada muestran un franco deterioro, la deuda crece exponencialmente,  se ha hipotecado al país con ventas de petróleo a futuro,  y se mantiene una masiva fuga de capitales. En pocas palabras, una de las naciones más ricas del hemisferio, que debería estar a la vanguardia del desarrollo, desperdició el poder político y económico detentado por un régimen próximo a cumplir 13 años, con un balance de fracaso, ubicada junto a las naciones atrasadas del mundo, pese a que la política informativa del Estado trate de mostrar a Venezuela como un país con futuro.
Los lemas antiimperialistas que proclaman los voceros del régimen contrastan con la visible realidad de cesión de soberanía a manos cubanas, en el mayor acto de entreguismo de los 200 años de nuestra nacionalidad. Que ello se trate de justificar bajo  la fachada de que Venezuela y Cuba están unidas en un solo proceso político, no es sino la falaz justificación con la cual Chávez retribuye el apoyo político-estratégico de su mentor Fidel Castro y su hermano Raúl. En lo internacional, el gobierno ha alejado al país de sus relaciones tradicionales con occidente, para asumir compromisos económicos e ideológicos no solo con Cuba, sino con Irán, Rusia, China, Bielorusia, Libia, Siria, y las más nefastas dictaduras del mundo. Por ello es lamentable que América Latina haya arriado las banderas de la defensa activa de la democracia, como se pretendió con la Carta Democrática Interamericana, en aras de una doble moral y pragmatismo que fortalece a las falsas democracias emergentes en la región, unidas en los propósitos comunes del Socialismo del Siglo XXI, del Foro de Sao Paulo, o el ALBA. Hay que recordar siempre que democracia no es sólo elecciones, pues pueden ser manipuladas, y que su esencia radica en la independencia de los poderes, el control político y el acatamiento pleno al Estado de Derecho. Es decir, se necesita el origen electoral si es limpio, pero mucho más la legitimidad en el desempeño.
La enfermedad del Presidente de la República, signada por un halo de secretismo e intriga, se ha desviado hacia una hábil manipulación político-electoral para hacerlo aparecer como invencible ante toda suerte de adversidades. El Comandante-Presidente reafirmó su absolutismo al no encargar del Poder Ejecutivo al Vicepresidente Ejecutivo y gobernar durante semanas desde Cuba, con total desprecio a la Constitución y a sus instituciones. Por su parte, Fidel Castro se afianzó como pieza maestra de los hilos del poder y de la voluntad del Presidente Chávez,  en la medida en que ahora le atribuye la salvación de su vida. Ay, si no fuera por Fidel, “hasta habríamos perdido el referéndum revocatorio” (2004), y ahora: “ay, de no haber sido por Fidel, mi médico, confesor y tutor hacia la atención médica, hasta mi vida habría estado en juego”. A él le debe todo, y por ello le entrega todo: petróleo, el dinero de los venezolanos, y el manejo estratégico y operativo de la nación.
En suma, la mayoría de los venezolanos asimila con dolor la situación del país a 200 años de su existencia como nación, sumido en la trágica implantación de un modelo de totalitarismo comunista, con un sistema electoral mediatizado, y con abiertas amenazas de que “ni el país ni la Fuerza Armada admitirán un gobierno de oposición en Venezuela” (General Rangel Silva dixit), o que “existen otras vías distintas a la electoral, como la lucha armada” (Adán Chávez dixit). ¿Alguna duda sobre las intenciones de permanencia del régimen en el poder, so pena de recurrir a la guerra asimétrica con todas sus consecuencias? Intenciones tan graves merecen una clara estrategia por parte de la nación democrática, que es la mayoría, pero que luce retraída o acorralada. Confiemos en que el pueblo, más allá de sus dirigentes, sea capaz de despertar frente a la conculcación del régimen de libertades hacia el cual se avanza en forma indetenible, ello mientras prevalezcan resquicios para la protesta democrática que el régimen necesita exhibir ante el mundo como un “barniz” de legalidad, aunque las peores dictaduras del mundo han construido su propia juridicidad. Puede que el deterioro de las energías del caudillo desencadenen la toma de conciencia hacia un camino pacífico de alternabilidad política, que permita acometer el rescate desde las cenizas, de los valores fundacionales de la nación, hoy totalmente extraviados. 


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"