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miércoles, 14 de diciembre de 2011

REFLEXIONES DE FIN DE AÑO

Venezuela concluye otro año espeso, difícil, tras trece largos años de gobierno, con una alta proporción de sus habitantes apesadumbrado, otros emigrando hacia diversos destinos, aún a costa de la incertidumbre y del abandono de actividades, familia, amigos y raíces. La inseguridad personal y la falta de oportunidades han convertido al país del atractivo lugar de inmigración que siempre fue, en uno de emigrantes, provocando el drenaje de lo más valioso de una nación, el capital humano, en una lamentable diáspora hacia el mundo,

En Colombia escucho con frecuencia con un toque de ironía, un agradecimiento a Chávez por hacer posible que tantos profesionales valiosos, inversionistas, y familias de bien, hayan escogido a este país como su lugar de residencia. Igual ocurre en Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, España, Canadá, y tantos otros. Pero el régimen, al mejor estilo cubano, considera excelente que los “escuálidos” emigren, pues así Chávez se queda con el país y con el “pueblo”. Con todo, millones de compatriotas permanecen luchando en Venezuela, pese al ostensible deterioro de las condiciones de vida, en tanto que otros aguardan el resultado electoral de octubre de 2012 para, en el evento de que el gobierno continúe aferrado al poder–como es su inocultable propósito- incorporarse a una nueva oleada migratoria, ante condiciones de vida insostenibles.
Pero, ni la enfermedad ablanda al gobernante. Antes bien, luce como que el deterioro en la salud presidencial, lo moviera a acelerar sus destructivos planes. Desde la distancia observo con perplejidad nuevos desarrollos del mismo guión: es el caso del ataque al Dr. Diego Arria en un acto académico en la UCV; el reconocimiento público hecho por Chávez al estudiante de la UCV que lideró el peor irrespeto de la historia de la Universidad a sus autoridades, afortunadamente repudiado por la comunidad estudiantil en las recientes elecciones realizadas. Luego, el episodio de violencia desatado por encapuchados chavistas ante la contundente derrota sufrida en dichos comicios, bajo el estilo de los grupos de choque fascistas o marxistas. La Universidad va así en vías de anarquización, y sin presupuesto, producto de la asfixia a la que la ha sometido el gobierno, mientras se dilapidan fortunas en demagogia nacional e internacional.
De otra parte, la sistemática campaña de envenenamiento de la mente de los venezolanos, movió de nuevo al gobernante a afirmar públicamente al país que si la oposición gana habrá guerra, que el pueblo no admitirá que la oposición conduzca a PDVSA, a la Fuerza Armada, que la oposición acabará con las misiones, etc. todo ello dentro de la línea de expresiones previas del General Rangel Silva y de Adán Chávez, que asoman aviesas intenciones de desconocer un resultado adverso, o la opción de la lucha armada o de enguerrillamiento del país. Adicionalmente, se descalifica ante el pueblo a los precandidatos opositores con términos peyorativos, hecho que en cualquier país serio serían objeto de sanción por la autoridad electoral. Para Chávez, no existe en Venezuela otra persona con capacidad para ser presidente, y por eso infunde temores, y reafirma la necesidad de su perpetuación en el poder, al estilo de los gerontócratas cubanos.
Como si no existiese una crisis de seguridad jurídica, la obsecuente presidenta del Tribunal Supremos de Justicia comunicó al país la despenalización de la invasión como delito, con lo cual quedan libres los reos incursos en dicha falta. Poco antes, una nueva ley inmobiliaria significó otro certero ataque contra la propiedad privada, que afecta no sólo a los ricos sino a familias de clase media y baja propietarias de inmuebles para alquiler, provocando que desde ese momento, muchos inquilinos se rebelaran contra los dueños de los inmuebles, negándose a pagar los alquileres, y hasta amenazándolos de muerte. La despenalización alentará nuevas invasiones a lo largo y ancho del país, que quedarán impunes, ante propietarios inermes en la defensa de sus derechos.
La guinda de la torta es el atropello de que están siendo objeto los empresarios privados a raíz de la Ley de Costos y Precios Justos, norma que llevará a una situación precaria o de quiebra a numerosos negocios, sumándose a las decenas de miles que ya han cerrado sus puertas o han sido expropiados. Recuerdo que durante mi gestión como Presidente de Conindustria entre 1995 y 1997, el país contaba con casi 14.000 empresas manufactureras productivas, de las cuales sólo quedan algo más de 6.000, es decir, menos de la mitad. Ello sin contar las invasiones, confiscaciones o expropiaciones de fundos agropecuarios en toda Venezuela, lo cual ha acarreado más escasez de bienes de primera necesidad, y la exacerbación de una economía importadora o de puertos.
El año cerrará de nuevo con una inflación cercana al 30%, el peor castigo al estómago y bolsillo de los venezolanos, pese a los subsidios al tipo de cambio, a los combustibles y a otros servicios públicos, excepción hecha de grupos privilegiados, como es el caso de los militares, a quienes se incrementan salarios generosamente, lo cual no es malo per se, pero discrimina con respecto a otros servidores públicos. Los niveles de endeudamiento del país superan ya los US$ 135 millardos, y la deuda militar con Rusia, así como los créditos del fondo chino se incrementan sin freno, pues permiten el manejo discrecional de recursos en el presente, aún a costa de hipotecar a las nuevas generaciones. No existe visión de mediano y largo plazo en lo económico, aunque sí en lo político.
Quiera Dios que en el 2012 el pueblo venezolano abra los ojos ante la incompetencia y el engaño, sin deslumbrarse por la multiplicación de las dádivas, y que la oposición sea capaz de consolidar la unidad y ofrecer mensajes firmes y convincentes, por encima de intereses personales o grupales. Es triste concluir con la expresión que escuché del precandidato Capriles hace poco: “el gobierno es como la saliva de chivo; lo que toca se seca”. Que ello sirva de meditación en las postrimerías del 2011, y para el comienzo de un año decisivo, dependiente de la actitud que el pueblo venezolano asuma ante la barbarie autoritaria.
Feliz Navidad y Año Nuevo para quienes amablemente compartan estas reflexiones.  



"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

lunes, 14 de noviembre de 2011

VENEZUELA: UN PANORAMA INCIERTO

Se aproximan tiempos cruciales para Venezuela. De una parte, la oposición decanta y define sus opciones para las elecciones primarias de febrero de 2012, y por la otra, el candidato insustituible del oficialismo trata de sobreponerse a la enfermedad, para aparecer como el invencible y único capaz de conducir los destinos de la nación, no obstante el totalitarismo, corrupción e intolerancia que ha caracterizado a su régimen durante los 13 años de existencia.
El reto para la unidad democrática es inmenso, pues debe sobreponerse al ventajismo y fraude electoral, lo cual supone lograr proporciones no inferiores al 60% para asegurar el triunfo, y ello implica ofrecer un mensaje convincente dirigido a dos grupos de venezolanos: los llamados “ni-nis”, cerca de un 30% del electorado, que no están ni con el gobierno ni con la oposición, y segundo, a quienes consideran que un sistema electoral viciado, sólo lleva a legitimar a un régimen que irrespeta sin pudor las reglas del juego democráticas y utiliza la maquinaria y recursos del Estado al servicio de la ilegalidad y de la concentración absoluta del poder. El uso de los recursos públicos en finalidades políticas proselitistas no hace sino acrecentarse con las denuncias sobre el caso del Fondo Chino, y antes el de Fonden, además de los medios a través de los cuales se escamotea la asignación de recursos constitucionales a gobernaciones y alcaldías, fijando el precio del petróleo a niveles sustancialmente inferiores a los del mercado.
Muchas conjeturas se tejen en estos días sobre la salud presidencial, estimuladas por el adelanto al mes de octubre de los comicios del 2012, y por la presunta intención del gobierno de propiciar una reforma constitucional para asegurarse de que si algo ocurre al Presidente, el Vicepresidente Ejecutivo concluya el mandato con prescindencia de la fecha en que falte, a diferencia de lo que estipula el artículo 233 de la Constitución, según el cual si la falta absoluta del Presidente ocurre durante los primeros 4 años del período constitucional se debe proceder a una nueva elección, en tanto que si se diera durante los últimos 2 años del período, el Vicepresidente debe completar el mandato. Ello no es descabellado en la maquiavélica mente de quienes pretenden que el régimen chavista se eternice, por las buenas  o por las malas.
Llama también la atención cómo algunas encuestas muestran una alta pero decreciente favorabilidad del Presidente, que no necesariamente supone intención de voto, pues la mayoría piensa que Chávez debe dejar el poder en enero de 2013. Ello amerita indagar más en la mente de los venezolanos. Un artículo reciente de Alfredo Michelena titulado “Managua, populismo y Anna Arentz”, expresa cómo el fraudulento proceso electoral en Nicaragua se mimetiza con el caso venezolano, donde “se desarrolla una ideología y una política que coloca al Estado como proveedor de bienes y servicios, y del otro lado, a una población dependiente de ésta en un modelo asistencialista”. Michelena cita a la filósofa Arentz, para quien existe el “mundo de la necesidad y el mundo de la satisfacción”. Para  el primero, los problemas son la supervivencia, comida, vestimenta, techo, en tanto que para el segundo la libertad, el tiempo libre, la carrera, el futuro. En función de ello, para Michelena existen dos Venezuelas: la primera de ellas es objeto del reparto parcial de renta y de la venta de ilusiones de que vendrán más dadivas y que “pronto me tocará mi turno”, manteniéndolos con la mano extendida, mientras se coarta la libertad que el otro grupo añora, y se les expropia y hostiga, incluyendo a las Universidades.
Bajo otra perspectiva, ¿cómo se explica que la destrucción de una nación, el debilitamiento de la propiedad privada y la dilapidación de los recursos de todos los venezolanos no provoquen una reacción de la población? Es bien conocida la conseja de la rana en el agua tibia, aplicable a la inacción del país para frenar a tiempo la insaciable sed de poder del régimen gobernante, pero hay que buscar también explicaciones en el modelo que lo inspira. Para el marxismo-leninismo, el poder depende de la exaltación de la violencia y del uso de las armas, el terror o la intimidación, para reprimir la libertad e implantar políticas totalitarias. Lenin y su sucesor Stalin propiciaron la guerra civil sobre la base de la lucha de clases y toda suerte de políticas basadas en el terror, como la descalificación, exterminio de grupos opositores, segregación, control, arrestos, incautación de bienes, represalias, etc., aderezado con una profunda ideologización, fanática e intolerante. La lucha de quienes propician la dialéctica de la lucha de clases contra la libertad y dignidad del ser humano, y la afirmación de que “el fin justifica los medios”, convierte en patológica el ansia de poder de un gobernante. En el caso venezolano, se añade el grado de anarquización imperante, evidenciada en la desbordada inseguridad personal, la actuación de grupos armados afines al gobierno, y la formación de “ghettos” políticos en Caracas. Y es que entre la filosofía marxista y la anarquista hay profundas coincidencias sobre la necesidad de propiciar la destrucción del orden preexistente, llámese democrático, burgués, imperial o capitalista, para que emerja el orden nuevo: el socialista, en nuestro caso del Siglo XXI.
No hay que olvidar que en febrero de 1917 fue primero depuesto el régimen zarista, y luego en octubre el gobierno provisional de Kerensky mediante el golpe militar bolchevique que supuso el ascenso de Lenin al poder. Ni tampoco olvidar que la justificación de Lenin para el golpe fue la convocatoria a una Asamblea Constituyente amplia, lo cual ocurrió en las elecciones celebradas en noviembre del mismo año, con el resultado de una total derrota para los bolcheviques y el triunfo de las corrientes socialistas moderadas o socialdemócratas. Ante ello, los bolcheviques irrumpieron con las armas contra la Asamblea, la cual había logrado instalarse con dificultad en enero de 1918, bajo el lema “todo el poder para los soviets”. Así, la minoría bolchevique aniquiló la Asamblea democrática e impuso el “terror rojo”, que barrió durante 70 años todo vestigio de democracia en Rusia e instauró la dictadura comunista soviética. Otro tanto podríamos decir del caso cubano, pues Fidel Castro juró en sus inicios que no implantaría un régimen comunista, y ya pronto cumplirá 53 años de absolutismo rojo.
La violencia, la anarquía, la lucha contra toda forma de disidencia, la liquidación de la propiedad privada y del régimen de libertades, están pues en la esencia de todo régimen de inspiración marxista, con particularidades tácticas que en el caso venezolano han sido concebidas bajo la inspiración de la indudable experiencia castrista. En efecto, el régimen venezolano no sólo ha sembrado odios y lucha de clases, sino formas inescrupulosas de desconocimiento del Estado de Derecho, y de imposición de su voluntad totalitaria. Es ese el panorama del país a 10 meses de los próximos comicios. ¿Está la nación consciente y preparada para enfrentar probables arremetidas de violencia, de represión miliciana, o el uso de toda suerte de artilugios para aferrarse al poder? Luciría como que algunos sectores de oposición se dirigen a un torneo electoral legalista y democrático, sin reparar en las amenazas y peligros que se ciernen sobre el futuro. Hay que prepararse bien, exhortar a votar masivamente, es el recurso que queda contra la tiranía castro-comunista, pero movilizándose, contrarrestando la inescrupulosa actuación del gobierno, denunciándola, y asegurando una firme y decidida defensa del voto.  



"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 22 de octubre de 2011

LA ARREMETIDA AUTORITARIA

Las autocracias arremeten en varios países de la región, con la pretensión de atornillarse en el poder en forma hegemónica. Tras largos períodos dictatoriales, el avance democrático casi perfeccionado en América Latina en la década de los 90, que tantas esperanzas de estabilidad y madurez política trajo, ha cedido el paso a regímenes que, amparados en una legalidad en el origen, han luego subyugado a todos los poderes y se deslegitiman en su gestión gubernamental.  

Con excepción de Cuba, máxima expresión del totalitarismo, el retorno democrático ocurrido en Chile y Nicaragua en los años 90, y antes en Argentina, Bolivia, Ecuador, Haití, Panamá, Paraguay, R. Dominicana y Uruguay, hizo pensar que quedaba atrás el historial de nefastas dictaduras entronizadas en la región. En esos tiempos, Costa Rica, Colombia, Venezuela y México pese a la hegemonía unipartidista, se constituyeron en baluartes de la democracia, con líderes indoblegables como Figueres, Betancourt, Caldera, Villalba, Haya de la Torre, Lleras Camargo, Velasco Ibarra, Frei, y tantos otros que adversaron a las tiranías de Trujillo, Somoza, Duvalier, Pérez Jiménez, Stroessner, Pinochet, Batista y al régimen de los hermanos Castro, éste inexplicablemente medido por la comunidad internacional con una doble moral, pese a sus represivas ejecutorias.
Chávez llegó al poder en 1998 mediante elecciones, merced al error de quienes pensaron que encabezaría un cambio respetuoso del Estado de Derecho, y bajo la premisa de sólo le sería posible permanecer en el poder cinco años, como lo preveía la Constitución de 1961. El hecho es que el dos veces golpista presidente ha implantado un régimen caudillista de inspiración marxista, y no oculta su afán de perpetuarse en el mando, mientras demuele la democracia desde adentro, contando con Fidel Castro como mentor y colíder del proceso. No hay un solo paso relevante del régimen venezolano que no sea urdido con La Habana, como lo reconoce Chávez al referirse a sus estrategias de adoctrinamiento ideológico, la creación del ALBA, la formación de las milicias y el desarrollo de las misiones, entre ellas la más sibilina: la misión identidad, con la cual manipula las elecciones a su antojo. Dos ejemplos más de data reciente son la millonaria multa impuesta al canal Globovisión para tratar de quebrarlo sin tener que decretar su cierre, y el desconocimiento al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la inhabilitación del precandidato Leopoldo López, en olímpico desconocimiento de los preceptos constitucionales respecto a la prevalencia de los Tratados Internacionales de derechos humanos sobre la legislación interna. Otro triste ejemplo ha sido la arbitraria y poco ética demanda del Presidente Rafael Correa de Ecuador, contra el diario El Universo de Guayaquil.  
La realidad es que con el dinero de todos los venezolanos se ha creado una poderosa maquinaria política y mediática al servicio de la toma absoluta del poder en Venezuela, cuyo guión se estimula en otras naciones mediante procesos constituyentes que terminan como instrumentos para constreñir el régimen de libertades, los medios de comunicación y subordinar a todos los poderes al Poder Ejecutivo. En el caso venezolano, la destrucción del sistema descansa en la absurda afirmación de que la revolución está por encima de la Constitución, ejemplo que cunde en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, con intentos en Argentina, El Salvador, Perú y Honduras, todo ello ante la inerme actitud de las fuerzas opositoras, debilitadas o atomizadas.
Uno de los más aberrantes casos, el de Nicaragua, es comentado por el disidente ex Vicepresidente de ese país Sergio Ramírez, en su columna en El Tiempo de Bogotá (16/10/2011), en la cual refiere cómo el Comandante Daniel Ortega se presenta de manera inverosímil como candidato a la presidencia, a pesar de una expresa prohibición constitucional, ello con el insólito aval de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral, órganos irrestrictos al Presidente, y con el financiamiento de recursos del convenio petrolero con Venezuela. Afirma Ramírez que el partido de gobierno tiene la maquinaria lista para fabricar una mayoría en la Asamblea Nacional y luego sustituir la Constitución Política, aprobar la reelección indefinida y afianzar un régimen totalitario. Es claro que para Ortega la democracia es un estorbo, como lo es para los miembros del ALBA, los cuales cumplen con rituales electorales en busca de legitimidad. En efecto, los procesos constituyentes en Bolivia y en Ecuador promueven la concentración del poder a nivel presidencial, la limitación de las libertades políticas, y la apertura de graves fisuras que afectan la unidad de dichas sociedades.
Tampoco era imaginable hace tan sólo unos años que Venezuela devendría en el principal aliado de execrables despotismos como Cuba, Siria, Libia, Irán, Bielorrusia, Zimbabwe, China y Rusia, y de movimientos revolucionarios de distinta pelambre. Más grave aún es el total entreguismo a Cuba, sin precedentes en la historia patria, a través de la masiva presencia de contingentes cubanos que controlan sectores estratégicos como la identificación, extranjería, inteligencia, seguridad, notarías, registros, sanidad, educación, comunicaciones, la guardia presidencial y la salud misma del gobernante, la injerencia en delicados temas militares, o la sacrílega degradación de los símbolos patrios, con el izamiento y homenaje a la bandera cubana en un Fuerte Militar, o los tributos al Che Guevara, a Tiro Fijo y a Reyes. Es además injustificable el improvisado manejo de la reclamación territorial con Guyana, bajo el absurdo argumento de que el diferendo fue estimulado por el imperio, evidenciando así que por encima de los legítimos intereses de la patria, está el valor estratégico que se atribuye al apoyo de los países del Caricom, por consejo de Fidel Castro.  
Las venideras elecciones venezolanas en octubre de 2012 no ofrecen las debidas garantías, y ello genera inconformidad en círculos opositores, estimulada por la debilidad de la Mesa de la Unidad en exigir mayor transparencia y equidad, hasta el punto de que el Rector del CNE Vicente Díaz, único miembro independiente de dicho organismo, ha denunciado públicamente el abierto ventajismo presidencial, en contravención al Estado de Derecho. Los partidos políticos yerran al creer que las denuncias de fraude electoral alientan la abstención, cuando es todo lo contrario: muchos se abstienen al percibir que su voto no es debidamente respetado. Como una muestra reciente más, la inscripción de los venezolanos en el exterior está siendo deliberadamente demorada por el CNE y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es justo por tanto exigir al CNE que permita la auditoría del Registro Electoral Permanente, el cual se encontraría inflado con millones de votantes fantasmas, y que se limite el descarado ventajismo oficialista, se haga buen uso de las máquinas de votación y se revierta la intimidante decisión de colocar captahuellas junto a las máquinas. Lo que está en juego no es cosa de niños. Se trata ni más ni menos del futuro político de la nación, y del sagrado destino de las nuevas generaciones de venezolanos.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 24 de septiembre de 2011

ENFERMEDAD PRESIDENCIAL Y ESPIRITUALIDAD

La enfermedad presidencial en Venezuela se ha manejado dentro del más puro secretismo cubano, desvirtuando un hecho incontrovertible: que la salud de un Jefe de Estado es un tema de alto interés público. En el caso de Paraguay, la información sobre el cáncer del Presidente Lugo fue impecable, y en la misma Cuba, al momento de su gravedad, Fidel Castro entregó el poder a su hermano antes de someterse a una cirugía y tratamiento mayores. En los Estados Unidos, cuando un Presidente va a ser objeto de una anestesia general, debe ceder previamente el poder al Vicepresidente de la República, y transferir a éste el control de las decisiones nucleares y de alta defensa nacional. En Venezuela no se han observado las normas constitucionales respecto al papel del Vicepresidente Ejecutivo cuando el Presidente deba ausentarse del país por más de cinco días, ni al Vicepresidente le ha interesado que se apliquen dichas normas, en aras de la concentración absoluta de poder. No ha habido ni siquiera un parte médico que indique dónde está el cáncer localizado, como no sean informaciones limitadas del propio Presidente, o las vulgares referencias a que se encuentra “como una pepa”.

Desde junio de 2011, han sido diversas las manifestaciones en el plano religioso, de la superstición o de manifestaciones sincretistas, incluyendo chamanes, babalawos u otras formas de santería y magia, que ponen de manifiesto el submundo de la oscuridad que atrae a los líderes del régimen. Pero cuando el asunto llega al extremo de la transmisión por televisión de un reciente “Bilongo” organizado en Cuba por la salud del gobernante, pasa de ser de un asunto privado a un alucinante acto público de magia, que es visto por el mundo como una expresión del más puro subdesarrollo, como lo está Venezuela en todo, a la par de los más países más pobres del África subsahariana, donde se originan esas prácticas primitivas.
No me las doy de moralista ni de especialista en temas religiosos, aunque me considero un católico fiel, sin fanatismos. No niego por ello el sinsabor que me produjo ver a prominentes figuras de de la Iglesia Católica, Monseñores Moronta y Sánchez Porras, encabezando una ceremonia transmitida “urbi et orbi”, para administrar el Sacramento de Unción de los Enfermos al Presidente Chávez, con la clara intencionalidad mediática de mostrar al pueblo que es un hombre creyente, apegado a principios cristianos. Jamás pensaría que ha debido negársele ese recurso espiritual si lo hubiere solicitado, pero se trata de un sacramento que se administra en forma privada, precedido de la penitencia del enfermo. Es pues inexplicable que se haya hecho a través de un show mediático, aparentando “recogimiento” del Presidente y de algunos acólitos de confesión marxista, perseguidores de la Iglesia, quienes con seguridad comulgaron u oraron como pose, sin una preparación espiritual para ello. Los representantes de la Iglesia, y en particular el Obispo Moronta, fallaron al prestarse a tales propósitos.
Después, Chávez se ha reunido con evangélicos, chamanes, babalawos, o representantes de los más extraños ritos o credos, no en una demostración de ecumenismo, sino de irrespeto o inconsistencia con principios religiosos pivotales. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en una definición común a otras religiones judeo-cristianas o monoteístas, que el mandamiento primero es: “No tendrás otro Dios fuera de mí”, prohibiendo de manera explícita el politeísmo y la idolatría, la cual “diviniza a una criatura, el poder, el dinero, e incluso al demonio”. Y añade: “La superstición es una desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se expresa también bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo”.
Pues bien, se conoce que desde hace años, el Presidente de la República está entregado a la superchería y a ritos de la mano de “sacerdotes” babalawos y colaboradores afectos a dichas prácticas, originadas en la santería y en la magia cubanas, o en ritos “paleros”, que no son otra cosa que hechicería de tradición conga (palo monte), que rinde culto a los muertos y a espíritus de la naturaleza, en forma cercana al espiritismo o a la magia negra. Se dice que hasta en los sótanos del Palacio de Miraflores se practica este tipo de oscuros ritos, y que en Cuba, en cada visita presidencial, se realizan sesiones especiales de hechicería, para invocar a las fuerzas ocultas, ¿o a las del mal? ¿Acaso no es vox populi que la exhumación de los restos del Libertador tuvo el propósito de invocar el espíritu de Bolívar y utilizar sus restos en ceremonias presididas por sacerdotes babalawos o paleros? ¿No debe un gobernante observar respeto o al menos privacidad en prácticas impropias de un mundo civilizado, o guardar consideración hacia el credo mayoritario de los venezolanos? ¿Cómo juzga el mundo que nos rodea a un Jefe de Estado que se involucra en el ocultismo y que a la vez encarga plegarias enmarcadas en la liturgia de otras religiones con valores? Recurrir al sincretismo para tratar de conciliar doctrinas y normas de conducta abismalmente contrapuestas, no es sino otra expresión de la confusión y limitados principios del Presidente, ya no sólo en lo espiritual, sino en lo político. De allí que siga sembrando día a día antivalores en la población, entre ellos muchos contrarios a los fundamentos del humanismo y la legalidad, como lo son la violencia, la represión, la intimidación, y las limitaciones inconstitucionales al pluralismo y al ejercicio de los derechos humanos y políticos, bajo la justificación de que la revolución está por encima de la Constitución, y que los Poderes Públicos deben subordinarse a sus objetivos.  
No deseo mal al Presidente Chávez, pese al profundo daño que le ha ocasionado al país. Su salud está en manos de Dios, único dueño de la vida. Pido más por su recuperación, pues algún día deberá dejar el poder sin violencia ni victimización, y rendir cuentas al país y al mundo de sus desmanes en todos los órdenes. Lo que sí queda reafirmado es nuestra condición de seres mortales, vulnerables, que no existen superhombres, y que en el cementerio no hay ni pobres ni ricos, ni gobernantes o pueblo raso, sino que ante Dios, todos somos iguales. Él tomará cuentas de nuestras actuaciones durante el tránsito por la vida terrenal, y del uso que hemos dado a los bienes materiales o espirituales que ha colocado en nuestras manos, para obrar con amor y hacer el bien.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

domingo, 11 de septiembre de 2011

LAS RELACIONES ECONÓMICAS COLOMBO-VENEZOLANAS

Colombia y Venezuela han sido países ligados indefectiblemente por la geografía, la historia y por nexos socio-económicos de gran significación. No obstante, dicha relación ha estado sujeta a dificultades propias de países vecinos, y a coyunturas políticas adversas. Bajo el marco del Acuerdo de Cartagena (CAN), ambas naciones llegaron a convertirse en los principales socios comerciales para el comercio de manufacturas, y en segundos en el comercio total, pero además, se generaron formas múltiples de relación asociadas a los nexos que unen a las zonas de frontera y a los agentes económicos privados, ello hasta la anti histórica decisión adoptada por el gobierno venezolano de denunciar el Acuerdo de Cartagena en abril de 2006, siendo que en dicho marco se había llegado a la formación de una unión aduanera y a la conformación de uno de los ejes de integración bilaterales más dinámicos de América Latina.

El intercambio comercial colombo-venezolano registraba cifras insignificantes en el quinquenio 1970-1974, en un promedio de US$ 28 millones anuales. Ya en el período 1980-1982, gracias al proceso de integración, el intercambio alcanzó los US$ 300 millones anuales, pero fue a partir de 1990, cuando gracias al impulso político para perfeccionar la zona de libre comercio y la unión aduanera andina, que se inició una inusitada etapa de crecimiento del intercambio andino y bilateral, apoyada en los márgenes de preferencia que garantizó el Arancel Externo Común aprobado en 1993. Así, en 1990, el intercambio bilateral superó por primera vez los US$ 500 millones, hasta llegar a su nivel record de US$ 7.289 millones en 2008, con más del 80% compuesto por productos manufacturados de alto valor agregado.
Las tensiones y desconfianzas políticas surgidas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela entre los años 2005 y 2010, y la decisión del gobierno venezolano de apartar al país de la CAN, generaron nefastas consecuencias sobre las relaciones comerciales, pese a “entendimientos pendulares” entre ambos gobiernos. A raíz de la operación que produjo en 2009 la baja en territorio ecuatoriano del líder guerrillero Raúl Reyes, las relaciones diplomáticas y comerciales colombo-venezolanas llegaron a su punto más bajo, en virtud de la retaliación venezolana, que supuso el cierre de fronteras al comercio y la aplicación de medidas discriminatorias contra Colombia.
En la tesis con la cual este autor optó al grado de Doctor en Economía por la Universidad ESEADE de Buenos Aires*, además de analizar la notable evolución de las relaciones colombo-venezolanas, su composición y efectos, se intentó una aproximación a la medición del costo de la no integración bilateral. En efecto, por primera vez en su historia, Venezuela ha optado por un manejo discrecional de la política de comercio exterior, con objetivos políticos e ideológicos,  y un alto nivel de intervención del Estado, entre otros mediante el control de cambios y la estatización de gran parte de la economía. Partiendo de la base de que el retiro de Venezuela de la CAN obedeció a consideraciones políticas, los costos para los dos países son inconmensurables, en la medida en que han surgido obstáculos y costos en varios planos: a) Barreras políticas y jurídico-institucionales; b) Barreras físicas y técnicas; c) Barreras socio-culturales e históricas; d) Barreras regionales y fronterizas, y e) Barreras fiscales y económicas.
Al denunciar el Acuerdo de Cartagena, el gobierno venezolano optó por acelerar las negociaciones para la adhesión al Mercosur, las cuales concluyeron en 2006. Pero el Protocolo respectivo no ha sido ratificado por el Congreso del Paraguay, y por tanto, cinco años después, no está vigente. Al respecto, es de señalar que tanto la decisión de retiro de la CAN y del G-3, como la adhesión al Mercosur, no contaron con la anuencia de las organizaciones políticas de oposición, ni del grueso del empresariado nacional. Tienen por tanto la característica de una decisión polémica, no compartida, y por tanto de una clara debilidad estructural.           
La caída de las exportaciones colombianas a Venezuela fue en 2009 del orden del 33,5%, al descender de US$ 6.092 millones en 2008 a US$ 4.050 millones, con un impacto del 1% en el PIB de Colombia, especialmente en el segundo semestre del año, cuando se sintieron con mayor profundidad las restricciones venezolanas. A su vez, las exportaciones de Venezuela a Colombia disminuyeron en un 53% en 2009 respecto al año anterior, influidas por la afectación del aparato productivo y la caída global de las exportaciones no petroleras del país. En 2010, los efectos negativos continuaron: las exportaciones de Colombia a Venezuela bajaron en el primer semestre en 72% respecto a igual período de 2009, y en un promedio de 65% para todo el año, con una reducción en  valor de US$ 1.423 millones, de los cuales los productos industriales pasaron de US$ 4.752 millones en 2009 a US$ 1.205 millones en 2010 (3.547 millones menos), en tanto que las exportaciones de Venezuela a Colombia decrecieron de un valor máximo en 2006 de US$ 1.438 millones, a 528 millones en 2009 y a 291 millones en 2010, afectando a la industria básica: siderurgia, aluminio y petroquímica, aunque dicho fenómeno obedeció a la drástica disminución de la producción y de las exportaciones no tradicionales venezolanas.   
Desde la toma de posesión del Presidente Santos en agosto de 2010 se inició una etapa de distensión y de cooperación en temas como la deuda venezolana con los exportadores colombianos, la búsqueda de un acuerdo de complementación económica bilateral, la inversión social en la zona de frontera, el desarrollo de obras de infraestructura y el tema vital de la seguridad, a cuyo efecto se crearon varias comisiones, con resultados hasta ahora limitados. Así, se avanzó parcialmente en el pago de la deuda, pero no así en materia comercial. En efecto, no ha sido posible definir un marco jurídico sustitutivo del régimen de la CAN, sino que se han prorrogado temporalmente las preferencias arancelarias a partir de su expiración el 26 de abril de 2011, sin que se perciba por ahora un arreglo, pues las propuestas venezolanas plantean un régimen de comercio administrado, aranceles variables y normas de duración limitada, que no sería un buen sustituto del libre comercio que imperaba bajo el régimen de la CAN, pese a los obstáculos impuestos por Venezuela. Subsiste por ello un ambiente de escepticismo, que ha obligado al gobierno y a los exportadores colombianos a impulsar una estrategia de diversificación de mercados, permitiendo que el monto total de las exportaciones continúe creciendo hasta niveles que superarán este año los US$ 50.000 millones, aunque hay que decirlo, los mercados recíprocos resultan insustituibles, dada la cercanía geográfica, que permite utilizar medios de transporte terrestre, el carácter natural de ambos mercados y la excepcional composición cualitativa del intercambio, con predominio de productos industriales.
En el primer trimestre de 2011, las importaciones colombianas desde Venezuela aumentaron en 126% respecto a igual período del año 2010, al alcanzar US$ 156 millones, cifra aún modesta comparada con la de años anteriores. Pero en cuanto a las exportaciones colombianas a Venezuela la situación es más grave, pues para el lapso enero-julio de 2011, pese a los acercamientos políticos, las exportaciones siguen contrayéndose, como se evidencia de la cifra alcanzada de US$ 742 millones, es decir 2,3% menos que el ya deprimido año 2010. De dicha cifra, hubo un crecimiento del 11,6% en la exportación de productos primarios, y una caída del 14% en productos industriales, marcando un sensible deterioro en su composición cualitativa.
En suma, todo indica que las cifras de comercio bilateral no regresarán a los niveles de 2008, con un daño profundo y alta destrucción de valor que recae sobre los países, pueblos y empresarios, daño sólo reparable el día en que Venezuela rectifique, vuelva al seno de la CAN, de la cual nunca debió salir, que los agentes económicos privados recuperen su papel protagónico en el comercio, la inversión y el desarrollo, y que las poblaciones fronterizas, que constituyen espacios de gran vitalidad e interacción, logren una participación más protagónica, por encima del centralismo y del estatismo macrocefálico prevaleciente en Venezuela. 


·         La Tesis doctoral del autor de este escrito, tuvo como tema “Las relaciones económicas colombo-venezolanas: un caso relevante y complejo de integración en América Latina", publicada por el Fondo de Publicaciones de la Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, en septiembre de 2010.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

viernes, 26 de agosto de 2011

ENTREVISTA REALIZADA POR EL PERIODISTA VÍCTOR BARRANCO PARA EL DIARIO EL INFORMADOR DE BARQUISIMETO, VENEZUELA

- ¿Vale la pena sacrificar a la familia por la política?

Ni por la política, ni por tratar de cumplir siempre con los retos y responsabilidades profesionales, más allá de lo posible y razonable. La familia es el eje, y la fuente de afectos y satisfacciones, y por ello amerita dedicarle el tiempo y el espacio necesarios.

- ¿Se le puede cambiar la cara a la política en el país?

Se puede y se debe. Y no se hará sino actuando en política con pulcritud administrativa, y sin propósitos distintos a gobernar para todos y servir a los intereses nacionales. No es admisible colocar a las instituciones y los recursos de la nación al servicio de una parcialidad política, ni cohonestar la corrupción mirando hacia un costado.  

- ¿Engañado o equivocado?

Un poco de ambos. Pero cuando se ha actuado de buena fe, sin otra motivación que no haya sido la de tratar de salvar la democracia venezolana cuando era posible, puede uno dormir tranquilo, sabiendo que no se fue cobarde o indiferente en momentos cruciales. Decía sabiamente Fréderic Chopin: “Toda dificultad eludida, se convierte más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo”.

- ¿Fedecámaras ha dejado de ser lo que fue en sus manos?

Toda etapa en la institución de cúpula empresarial es diferente y responde a estilos y circunstancias históricas particulares. Lo único que no es negociable, es la razón misma de ser de Fedecámaras: la defensa de los principios de la libre empresa, la libre iniciativa, la propiedad privada, y la democracia.

- La mesa de la unidad, ¿una plataforma o un lugar de apaciguamientos no definitivos?

Un lugar necesario para asegurar la unidad de las fuerzas opositoras ante un gobierno autocrático, que se ha deslegitimado. Con todo, la unidad es un requisito necesario pero no suficiente. Hay que construir un proyecto de país alternativo convincente, y denunciar sin complejos el fraude electoral y el golpe de Estado progresivo y continuado impulsado por el régimen, expresado en flagrantes atropellos al Estado de Derecho, la aprobación de muchas leyes inconstitucionales, y la criminalización de la disidencia. 

-Chávez… ¿malabarista? ¿Encantador de serpientes?  ¿Conocedor de las debilidades del adversario?

Es un hombre de habilidades natas como comunicador, sin escrúpulos en utilizar el engaño y la mentira como armas fundamentales para aferrarse al poder, o para aplastar al adversario político. Es curioso ver cómo el discurso presidencial invita al país a validar la arbitrariedad, la viveza en el abuso de poder y el uso de los recursos del Estado sin control, o la siembra de antivalores como la chabacanería, la infamia, tratando de identificarse con los más pobres, sin que a ellos se le resuelvan sus problemas más sentidos. Pero así son los caudillos mesiánicos: necesitan de los pobres para subyugarlos, haciéndolos depender cada vez más de su mano, ni siquiera del Estado, al que se quiere convertir en macrocefálico y omnipotente. Sobre la personalidad de Chávez, bien decía Séneca: “El ser humano se expresa como piensa; piensa como es; es como siente; y siente como está educado”. 

-Chávez tiene vigencia… ¿por lo que ha hecho como gobierno…o por lo que ha dejado de hacer la oposición?

El balance de gobierno de Chávez es pobrísimo, ante la magnitud del poder político y económico que ha detentado, pues ha tenido el control absoluto y ha recibido en 13 años más recursos que en los 187 años previos de existencia como República. ¿Dónde están las obras? La ineficiencia, la falta de realizaciones, la corrupción, son un hecho público y notorio. Pero no es menos cierto que la oposición, y de ello no me excluyo, subestimó al gobernante, fue tolerante, ha cedido ante el poder económico y la capacidad de intimidación del régimen, cometiendo muchos errores en la búsqueda de la alternabilidad.

- ¿Es un hombre de fe?

Definitivamente. Si no tuviese una sólida formación moral y religiosa, no habría tenido asideros espirituales para hacer frente con fortaleza a no pocas adversidades, ni exhibiría con orgullo una trayectoria de vida limpia, que constituye el mayor capital de mi vida.

- ¿Existe el castigo divino?

Sin duda. Para algunos en la propia tierra, para otros en el momento en que Dios tome cuenta del balance de actuación en este mundo, que no es sino el tránsito hacia una vida trascendente. Lo material y temporal es efímero, llámese fama, poder, dinero. Lo recoge la expresión latina: Sic transit gloria mundi: así pasan las glorias de este mundo. Quien crea que se llevará de esta vida el dinero, las adulancias y honras propias del poder, está desubicado. 

- ¿Sigue creyendo en la amistad?

Sí. La amistad es la sal de la vida. Pero hay que distinguir entre la amistad verdadera y la oportunista, determinada por intereses y circunstancias. Basta con que exista un buen amigo, para decir: vale la pena vivir. 

- ¿Cómo piensa que le juzgará la historia?

Mi Blog www.pcarmonae.blogspot.com, en el cual reflexiono sobre temas de interés, concluye con el proverbio: “Para la verdad el tiempo, para la justicia Dios”. Así lo creo. Nunca la actuación pública de un ser humano puede ser juzgada cuando los acontecimientos están aún en desarrollo.

- ¿De qué se arrepiente?

De que se haya perdido un momento único, quizás por no estar alerta a lo frágil de la condición humana, con inclinación a las falsas promesas, a no asumir responsabilidades, o a escurrirse cuando las cosas no resultan como se esperaba. Bien decía Napoleón Bonaparte: “La victoria tiene cien padres, la derrota es huérfana”.   

- ¿Cómo se definiría?

Como un hombre activo, sencillo, familiar, honesto, responsable y disciplinado, pero no exento de humanos errores. Me gusta estudiar,  y no ha llegado el día en que deje de hacerlo. No puedo estar desocupado. Trabajo aún de sol a sol. El año pasado concluí un Doctorado en Economía tras cuatro años de esfuerzos, antes hice una Especialización, con distinciones, y actualmente concluyo una Maestría. He aprovechado pues los tiempos de exilio para enriquecerme intelectualmente. Pero ello supone sacrificios.

- ¿Qué extraña?

La patria, los amigos, la lejanía de mi único hijo único y de mis adorados nietecitos, que viven en Canadá. Nunca habría imaginado que mi tercera edad transcurriría en el exilio, viendo a mi amada patria destruida por la insaciable sed de poder de un grupo gobernante. Y eso es doloroso.

- De ser electo alguien de la oposición, ¿le será posible gobernar con un equipo con concepciones de estado tan diversas y contrapuestas como Copei, AD, Bandera Roja…sin lastimar individualidades?

La única forma de asegurar la gobernabilidad después de Chávez, será mediante un gran acuerdo nacional, más sólido aún que lo que en su momento fue el Pacto de Punto Fijo. Los problemas serán gravísimos: reconciliación, reconstrucción institucional, desarme, desmonte de la anarquía y el enguerrillamiento, reordenamiento de la economía, y hacer entender a la población que sólo se puede salir adelante con educación y trabajo.

- ¿Los medios ocupan hoy día un espacio que no les corresponde?

No. El espacio libre a los medios de comunicación, es la única garantía a la libertad de expresión y al control social a los abusos de los gobernantes. Unos medios amordazados sólo sirven a los designios de las dictaduras.

- ¿Quién le hizo más daño a los partidos tradicionales, Chávez o aquellos que no dejaron surgir una generación de relevo?

Los que no avizoraron la necesidad de impulsar y abrir camino a la generación de relevo. Por ello, corresponderá a los jóvenes asumir la posta en momentos complejos para la sufrida Venezuela, contando sí con de la experiencia de los mayores. De ellos es el futuro y tienen el derecho a defenderlo.

- Caldera… ¿cómo cree que lo juzgará la historia?

Como un demócrata a carta cabal, político culto, gran laboralista, cuyos errores principales tuvieron que ver con el sobreseimiento de la causa a los golpistas de 1992, y en no creer en la sucesión de Eduardo Fernández y Oswaldo Álvarez Paz.

- Carlos Andrés Pérez… ¿suficiente castigo el infierno a que le han sometido sus familias?

Fue un luchador democrático, con virtudes y defectos. Se le juzgó y destituyó en 1993 por hechos que lucen como un juego de niños ante los desmanes del actual gobierno. Y Pérez lo aceptó cívicamente. Me remito al libro “La rebelión de los náufragos” de Mirta Rivero, que revela entretelones de la gran conspiración contra Pérez, con un alto costo político para el país que estamos pagando, y que fue un regalo en bandeja de plata para los golpistas de 1992.

- Rómulo Betancourt... ¿el único sobreviviente como ejemplo?

Por algo se le llama el Padre de la Democracia. Betancourt fue un dirigente honesto, fundó un partido policlasista, que se identificaba con el pueblo, luchó por la democracia en la región, y combatió con mano firme a las conspiraciones de extrema derecha o de extrema izquierda. Nunca se equivocó ni se dejó tentar por los cantos de sirena de la revolución cubana.

- ¿Dónde se ve en los próximos años?

Si bien Colombia ha sido una segunda patria, generosa y hospitalaria, más temprano que tarde deseo regresar al país que a todos nos pertenece, no con ambiciones, sino a reencontrarme con mi gente, mis raíces, y ayudar como un soldado raso a reconstruir una nación que quedará en las cenizas, y que requerirá el aporte de todos sus hijos, hoy dispersos por el mundo. 




"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 13 de agosto de 2011

EL PERÚ, PRESENTE Y FUTURO

El Perú ha sufrido en las últimas décadas períodos de turbulencia política, económica y autoritarismos, pero en los últimos 20 años ha experimentado una etapa de indudable progreso. En el campo económico, destaca el proceso de modernización, estabilización macroeconómica y aumento de la inversión emprendido desde el gobierno de Fujimori, tras un mal primer gobierno de Alan García, política que se acentuó durante las administraciones de Toledo y Alan García, emulando así el caso chileno, donde la transición de la dictadura de Pinochet a la democracia no fue óbice para que los gobiernos de la Concertación Democrática y el actual de Sebastián Piñera, mantuvieran un coherente hilo conductor, con visión de largo plazo, que ha llevado a ese país al sitial de la economía más competitiva de la región latinoamericana, por encima de muchos países europeos.
Al concluir la segunda gestión de Alan García el pasado 28 de julio y entregar democráticamente al gobierno de izquierda de Ollanta Humala, es del caso registrar para la historia algunos hechos relevantes. En el quinquenio de García (2006-2011), el promedio de crecimiento del PIB fue de 7,2%, con tres años al 9% o superior, y se generaron 2.5 millones de puestos de trabajo. En los últimos doce meses, de mayo de 2010 a mayo de 2011, la tasa de crecimiento del PIB alcanzó 9,23%, con una fuerte expansión de los sectores comercial, manufacturero y de comunicaciones. Ello no bastaría, sin analizar la evolución del PIB per cápita, que en la pasada década registró aumentos reales del 7,6% en 2007, 8,5% en 2008 y 7,5% en 2010, sólo superados por la cifra alcanzada en 1994, de 10,8%.  
Es también de destacar que la tasa de pobreza en el Perú se redujo del 44,5% en 2006 a 31,3% en 2010, y la de pobreza extrema descendió de 16,1% a 9,8%, ello comparado con un 24,4% en el año 2001. Son pues innegables los progresos económicos y sociales alcanzados en la última década, y si bien subsisten problemas de distribución de la riqueza comunes a América Latina, la CEPAL en su informe sobre el Panorama Social de América Latina de 2010, menciona al Perú como uno de los cuatro países de la región con mayor reducción en los índices de desigualdad (uno de ellos el de Gini), en por lo menos 1,5% anual en el período 2002-2009, porcentaje que sin espectacularidades, muestra un cambio perceptiblemente favorable.
Por el lado del sector externo, el Perú es hoy una de las economías más abiertas de la región, después de Chile y México. El país tiene suscritos acuerdos de integración con los países de la CAN y el Mercosur, y TLC´s con EUA, Chile, China, Canadá, Singapur, EFTA, Tailandia, Corea del Sur, México y la Unión Europea. En otras palabras, parte sustancial de su comercio internacional está amparado por acuerdos comerciales preferenciales. Las exportaciones peruanas han registrado igualmente un sostenido crecimiento, estimuladas por buenos precios de los commodities, alcanzando US$ 36.000 millones en 2010, con un estimado de US$ 42.000 millones para 2011, de los cuales el oro representa un 22%, el cobre bruto y refinado 24,7%, harina de pescado 4,6%, zinc 4,2% y el plomo 3,6%, siendo sus principales destinos EUA 16,4%, China 15,4%, Suiza 10,9%, Canadá 9,5%, Japón 4,1%, Alemania 4,3% y Colombia 2,3%. La proyección hacia los mercados asiáticos es notable, y la apertura de nuevos nichos de mercado para rubros como espárragos, alcachofas, mangos, aguacates, es de escala mundial. En el mercado andino, el Perú aportó en 2010 el 25,4% del total de exportaciones intracomunitarias, y si bien su comercio se proyecta vigorosamente al mercado internacional, el andino es el más importante para las manufacturas.
Entre los factores de debilidad en la realidad peruana, podrían mencionarse: a) La alta tasa de informalidad económica prevaleciente, estimada en un 60% del PIB; b) La excesiva concentración de población y riqueza en la capital Lima, con 8,8 millones de habitantes de un total de 29,5 millones; c) La marcada apreciación del sol peruano respecto al dólar; d) Aumentos en los niveles de corrupción e inseguridad; d) La subsistencia de 61.200 Has. de cultivos de coca; e) La incertidumbre política a raíz de la elección del nuevo gobierno.
El triunfo de Ollanta Humala fue el producto de un proceso electoral que en la primera vuelta estuvo marcado por la dispersión de las fuerzas de centro-derecha, llevando paradójicamente a que, pese a los resultados socio-económicos analizados, se produjera un viraje hacia la izquierda. El nuevo gobernante ha ofrecido emular el modelo de Lula en Brasil y no el de Chávez, tras mensajes confusos en la campaña, algunos de contenido étnico. Al final, Humala optó por designar como Presidente del Consejo de Ministros al empresario de origen judío, Salomón Lerner, financista de su campaña, a Luis Miguel Castilla como Ministro de Economía, hombre de prestigio académico y profesional, a Carlos Herrera, ingeniero de experiencia, como Ministro de Energía y Minas, y ratificó al Presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, con lo cual tranquilizó al mundo económico. No obstante, el acto de juramentación de Humala y los Vicepresidentes con base en la Constitución de 1979 generó una innecesaria controversia, pues afloró el fantasma de la ilegalidad o de una reforma constitucional, ya que Humala no cuenta con mayoría parlamentaria (36%), y requerirá de los votos del partido “Perú Posible” de Toledo (16%), para la aprobación de las leyes.
Ante un desempeño admirable como el que ha registrado el Perú en años pasados, y a un proceso electoral complejo y disputado, es de esperar que el nuevo gobierno no revierta el “milagro” logrado, en beneficio del porvenir del país y de su pueblo, y por encima de consideraciones ideológicas que darían al traste con los pronósticos de la firma Fitch, de que el Perú podría mantener tasas de crecimiento en el PIB superiores al 6% en el próximo quinquenio.


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viernes, 15 de julio de 2011

VENEZUELA: 200 AÑOS DESPUÉS

El pasado 5 de julio se conmemoró el bicentenario de la fecha más trascendente de la nacionalidad venezolana: la firma del acta que proclamó la separación de las Provincias Unidas de Venezuela “de toda forma de sumisión y dominio de la Corona española”, asumiendo la condición de Estado libre e independiente. No ha sido un lecho de rosas el devenir de nuestra historia política, especialmente por el peso que el caudillismo militarista ha tenido sobre una parte significativa de esos 200 años de historia republicana, hoy redivivo.  
Una fecha histórica, cuyo único antecedente había sido la celebración del centenario de la independencia en 1911, durante el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez, encuentra a Venezuela fracturada, desinstitucionalizada, atrasada, abatida por el fundamentalismo ideológico, hasta el punto de convertir la fiesta central de nuestra nacionalidad, en una nueva expresión de culto a la personalidad del caudillo presidente. Hubo agresiones a una representante de la oposición presente en el desfile militar, mientras los áulicos del régimen, movilizados en miles de autobuses, proclamaban desde el Paseo de los Próceres el lema “P´alante Comandante”, como triste expresión de sumisión. Pero como el gobierno excluye al disenso político y se ha apropiado de la historia y de los símbolos de la nacionalidad, millones de compatriotas decidieron ignorar los actos conmemorativos de esa magna fecha, ahondándose la división imperante, en otra oportunidad desechada por el gobierno para propiciar el reencuentro de los venezolanos en torno a sus efemérides. Es obvio que para el oficialismo no hay espacios para la reconciliación o la tolerancia, sólo para la guerra asimétrica, con miras a perpetuarse en el poder a cualquier costo y, sin reparar en medios autoritarios, tratar de acallar la crítica y la disidencia.  
Circularon por la red imágenes de altos oficiales excéntricamente ataviados, que produjeron vergüenza ajena, junto a una “orgullosa” muestra de juguetes, producto de la mayor adquisición de armamentos de que tenga recuerdo la nación, pues ni siquiera bajo el régimen militarista de Marcos Pérez Jiménez, quien se esmeró en modernizar a las Fuerzas Armadas, se invirtieron tantos recursos en implementos bélicos, menos aún con tecnologías de dudosa conveniencia. Entre tanto, el país está en jaque ante la anarquía, la inseguridad ciudadana, el colapso de servicios públicos, cárceles, escuelas, hospitales e infraestructura. Adicionalmente, se exhibió sin rubor a la institución castrense ya mutada hacia la condición de partido político armado al servicio de una parcialidad política, en una de las más aberrantes expresiones de inconstitucionalidad de las que ha sido capaz el gobierno en ejercicio. Ha sido así, paradójicamente, un oficial de las FA, quien ha tenido a su cargo la destrucción de su propia institución, como cuerpo profesional y apolítico.
El bicentenario encuentra pues al país dividido como nunca, asfixiado por un totalitarismo que ha anulado el control político, y que avanza hacia el objetivo de construcción de un Estado omnipotente, intervencionista hasta los tuétanos, dueño de medios de producción y centralmente planificado. Son numerosos los presos y perseguidos políticos, entre ellos los Comisarios Vivas, Forero y Simonovis, Alejandro Peña Esclusa, y ahora Oswaldo Álvarez Paz, además de miles de exiliados y autoexiliados. El éxodo de venezolanos al exterior no tiene precedentes: un millón de personas, en un país que fue siempre de inmigración y no de emigración, con el alto costo de la peor de las descapitalizaciones: la del talento humano. Como si fuera poco, el bicentenario nos recibe con una economía en crisis, sin obras, viviendas ni realizaciones importantes, pese a que los ingresos recibidos en los últimos doce años superan a los de los 188 años precedentes. El país registra la inflación más alta de América Latina, el aparato productivo y la inversión pública y privada muestran un franco deterioro, la deuda crece exponencialmente,  se ha hipotecado al país con ventas de petróleo a futuro,  y se mantiene una masiva fuga de capitales. En pocas palabras, una de las naciones más ricas del hemisferio, que debería estar a la vanguardia del desarrollo, desperdició el poder político y económico detentado por un régimen próximo a cumplir 13 años, con un balance de fracaso, ubicada junto a las naciones atrasadas del mundo, pese a que la política informativa del Estado trate de mostrar a Venezuela como un país con futuro.
Los lemas antiimperialistas que proclaman los voceros del régimen contrastan con la visible realidad de cesión de soberanía a manos cubanas, en el mayor acto de entreguismo de los 200 años de nuestra nacionalidad. Que ello se trate de justificar bajo  la fachada de que Venezuela y Cuba están unidas en un solo proceso político, no es sino la falaz justificación con la cual Chávez retribuye el apoyo político-estratégico de su mentor Fidel Castro y su hermano Raúl. En lo internacional, el gobierno ha alejado al país de sus relaciones tradicionales con occidente, para asumir compromisos económicos e ideológicos no solo con Cuba, sino con Irán, Rusia, China, Bielorusia, Libia, Siria, y las más nefastas dictaduras del mundo. Por ello es lamentable que América Latina haya arriado las banderas de la defensa activa de la democracia, como se pretendió con la Carta Democrática Interamericana, en aras de una doble moral y pragmatismo que fortalece a las falsas democracias emergentes en la región, unidas en los propósitos comunes del Socialismo del Siglo XXI, del Foro de Sao Paulo, o el ALBA. Hay que recordar siempre que democracia no es sólo elecciones, pues pueden ser manipuladas, y que su esencia radica en la independencia de los poderes, el control político y el acatamiento pleno al Estado de Derecho. Es decir, se necesita el origen electoral si es limpio, pero mucho más la legitimidad en el desempeño.
La enfermedad del Presidente de la República, signada por un halo de secretismo e intriga, se ha desviado hacia una hábil manipulación político-electoral para hacerlo aparecer como invencible ante toda suerte de adversidades. El Comandante-Presidente reafirmó su absolutismo al no encargar del Poder Ejecutivo al Vicepresidente Ejecutivo y gobernar durante semanas desde Cuba, con total desprecio a la Constitución y a sus instituciones. Por su parte, Fidel Castro se afianzó como pieza maestra de los hilos del poder y de la voluntad del Presidente Chávez,  en la medida en que ahora le atribuye la salvación de su vida. Ay, si no fuera por Fidel, “hasta habríamos perdido el referéndum revocatorio” (2004), y ahora: “ay, de no haber sido por Fidel, mi médico, confesor y tutor hacia la atención médica, hasta mi vida habría estado en juego”. A él le debe todo, y por ello le entrega todo: petróleo, el dinero de los venezolanos, y el manejo estratégico y operativo de la nación.
En suma, la mayoría de los venezolanos asimila con dolor la situación del país a 200 años de su existencia como nación, sumido en la trágica implantación de un modelo de totalitarismo comunista, con un sistema electoral mediatizado, y con abiertas amenazas de que “ni el país ni la Fuerza Armada admitirán un gobierno de oposición en Venezuela” (General Rangel Silva dixit), o que “existen otras vías distintas a la electoral, como la lucha armada” (Adán Chávez dixit). ¿Alguna duda sobre las intenciones de permanencia del régimen en el poder, so pena de recurrir a la guerra asimétrica con todas sus consecuencias? Intenciones tan graves merecen una clara estrategia por parte de la nación democrática, que es la mayoría, pero que luce retraída o acorralada. Confiemos en que el pueblo, más allá de sus dirigentes, sea capaz de despertar frente a la conculcación del régimen de libertades hacia el cual se avanza en forma indetenible, ello mientras prevalezcan resquicios para la protesta democrática que el régimen necesita exhibir ante el mundo como un “barniz” de legalidad, aunque las peores dictaduras del mundo han construido su propia juridicidad. Puede que el deterioro de las energías del caudillo desencadenen la toma de conciencia hacia un camino pacífico de alternabilidad política, que permita acometer el rescate desde las cenizas, de los valores fundacionales de la nación, hoy totalmente extraviados. 


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domingo, 19 de junio de 2011

VENEZUELA Y LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

La posición del gobierno bolivariano ante la integración latinoamericana está llena de contradicciones. Me atrevo a opinar sobre el tema, por haber dedicado largos años de mi vida a la materia. Fui diplomático en las delegaciones de Venezuela ante las Comunidades Europeas en Bruselas, en la antigua ALALC (hoy ALADI) en Montevideo, negociador, representante plenipotenciario ante el Acuerdo de Cartagena, Miembro de la Junta de dicho Acuerdo durante seis años, Director en el SELA, parte del equipo negociador del G-3, Presidente del Consejo Empresarial Andino y de la Cámara de Comercio e Integración Colombo-Venezolana, profesor universitario en las asignaturas de Comercio Internacional, Acuerdos Internacionales, Negocios Internacionales, y dediqué mi Tesis Doctoral al tema de la integración colombo-venezolana.
No fue fácil desde un comienzo la participación de Venezuela en los procesos de integración regionales, en parte por los temores que generaba en el sector privado la sobrevaluación cambiaria o “enfermedad holandesa”, y por la otra porque la abundancia de recursos energéticos del país no hacía tan perentoria la integración, con la mirada más puesta hacia el norte. Así, Venezuela se incorporó tarde a la ALALC, en 1967, suscribió con demoras el Acuerdo de Cartagena en 1973, pese a haber sido parte activa del proceso de negociación, y se sumó al GATT sólo en 1989. Luego suscribió en 1994 el G-3 con Colombia y México. Pero a partir de su adhesión a la integración andina, los sucesivos gobiernos y el sector privado nacional, estuvieron convencidos de que el marco de relación preferente lo constituía la CAN, sin perjuicio de la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica No. 59 con el Mercosur, de la mano de Colombia y Ecuador, en el marco de ALADI.
Desde la década de los noventa, Venezuela sostuvo acercamientos estratégicos con Brasil, siendo presidentes Rafael Caldera y Fernando Henrique Cardoso, llegándose a considerar un posible acuerdo comercial entre los dos países, pero esa idea fue desechada, dadas las asimetrías existentes, y porque era mejor negociar con mayor fortaleza de bloque a bloque un acuerdo mutuamente conveniente entre la CAN y el Mercosur, como en efecto se hizo.
Los enfoques cambiaron con la llegada de Hugo Chávez al poder. El gobernante no simpatizó con la integración andina, en una primera contradicción con su mensaje bolivariano, pues no obtuvo receptividad a sus planteamientos sobre una integración menos económica, y más política, militar y social. La visión del gobernante se orientaba ya a la búsqueda de una mayor influencia política en la región, y por ello, privilegió el acercamiento ideológico con Lula, Kirchner, Vásquez, Duarte, más que con Uribe, Toledo, Sánchez, García, Noboa o Gutiérrez.
La negociación de los acuerdos de Colombia y Perú con los Estados Unidos fueron la excusa para que Chávez anunciara en abril de 2006 la denuncia del Acuerdo de Cartagena, decisión que supuso un indudable error histórico y geopolítico, al tratarse del marco para relaciones entre países vecinos y mercados naturales, con un creciente intercambio de bienes manufacturados, generadores de empleo y de riqueza, amen de un amplio tejido de inversiones e intereses que quedaron bajo una grave crisis con dicha decisión, con la cual la CAN quedó herida de muerte. Al poco tiempo, ante las discrepancias surgidas con el Presidente Fox de México a raíz de la cumbre hemisférica de Mar del Plata, Chávez anunció también en 2006 la denuncia del Acuerdo del G-3, con la intención de privilegiar la incorporación del país al Mercosur.
Tres meses después del retiro de Venezuela de la CAN y del G-3, en julio de 2006, culminaron las negociaciones del ingreso de Venezuela al Mercosur. Venezuela quedó obligada a mantener las preferencias arancelarias a sus ex socios andinos durante cinco años, pero las diferencias políticas entre los gobernantes deterioraron uno de los ejes de integración más importantes del Continente, con un alto costo para sus pueblos y economías. Por ello en mi Tesis Doctoral analicé el costo de la “no integración” colombo-venezolana, el cual es inconmensurable.
La ratificación del Protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur ha sido controversial. Argentina y Uruguay impartieron su aprobación tempranamente, pero en Brasil debieron pasar cuatro años para su sanción en el Senado, dada la resistencia de dirigentes como el Senador Eduardo Azeredo, los ex Presidentes Sarney y Collor de Melo, y otras corrientes políticas que estimaban que el gobierno de Venezuela debía cumplir con la cláusula democrática del Mercosur, consagrada en el Protocolo de Ushuaia. La presión del gobierno de Lula sobre el Senado, y la errónea intervención posterior de algunos líderes opositores venezolanos, que abogaron por la separación entre el gobierno y el país en dicho tema, llevaron finalmente a la aprobación por parte del Brasil en diciembre de 2009, aunque no unánimemente.
Está así en las manos exclusivas del Congreso paraguayo, la aprobación o no de la incorporación de Venezuela al Mercosur. El Presidente Lugo se ha visto obligado a retirar en dos ocasiones la solicitud al Parlamento para evitar que sea negada. El Partido Colorado ratificó en mayo de 2010 la postura oficializada en 2009, ante el “ánimo de perpetuidad (de Chávez) y su manifiesto proceder intervencionista con pretensiones hegemónicas que trascienden las fronteras de Venezuela, contravienen los principios básicos de todas las constituciones democráticas republicanas”. Las presiones que ahora se ejercen sobre el parlamento paraguayo son notables, tanto por parte de los gobiernos de Argentina, Brasil, del Presidente Lugo y del propio gobierno venezolano, el cual habría hecho ofrecimientos a ese país de condonar la deuda petrolera si el Congreso imparte la aprobación, así como presuntas prebendas económicas a los Senadores de ese país a cambio del voto favorable. Pero hasta ahora, no sabemos por cuanto tiempo, los parlamentarios paraguayos han mantenido como condición la defensa principista de la democracia y el régimen de libertades en Venezuela.
En abril pasado concluyó el período de transición de cinco años para la desincorporación de Venezuela de la CAN, y el país sigue en un limbo, sin ser miembro ni de la CAN ni del Mercosur, excepción hecha de iniciativas políticas como la Unasur o el ALBA, o la posible creación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones, que no sería otra cosa que una OEA sin Norteamérica. Ninguna de tales iniciativas contiene bases reales de integración económica o convergencia de los procesos existentes, y apuntan más en la dirección deseada por Chávez: la construcción de un bloque regional antiimperialista, en donde acune el Socialismo del Siglo XXI.
La “contradictio in terminis” es que nunca la integración latinoamericana ha confrontado una parálisis peor que la actual, pues la polarización política se ha adueñado del escenario regional. Y en cuanto a las relaciones colombo-venezolanas, si bien es loable la distensión propiciada por los dos presidentes, sería impensable que los objetivos de libre comercio preexistentes sean sustituidos por un esquema de comercio administrado, de duración limitada, que propicia una complementación económica con participación protagónica del Estado venezolano. Así se destruye lo que tanto costó edificar, privilegiando una relación desequilibrada con el Mercosur, que como está concebida y aplicada en los hechos, no responde a los más altos intereses nacionales.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

domingo, 29 de mayo de 2011

PETRÓLEOS DE VENEZUELA, S.A., PDVSA

PDVSA, fundada a raíz de la nacionalización de la industria petrolera en 1976, recibió el influjo favorable de un valioso contingente de profesionales formados por las empresas petroleras multinacionales, como también de los provenientes de la estatal Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), de egresados de la mejores Universidades nacionales y del mundo, y de las empresas de servicios petroleros que se constituyeron en el país desde comienzos del siglo XX.

Así, tras la nacionalización, las fusiones que se fueron sucediendo entre las empresas filiales de PDVSA que sustituyeron a las extranjeras, tuvieron como pivote a los más calificados recursos humanos del país, y a una organización meritocrática que no confundía el papel de un operador eficiente y el del Estado como accionista de PDVSA y responsable de la formulación de políticas. La empresa estatal venezolana llegó a convertirse en la segunda empresa energética del mundo, con un manejo de excelencia, que nada tenía que envidiar a la Shell, a Exxon-Mobil o a las mejores, y que proveía a la nación de los recursos fundamentales para su desarrollo económico y social. El plan de internacionalización iniciado en los años 90 tuvo como expresión inversiones estratégicas en Estados Unidos y Europa, la principal de las cuales fue la adquisición de Citgo, e internamente la continua capacitación de su personal en todos los niveles, entre otros mediante la creación del CIED, Universidad filial de PDVSA o el INTEVEP, centro de investigación y desarrollo tecnológico para la industria petrolera. La capacidad de producción de PDVSA era antes de 1999 de 3,5 millones de barriles diarios, y el plan de inversiones iniciado en los noventa tenía como objetivo superar los 5 millones de b/d en 2010, todo lo cual fue revertido bajo la batuta del actual gobierno.
Valga recordar que el principal desencadenante de la crisis ocurrida en abril de 2002 lo constituyó la decisión del Presidente de la República de designar una Junta Directiva de PDVSA fiel al gobierno, con el fin de alinearla plenamente a sus intereses, además de la arbitraria aprobación de los primeros 48 Decretos-Leyes en noviembre de 2001 y el descontento laboral creado por el desconocimiento de los derechos sindicales, la contratación colectiva en el sector público, y la disolución de los mecanismos tripartitos de concertación tanto del salario mínimo, como de los entendimientos logrados entre 1996 y 1997 para la reforma del sistema de prestaciones y seguridad social en el país.
A partir de allí, la toma política de PDVSA, y el despido de alrededor de 20.000 calificados funcionarios de la empresa ocurridos entre 2002 y 2003, marcaron un punto de inflexión en la historia de la compañía, con un costo inconmensurable para el país. De un lado, se fusionó el papel del accionista con el del operador, y el hoy todopoderoso Ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, brazo derecho del caudillo Presidente, ejerce también las funciones de Presidente de PDVSA, y actúa más como dirigente del PSUV que como conductor de la política petrolera del país. Adicionalmente, PDVSA dejó de entregar al Banco Central de Venezuela como era obligación la totalidad de las divisas provenientes de sus exportaciones, y ahora parte de los recursos se destinan a financiar directamente programas fuera de su competencia, o a alimentar verdaderas “cajas negras” como lo es el Fonden (Fondo de Desarrollo Nacional), de manejo discrecional y sin control por parte del Presidente de la República. PDVSA ha descuidado su razón fundamental: la de producir hidrocarburos con eficiencia, y ha dejado de invertir en el corazón de su negocio, burocratizándose con un ejército de “compañeritos”, y desviando un porcentaje apreciable de su producción a suministros políticos a otras naciones, en las cuales el gobierno fortalece su influencia.  En efecto, el número de funcionarios se ha triplicado respecto a las cifras anteriores al año 2002, aumentando sus costos operacionales, con una producción mermada por ineficiencia e falta de inversión, mientras se multiplican las fallas o accidentes operativos, y la empresa degenera hacia un centro de activismo político y de financiamiento de actividades como la distribución de alimentos o programas sociales de responsabilidad del gobierno central. PDVSA es además propietaria de una costosa flota de aviones al servicio del gobierno y de amigos como Evo Morales o Manuel Zelaya, a quienes además financia, al igual que lo hace presuntamente con personajes como Piedad Córdoba. Si el presidente venezolano tuviese visión, más allá de la ambición de manejar a su antojo los recursos de PDVSA, debería esmerarse en de que la “gallina de los huevos de oro” funcionara eficientemente en su “core business”: producir y vender hidrocarburos, y con los recursos que ésta genere, financiar sus costosos programas de proselitismo político e internacional.
Se llega así al día de hoy con una PDVSA inauditable, endeudada, que “quema” cerca de 700.000 b/d en el voraz mercado doméstico, con pérdidas operativas para la empresa, dada la absurda política de precios internos de los combustibles, intocados durante 12 años, además de la entrega de alrededor de 300.000 b/d de petróleo a Centroamérica, Cuba, el Caribe y Suramérica, con un retorno negativo para el país, en detrimento del patrimonio de los venezolanos. Adicionalmente, el gobierno hipoteca a la nación con ventas de petróleo a futuro a China, con descuentos, a cambio de una línea de crédito concedida por ese país, que hace parte de otra operación oculta bajo el manto de los secretos del régimen. Así mismo, instituciones como el CIED e INTEVEP han sido desmanteladas o minimizadas, mientras la ideologización marxista campea en la organización, en aras de lo que el gobierno denomina con gran dosis de cinismo: “el petróleo al servicio del pueblo”.
Recientemente, el gobierno hizo cambios en la Junta Directiva de PDVSA y en sus cuadros gerenciales, en respuesta a las innumerables denuncias de corrupción dentro de la empresa, e incorporó a la Junta a dos figuras claves del régimen, desconocedores del negocio petrolero: los Ministros Nicolás Maduro y Jorge Giordani, hecho suficiente para que los bonos de PDVSA en el mercado internacional cayeran de precio. De otra parte, hoy 29 de mayo de 2011 en que escribo esta nota, el gobierno convocó a sus seguidores a la “defensa de PDVSA”, por las sanciones impuestas a la empresa por el gobierno de Estados Unidos, dados los vínculos comerciales de ésta con Irán, en violación a la legislación estadounidense y a decisiones de la comunidad internacional contra el programa nuclear iraní. Como era de esperar, la medida, calificada por no pocos como inoportuna, ha servido de excusa al gobierno para desatar una ofensiva mediática de corte “antiimperialista”. Así, en la concentración realizada en la plaza O´Leary de Caracas, el “chamán” anti yanqui Rafael Ramírez proclamó que "La soberanía es irrenunciable" y manifestó: "Los venezolanos han rechazado contundentemente las medidas imperiales. Es muy importante el apoyo de nuestro pueblo. Desde la semana pasada los obreros petroleros, los partidos, todo el pueblo se ha expresado en rechazo a estas agresiones". Y agregó: "Daremos esta nueva batalla con mucha dignidad, valor y entereza; nosotros tenemos que valorar el alcance de estas sanciones, que fueron para paralizar la industria, pero siguen subestimando la revolución bolivariana".
Desmedida pero hábil estrategia para tratar de cohesionar al país al lado del gobierno, aunque es sabido que las decisiones de la nación del norte no tendrán efecto sobre PDVSA, sino que representan una señal, dentro de la cadena de medidas adoptadas contra el gobierno venezolano por la profundización de los nexos con Irán. En efecto, las exportaciones petroleras venezolanas a los Estados Unidos no se afectarán, como lo han manifestado voceros de ambos gobiernos, con lo cual se evidencia una intención nacionalista que suma a la estrategia electorera del gobierno, en tanto que para Estados Unidos es una advertencia hacia Venezuela y otros países del mundo, pues no les resulta indiferente la cooperación con Irán, y los presuntos nexos con organizaciones terroristas, ante lo cual los Estados Unidos y la Unión Europa vienen reaccionando desde el año 2006.
En tal sentido, si bien luce contraproducente convertir al gobierno venezolano en víctima propicia de una supuesta “agresión imperialista”, es del caso reflexionar sobre si la postura del gobierno en el afianzamiento de los vínculos con Irán, o con organizaciones calificadas de terroristas como Hamas, Hezbollah y las FARC, no constituyen una provocación que lleva al país a innecesarios riesgos contrarios al interés nacional, en la medida en que ponen en riesgo las relaciones con el principal y único cliente que realmente paga la factura petrolera: los Estados Unidos de América. No hay que olvidar que la costa este de los Estados Unidos, a apenas tres o cuatro días de navegación de Venezuela  es su mercado natural, mientras que si se quisiera desviar hacia China el millón de barriles diarios que se  exportan a dicho país, el retorno sería muy inferior, pues los chinos saben hacer uso de su capacidad de compra para obtener mejores precios, porque adquieren el petróleo colocado en puertos como Singapur, y porque llegar a ese mercado implica 30 días de navegación, con el Canal de Panamá de por medio.
Sorprende por ello que voceros gubernamentales o algunos de la oposición hagan coro con quienes enarbolan banderas del anitimperialismo, cuando lo que hay que reclamar es una actitud responsable y seria del gobierno en el manejo de PDVSA, empresa energética de todos los venezolanos y joya de la corona nacional, así como una conducción  más sensata de la política internacional, en especial las relaciones con las más abyectas dictaduras del mundo, auspiciantes del terrorismo internacional y amenazas para la paz mundial, para colocarse del lado de los verdaderos intereses de la nación, al margen de absurdas posturas ideológicas y fundamentalismos.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"