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domingo, 22 de febrero de 2015

¡SE COMIENZA POR PONER LOS PIES SOBRE LA TIERRA!, POR JOAQUÍN CHAFFARDET

Joaquín Chaffardet reflexiona sobre la continuada crisis política venezolana y sobre el 11A


La expresión “poner los pies sobre la tierra” quiere decir percatarse de la realidad. Y ello comienza, en política y cuando se está en la oposición, por tener una visión clara de la naturaleza del gobierno, su conducta y sus objetivos.

Salta a la vista que importantes sectores del mundo democrático venezolano parten de una premisa errada y llaman a enfrentar al régimen como si se tratara de un gobierno democrático que actúa con apego a la constitución y las leyes. Esta conducta ha provocado en vastos sectores de la población desasosiego y desconfianza frente a importantes sectores y personajes de la dirigencia opositora.

La negativa sistemática de la oposición formal a calificar al régimen chavista como lo que, sin lugar a duda alguna, es: una DICTADURA, la ha puesto a contrapelo de la percepción que la mayoría de los venezolanos tiene del régimen.

Partiendo de esa premisa errada, sin reconocer la naturaleza del enemigo, las dictaduras son siempre enemigo y no adversario, cada día se le ofrece a los venezolanos víctimas de la represión, el hampa,  el hambre y la enfermedad, librito azul en mano, que la salida tiene que ser “CONSTITUCIONAL, ELECTORAL, PACÍFICA Y DEMOCRÁTICA”.  

Esa propuesta pone de lado realidades que todos los venezolanos de a pie percibimos: no puede haber salida “CONSTITUCIONAL” cuando la constitución está derogada de facto por los poderes públicos sumisos al régimen dictatorial. En otras palabras, se nos llama a respetar una entelequia que murió el mismo día en que nació. Día en que como un presagio ominoso de lo que se nos venía encima ocurrió la tragedia de Vargas.

Se nos dice que la salida tiene que ser “ELECTORAL”, cuando la mayoría aplastante de los venezolanos desconfía del “árbitro” electoral: el CNE. Resulta incomprensible que quienes denunciaron, con razón, fraude en las últimas elecciones presidenciales, pongan el destino de la nación en manos de  los delincuentes políticos que cometieron el fraude. Las elecciones en el mejor de los casos deben ser un instrumento para la agitación, la movilización y la protesta popular. Con el CN chavista, columna vertebral de la dictadura, no hay solución “electoral” posible.

Nos dicen que la salida tiene que ser “PACÍFICA”. Bueno, aquí se subió la gata a la batea. Quienes sostienen esto como un dogma de fe, parecen padecer de pérdida de la memoria reciente. Para citar solamente un ejemplo: ¿qué pasó con la elección de Ledezma? ¿Acaso la dictadura reconoció su victoria o lo despojó de sus poderes sin importarle un comino ni la constitución ni las leyes? Me pregunto, si esa fue la reacción de la dictadura frente a la pérdida de una alcaldía, por importante que sea, ¿puede alguien, en su sano juicio, creer que la dictadura entregaría pacíficamente  la mayoría en la asamblea?  Y muchísimo menos entregar la presidencia de la república pacíficamente sea cual sea el resultado electoral. ¿Es que creen que estos fascistoides salvajes son Raúl Leoni, Caldera, Pérez o Herrera? O será que creen que los narco militares del régimen son los mismos militares que derrotaron a la guerrilla y a los cubanos y se limitaron a cumplir las funciones que le encomendaban la constitución y las leyes. Cómo puede haber una salida pacífica de una dictadura que tiene bandas con miles de delincuentes armados para atacar a la población, un partido que dispone de una milicia, que aunque senil y obesa, está armada hasta los dientes. Lamentablemente NO HAY SALIDA PACÍFICA posible en el horizonte.

Y lo de salida “DEMOCRATICA” es un contrasentido, un caso grave de masturbación mental compulsiva, de creencia en pajaritos que vuelan en retroceso y transmiten mensajes desde el más allá. Es absurdo pensar que pueda haber una salida “democrática” donde no existe democracia. Estamos en una dictadura forajida. De allí que no entiendo que es lo que llaman una “salida democrática”. La salida de la dictadura debe ser para establecer un Estado efectivamente democrático y de derecho. La democracia será producto de la salida. ¿Fue el 23 de Enero de 1958 una “salida democrática”? ¿Sin la acción de las fuerzas armadas conjuntamente con la Junta Patriótica y el movimiento popular,  hubiera salido Pérez Jiménez del poder?

Quienes sostienen esa posición, que respeto pero no comparto en lo más mínimo, nos piden paciencia. Nos recomiendan calma y cordura. Paciencia y salivita, mucha paciencia que algún día triunfaremos. Me pregunto ¿Cuántos años más debemos esperar? ¿Hasta que acaben con lo poco que queda de Venezuela? No mejora el enfermo.

Nos alertan sobre el “peligro” de una “asonada militar”. Más anti militarista que yo no hay, pero de lo que si estoy seguro es de que ningún gobierno militar o civil o cívico-militar puede ser peor que el que tenemos. ¿Qué la OEA va a chillar? Que chille, pero esos mismos gobiernitos de mini países que hoy apoyan a la dictadura, podemos estar seguros, saltarían la talanquera sin necesidad de garrocha. El olor del petróleo es irresistible.  

Cuando el 11 de Abril las fuerzas armadas le pidieron la renuncia a Chávez, la cual aceptó, y sin presión y sin apremio se entregó en la Comandancia del Ejército acompañado de sus ministros, surgieron las voces quejumbrosas de algunos que hoy son víctimas del chavismo a protestar la “ruptura del hilo constitucional” y hoy se quejan porque les han roto no solo el hilo sino que les han partido el alma.

Después de aquellos hechos Pedro Carmona pasó a ser más satanizado que Jack El Destripador. Lo que lamento de aquellos acontecimientos es la falta de habilidad política de los civiles, que se no obtiene en unos meses, y la inmensa torpeza de los militares que se negaron a complacer los pedimentos de Chávez para salir del país hicieron posible la pesadilla de 16 años que agobia a los venezolanos. A pesar de esos errores yo nunca he dejado de ser solidario con Pedro Carmona y quienes le acompañaron, que tuvieron el arrojo y la valentía de intentar salvar a la nación del desastre.

Muchos de quienes se dedicaron a satanizar y endilgarle toda clase epítetos a Carmona hoy deben estar sufriendo un severo “ratón moral”. Deben sentir como suya una buena cuota de responsabilidad por los 200.000 asesinados en la dictadura cleptócrata chavista, la quiebra de PDVSA, el hambre, la escasez de medicinas, la pérdida de la independencia entregada a Cuba, la venta de la nación a China, la entrega del Esequibo, el asalto al tesoro público, el reino del Cartel de Los Soles, la pérdida de las libertades y de la dignidad nacional.
JOAQUIN F. CHAFFARDET
@jchaffardet
PD. Hace unas horas recibí la noticia de la detención ilegal de Antonio Ledezma que es el inicio de una razia contra dirección política democrática. Vendrán más detenciones y agresiones. Y todavía hay quienes se rehúsan a poner los pies sobre la tierra. ESTAMOS ENFRENTADOS A UNA DICTADURA Y A LAS DICTADURAS NO SE LES PIDE NI SE LE DA CUARTEL.
                                       

RESPONSABILIDAD DE TODOS, POR EL EMBAJADOR VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO

Para entender mejor el erróneo concepto de la no injerencia de los Estados en los asuntos internos de otros, cuando de dictaduras y Derechos Humanos se trata. 

Responsabilidad de todos

Víctor Rodríguez Cedeño

La gravísima crisis que afecta hoy al país debe ser resuelta por los venezolanos. Es cierto. Es nuestra responsabilidad primordial, pero ello no exonera a la comunidad internacional de su responsabilidad, en tanto que actor influyente en las relaciones internacionales, incluso, con titularidad jurídica reconocida hoy por el Derecho Internacional que le acuerda derechos y obligaciones en ese ámbito. La normativa relativa al respeto de los derechos humanos, inderogable e imperativa, forma parte del orden público que se consolida hoy que obliga a todos los Estados y a la comunidad internacional por igual. De allí la responsabilidad compartida de ésta, ante las violaciones graves de tales derechos.
Estamos ante una crisis sin duda sumamente grave que afecta la vida, la integridad física y la dignidad de los venezolanos. El criminal tratamiento que se da a los presos depositados en las cárceles del régimen y las detenciones arbitrarias de los opositores, como Antonio Ledezma hace dos días, confirman que la tortura y el secuestro son prácticas oficiales para castigar y amedrentar a quienes con derecho exigen libertad y democracia en el país, implementación de un auténtico terrorismo de Estado, ante lo cual la comunidad internacional tendrá que pronunciarse antes de que la barbarie se imponga definitivamente.
Es una realidad inocultable que en Venezuela los derechos humanos son constante y descaradamente pisoteados por el régimen, ante la falta absoluta de independencia e imparcialidad de los órganos de justicia incluida la Defensoría del Pueblo, ausente desde 1999. Los procesos judiciales politizados, arbitrarios, violatorios de las garantías procesales de los señalados a quienes se les condena en cadena nacional desde las más altas esferas de mando, sin derecho a su defensa, evidencian el grado de deterioro de los derechos de los ciudadanos.
El régimen insiste en mostrar una Venezuela distinta a través de montajes comunicacionales costosos y perversos. Promueven un falso progreso y una paz engañosa solo para desmantelar la democracia. La mentira como herramienta para la dominación es una práctica aberrante propia de estos regímenes. Una campaña en esta dirección conlleva el aniquilamiento de los medios de información  independientes y con ello de la libertad de expresión y el derecho a la información.  Para promover el desastre hecho felicidad, es decir, la miseria hecha falso bienestar, el régimen usa los medios públicos en clara comisión del delito de peculado; a los comunitarios y los otros “allegados” e incluso recurre al vergonzoso aporte de los “patriotas cooperantes”, la sapocracia  creada por la “inteligencia” revolucionaria y al desatado malandraje que desde espacios de la televisión pública  incitan al odio y a la violencia, protegidos por la más absoluta impunidad.
Ante la violación continua de la Constitución y de la imposición de un modelo rechazado por los demócratas y frente a la imposibilidad de un dialogo sincero, los venezolanos tenemos la responsabilidad primordial de promover sin miedo un cambio de rumbo político  mediante la protesta pacífica que el régimen ha etiquetado “desestabilizadora”.
Los regímenes dictatoriales se empeñan en frenar los avances de la sociedad internacional. Insisten en desconocer que el mundo evoluciona, que las relaciones internacionales son distintas y que el Derecho Internacional se transforma constantemente. La comunidad internacional tiene  hoy no sólo el derecho a intervenir, sino la obligación de hacerlo. No se trata de injerencia, sino de acciones legítimas para proteger a los ciudadanos de la barbarie.
La comunidad internacional está allí y más temprano que tarde se pronunciará en favor del respeto de las normas, los principios y los valores democráticos hoy aniquilados en Venezuela, aunque lamentablemente hasta hoy los gobierno de la región, los supuestamente más interesados en la paz y el progreso de Venezuela, no se han pronunciado; tampoco MERCOSUR lo ha hecho, aunque si UNASUR, la que por medio de su Secretario General, el cuestionado Ernesto Samper, lo ha hecho solamente para solidarizarse con el régimen de Nicolás Maduro ante los “intentos de desestabilización” y “planes de magnicidio", ignorando la lamentable realidad de los derechos humanos en el país.
Las Casas de Gobierno de los países de la región no han expresado su solidaridad ni su apoyo a la causa venezolana, lo que es lamentable, aunque si los demócratas de esos países. Exmandatarios, personalidades políticas, alcaldes, organizaciones no gubernamentales, parlamentos nacionales e internacionales, intelectuales, han expresado con vigor su apoyo a la democracia en Venezuela lo que quizás hará meditar y rectificar a quienes hoy gobiernan en la región, todavía separados de la realidad de un país que se hunde ante sus ojos, con las consecuencias que para la región indefectiblemente traerá.
Una vez se habló de diálogo, un mecanismo sin duda deseado; pero fue sólo una pausa para arremeter con más fuerza contra el orden democrático. El diálogo que hoy dolosamente plantea Unasur, a lo que probablemente se acerquen algunos Cancilleres esta semana,  busca solamente legitimar el régimen.  El disfrute de los derechos humanos y de las libertades no son lamentablemente para el régimen, negociables. Sólo un encuentro abierto y franco sería beneficioso a la causa de la libertad. Y es solamente en el seno de la OEA, con la participación de todos los Estados de la región, que se podría encontrar el camino para aplicar de una vez por todas, la Carta Democrática Interamericana que ante la ruptura del orden constitucional debería activarse sin demora.



"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

jueves, 12 de febrero de 2015

A LA JUVENTUD VENEZOLANA EN SU DÍA

Dedico estas reflexiones, a manera de íntimo desahogo desde la distancia, a la juventud venezolana en su día, fecha que marca además el primer aniversario de las jornadas de protesta de 2014, desencadenantes de otra expresión de brutal represión oficialista, causante de 43 muertos, cientos de heridos, miles de detenidos y torturados, de los cuales algunos permanecen aún privados de la libertad en condiciones violatorias de los más elementales derechos humanos. Es bueno recordar el célebre origen del Día de la Juventud que hoy se celebra, remontándonos al 12 de febrero de 1814, fecha en que se libró la memorable Batalla de La Victoria, crucial en la Guerra de la Independencia, cuando el General José Félix Ribas debió armar a unos mil estudiantes de colegios y seminarios de la ciudad, de Caracas y de poblados vecinos que no habían tocado un arma en su vida, contra el poderoso ejército de Boves. A esos adolescentes, Ribas los arengó con estas palabras:

“Soldados: Lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, no podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!”

Relata la historia que al caer la tarde, tras una feroz resistencia juvenil patriota y cuando la batalla no estaba aún decidida, recibieron refuerzos de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, con lo cual pudo romperse el cerco realista. Horas después, Morales y los suyos huían perseguidos por la caballería republicana, marcando el fracaso del intento realista de cortar las comunicaciones entre Caracas y Valencia. Bolívar concedió por ello a Ribas el título de “Vencedor de los Tiranos”. Hoy, los jóvenes venezolanos han asumido como suya la lucha contra la dictadura que oprime a la nación, defendiendo con gallardía un futuro que legítimamente les pertenece. El reciente triunfo opositor en las elecciones en la Universidad Central de Venezuela es una muestra más de que el régimen no logra doblegar a las universidades, aunque trata de asfixiarlas por la vía presupuestaria para quebrar su determinación de ser libres.

Trasladándonos de nuevo al duro presente, es triste constatar cómo Venezuela sigue avanzando de manera indetenible hacia el abismo, ante la perplejidad del mundo y el sufrimiento de sus ciudadanos. Valga al respecto comentar que tras una pasada entrega en este Blog que titulé “La destrucción de Venezuela: hazaña histórica”, un detractor envió un comentario atribuyendo dicha situación a los errores del 11 de abril de 2002, por haber dispuesto la disolución de los poderes, y no llamar a elecciones. A él, y a quienes compartan esa visión, les invito a releer en este Blog el ya agotado libro “Mi Testimonio ante la Historia”, así como dos artículos, uno titulado “Reflexiones a nueve años del 11 de abril de 2002”, y otro: “Diez años después”, en los cuales traté de responder a dudas sobre esos complejos momentos, reafirmando que el propósito único de la provisionalidad era llamar al pueblo, depositario del poder constituyente originario, a elecciones limpias para relegitimar los poderes públicos, mediante comicios parlamentarios en 90 días, y presidenciales en 180 días, bajo la supervisión de la OEA, y sin que yo pudiese aspirar a cargos de elección popular. Tampoco hay que olvidar que el Decreto inicial en 2012 fue rectificado el 13A para entregar en manos de la Asamblea Nacional el destino de la provisionalidad. Pero la división militar, las pugnas por el mando, el error de quienes rechazaron la posible salida de Chávez al exterior considerando que debía ser juzgado, o de aquéllos que se rasgaron las vestiduras en defensa de una legalidad inexistente, además de errores u omisiones propios de un “tsunami” político, condujeron a mi renuncia a la encomienda recibida y al retorno de Chávez al poder, de la mano de oficiales leales como Raúl Baduel, hoy maltratado, como también su hijo, bajo la férreas manos del régimen.

Así, en abril de 2002, tras la crisis y la renuncia de Chávez, se intentó mediante el llamado a comicios transparentes, evitar el afianzamiento de un modelo absolutista inspirado en ideologías foráneas, ya evidenciado mediante la conculcación de la independencia de las otras ramas del Poder Público, la demolición del sistema republicano de gobierno, la entrega progresiva de soberanía a la dictadura cubana, y el costoso afán de exportar la revolución a la región, con los recursos de todos los venezolanos. Desde entonces era nítida la alianza con el Foro de Sao Paulo y otros movimientos de la extrema izquierda mundial, así como el plan de destrucción del aparato productivo privado, inaugurado con los 48 Decretos-Leyes dictados en noviembre de 2001, primera etapa de la implantación de un Estado absolutista, dueño y señor de la vida de los venezolanos. De aquéllos polvos vinieron estos lodos, dice la sabia conseja.

Los resultados son harto conocidos nacional e internacionalmente, pues se ha reemplazado el Estado de Derecho por el pensamiento único, un sistema inconstitucional que eliminó la alternabilidad democrática, criminaliza a la disidencia, implantó la hegemonía informativa del Estado para generar un “blackout”, y ha regalado inconmensurables recursos a otras naciones a cambio de un apoyo cómplice al régimen, amén de la abyecta sumisión al Ejecutivo de los demás poderes, como lo demuestra el hecho de que las Altas Cortes en 16 años de régimen chavista, jamás han fallado en contra del gobierno.

El fracaso del gobierno de Maduro no debe conducir a que se oculte la realidad de que la destrucción de la nación fue obra de Chávez entre 1999 y 2012. Pero Maduro, impreparado y obcecado con el castrocomunismo al cual se debe, sin conocimiento de economía o gerencia, ha profundizado la crisis a un nivel extremo, hasta el punto de que luce inconcebible que ello sea el resultado de simple torpeza, sino de un siniestro plan de pauperización de la nación para someterla, justificándolo en fantasmagóricas conspiraciones y enemigos externos, para implantar el poder omnímodo, represivo, corrupto e ineficiente del Estado.

Los últimos meses han llevado al país al delirio: jamás los venezolanos imaginaron niveles tales de inseguridad, penurias y ruina económica. Es triste constatar que los bonos venezolanos son ya calificados como “bonos basura” (CCC), en tanto que la revista The Economist afirma que Venezuela muestra la peor conducción económica del planeta. Por algo el ex Presidente Andrés Pastrana tras su digna visita a Venezuela, declaró que el país se encuentra al borde de una tragedia humanitaria. Lo más grave es que no existe disposición alguna del oficialismo de rectificar para enfrentar la crisis y la anomia prevalecientes, mientras se profundiza la hipoteca ante China, y se adoptan decisiones cambiarias o económicas de alcance limitado o erróneo.

La impopularidad del régimen alcanzó niveles históricos, pero se amenaza con armas letales a quienes osen manifestar, se persigue a las empresas privadas remanentes, se siembra el terror, se tortura a los presos políticos y criminaliza a la disidencia, se aísla a la nación con poquísimas comunicaciones aéreas, escasean las divisas, y se intenta negar la crisis y ocultar las colas, pesadilla de los venezolanos, pues en lugar de dedicar su tiempo al trabajo productivo, deben emplearlo en humillantes colas para obtener lo indispensable.

De otra parte, siguen aflorando denuncias de corrupción que involucran a personeros del régimen hasta en carteles de narcotráfico, forma además de respaldo financiero indirecto a las FARC. Surgen además nuevos testigos sobre el presunto engaño al mundo con la fecha de fallecimiento de Chávez, la cual al decir del Capitán Salazar ocurrió el 30 de diciembre de 2012, y no en marzo de 2013, conduciendo a fraudes, falsificación de firmas y designaciones ilegítimas como la de Jaua como Canciller, y la sucesión misma de Chávez.

Los caminos están ahora envueltos en una espesa bruma e incertidumbre. Ante la solicitud de auxilio del régimen a Unasur y a la CELAC, la comunidad internacional debe alzarse por encima de conveniencias ideológicas o económicas, para denunciar la peor crisis de Venezuela desde su existencia como nación independiente, como lo han hecho ilustres ex Presidentes como Pastrana, Piñera, Calderón, Arias, Toledo, Lagos, Quiroga y Hurtado.   

Solidaridad con Venezuela, con sus presos políticos, y rechazo a la dictadura. Honor en fin a los jóvenes venezolanos en el Día de la Juventud, por sus ideales de lucha, junto a un llamado a la unidad opositora. Por encima de intereses o visiones particulares o grupales, están la libertad y los valores e intereses indeclinables de la sociedad venezolana. Que Dios ilumine a la nueva generación de venezolanos que, de la mano de las mayorías nacionales, tiene ante sí el reto devolver la libertad a Venezuela, emulando ese 14 de abril de 1814.  


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"