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viernes, 19 de mayo de 2017

ENTREVISTA A PEDRO CARMONA E. POR EL PERIODISTA RICARDO ANGOSO


Les invito a leer la entrevista que me realizara el periodista Ricardo Angoso, para la Revista Diario 16 de España.




Entrevista Diario 16

"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 8 de abril de 2017

A 15 AÑOS DEL 11 DE ABRIL DE 2002: MEMORIAS PARA LA JUVENTUD VENEZOLANA

Quince largos años han transcurrido desde ese clamoroso día de abril en que, al despuntar el alba, el pueblo de Caracas se dispuso a salir multitudinariamente a la calle a protestar contra la autocracia chavista, la cual con sus tentáculos y nexos castristas asfixiaba a la institucionalidad republicana en Venezuela, razón de sobra para solicitar la renuncia de Hugo Chávez de una manera cívica y pacífica. Fue indetenible la voluntad de la marcha para continuar desde PDVSA al Palacio de Miraflores, pese a que clamé desde la tribuna de Chuao llegar solo hasta la Avenida Bolívar. La represión desatada por los círculos bolivarianos en las cercanías del Palacio no se hizo esperar, atendiendo a los llamados que desde Fuerte Tiuna hacían el Ministro de la Defensa José Vicente Rangel y otros líderes chavistas. Aunque el gobierno intentó luego reescribir la historia, los pistoleros oficialistas de Puente Llaguno fueron vistos por el mundo en tiempo real cuando disparaban contra la marcha, con un resultado de 19 muertos y decenas de heridos. La pretensión de achacarlos a comisarios y policías de Caracas fue infame, y por esa causa varios siguen pudriéndose en las mazmorras del gobierno, mientras que los pistoleros fueron elevados a la categoría de héroes. La intención de Chávez ese día era reprimir con armas de guerra a la manifestación pacífica que se dirigió a Miraflores, y ante ello obtuvo la digna respuesta de altos oficiales en la línea del “Plan Ávila” de desconocer las órdenes presidenciales, hecho que desencadenó en la noche del 11 A el anuncio de la renuncia de Chávez por parte del más alto vocero militar, General Lucas Rincón, “la cual aceptó”.

A partir de allí, se intentó formar un brevísimo gobierno provisional, como ocurrió en 1958, para llamar a elecciones limpias e inmediatas bajo la supervisión de la OEA, la primera de ellas, la parlamentaria en 90 días, y la segunda, la presidencial en 180 días, para restablecer plenamente el hilo constitucional, ya alterado por Chávez desde la forma de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, hasta la conculcación de la independencia de los Poderes Públicos, como ha continuado ocurriendo centenas de veces en estos 18 años, de una manera impúdica y despótica.

Es bueno recordar a los jóvenes que han crecido bajo el chavismo, que los dos intentos de golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en febrero y noviembre de 1992 no fueron un hecho casual, sino la materialización de los planes conspirativos de Chávez con la logia militar que logró formar en el Ejército, para atentar contra la institucionalidad democrática. Los golpistas fueron apresados tras la rendición de Chávez el 4F y juzgados por una Corte Marcial, pero la democrática Corte Suprema de Justicia anuló sus actuaciones, tras lo cual Chávez se negó a someterse a juicio, hasta recibir del Presidente Caldera en 1994 el sobreseimiento de la causa, para emprender la conquista del poder mediante otra forma de lucha, la electoral, aconsejada por Fidel Castro.

Tan pronto como Chávez salió de la cárcel de Yare en 1994, durante la cual gozó de todas las garantías y un amplio régimen de visitas, emprendió su nueva estrategia política, y al poco tiempo fue invitado por Gustavo Petro a Colombia y alojado en su casa, para recorrer sitios históricos y realizar contactos con la izquierda colombiana. Pero el punto culminante fue la invitación que le formuló Fidel Castro para visitar La Habana en diciembre de 1994, en la cual fue recibido con altos honores. Las imágenes están vivas: un Chávez casi desconocido, líder del MBR200, vistiendo un liquiliqui azul, deslumbrado al abrazar a Fidel en persona, quien con astucia le organizó un brillante acto en la Universidad de La Habana. A partir de allí, Fidel se convirtió en su mentor político y padre afectivo, pues fue capaz de escudriñar en su alma, identificar los vacíos emocionales y llenarlos con magia sagaz, generando en Chávez eternos sentimientos de lealtad y subordinación.

Así lo comentó el diario oficial del Partido Comunista cubano Granma en un reportaje, al referirse las continuas visitas de Chávez a Cuba:

En aquella oportunidad (1994), Fidel rindió honores de Jefe de Estado a Chávez, vislumbrando sus cualidades excepcionales como líder político y discípulo de Bolívar y de Martí. En la década transcurrida, Chávez ha cultivado una amistad entrañable con Fidel y el pueblo cubano”.

Chávez emprendió así, de la mano fidelista y de figuras como Luis Miquilena y José Vicente Rangel, la campaña que lo llevó al poder con un mensaje populista, explotando el desgaste sufrido por los gobiernos de los 40 años anteriores, y enarbolando como “leitmotiv” la lucha contra la pobreza y contra la corrupción, ambas llevadas hoy a los niveles más agudos de la historia. Chávez negó sus nexos con Cuba, prometió ser demócrata, respetar la iniciativa privada, oír la voz del pueblo, tolerar la disidencia y no ser obstáculo para la alternabilidad democrática. Pero el mismo día de su juramentación ante la “moribunda” Constitución de 1961 anunció su modificación, y convocó inconstitucionalmente mediante un referéndum consultivo a una Asamblea Nacional Constituyente, y luego, mediante artilugios, se apoderó de la mayoría absoluta de la ANC, hizo aprobar a pupitrazos la Constitución “bolivariana”, y entre una Constitución y otra, creó un Congresillo con poderes supraconstitucionales para burlar la nueva Carta Magna, según él la mejor del mundo, y emprender el plan absolutista de subordinación de los poderes públicos al Ejecutivo.

A 18 años de inicio del golpe continuado de Chávez contra la democracia y de suplantación del sistema republicano por uno de inspiración castrocomunista, y a 15 años del 11 A de 2002, admito que fue una oportunidad perdida y nunca he eludido responsabilidades, pero es simplista adjudicar solo a quien esto escribe las cargas del fracaso, pues fueron muchos los factores y actores que confluyeron en ese “tsunami”, no asociado a un plan conspirativo elaborado.

Es por ello pertinente en esta fecha, rememorar algunos pasajes de la historia de esos tiempos:

1)      Fui siempre consistente en mis percepciones sobre las amenazas del fenómeno chavista y sus consecuencias, desde etapas muy tempranas. En marzo de 1992, a pocos días de la primera intentona golpista de Chávez contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, escribí en el Diario El impulso de Barquisimeto sobre la situación del país, los aciertos y errores de los gobiernos que habían ejercido el poder, el deterioro de los partidos políticos, y los recursos malgastados en tiempos de abundancia bajo una mentalidad rentista colectiva, pero rechacé con firmeza que ello hubiese sido utilizado por Chávez como bandera para tratar de interrumpir el hilo democrático. Al respecto, destaqué en uno de los párrafos:

“Me horroriza y preocupa pensar que por muy poco, pudo haberse abierto un capítulo de dolor y sangre en la historia contemporánea de Venezuela, y que hubiésemos retornado a la inestabilidad, a las luchas fratricidas y al predominio de la violencia. Rechazo que en aras de una supuesta moralización, un grupo minoritario haya querido sentirse dueño de los destinos del país, dispuesto a eliminar físicamente a un grupo de dirigentes nacionales, y a hacer retroceder a Venezuela en décadas, sumiéndola en el gorilismo y en el aislamiento mundial”…. “Constituye una insensatez que en ciertos sectores de la población se piense con ligereza que hubiese sido mejor que prosperara el golpe. He convivido en otros países de América Latina con dolorosas experiencias de gobiernos de fuerza, que luego se convirtieron en pesadillas y en largos períodos de oscurantismo y retroceso. La historia de Venezuela está también llena de dramáticos capítulos en ese mismo sentido. Pero sería también una insensatez no percibir en toda su dimensión el delicado momento que viven nuestras instituciones republicanas, y la extraña convergencia de posiciones entre ambiciosos, descontentos y conspiradores de oficio que quisieran ver de vuelta al gorilismo en Venezuela, los cuales son por desgracia, más numerosos que los comprometidos en la revuelta”…

El 15/8/1998, en un artículo en El Universal de Caracas, analicé la comparecencia de los candidatos presidenciales a la Asamblea de Fedecámaras realizada en Margarita, y expresé:

“Fue importante que los candidatos presidenciales escucharan las inquietudes del empresariado, representado en los doce sectores de cúpula agrupados en Fedecámaras, los cuales aspiran, más allá de los diagnósticos, a soluciones de fondo para los problemas políticos, económicos y sociales que aquejan a la nación. De dichos foros se evidenció la diferencia entre las propuestas del candidato Chávez y el resto de los aspirantes, con especificidades propias de cada uno. En efecto, mientras la mayoría coincide  en la necesidad de impulsar las reformas en un marco democrático y de entendimiento, el candidato radical insiste en “extirpar” el orden existente, convocar a una Constituyente que cabalga sobre la voluntad del “soberano”, ante la cual no hay Constitución ni leyes que se opongan; insiste en la moratoria parcial de la deuda externa, cuestiona a PDVSA, la política de inversiones para aumentar la capacidad de producción, así como su estrategia de internacionalización, y expresa la voluntad de colocarla bajo una lupa interventora, que trasluce la visceral influencia de sus más cercanos asesores. Chávez trató de justificar el frustrado golpe del 4F, interpretando libremente el juramento militar y el papel mesiánico de las corrientes que lo impulsaron al infausto hecho. No pudo ocultar su sesgo autoritario, pese a que trató de moderar el temor de los empresarios, al indicar que no atentaría contra la libertad de empresa, en aparente discrepancia con los documentos elaborados por sus asesores. Con todo, la mayoría de los delegados mantuvo sus preocupaciones ante las tesis del candidato, coincidiendo con el alto nivel de rechazo que genera nacionalmente”.

Más tarde, en plena la campaña presidencial el 12/9/1998, en el artículo: “El efecto Chávez”, en El Universal, comenté lo siguiente:

“Así denominan el demoledor efecto político provocado por el candidato del MVR-MAS, en atención a su mensaje radical y anacrónico, el cual exacerba diferencias entre los venezolanos y genera incertidumbre, estimulando la retracción de inversiones, la fuga de capitales y la inclinación de los ahorristas a resguardar sus patrimonios en divisas, pues en él se perfila un estilo autoritario de gobierno, con fuerte sesgo hacia el estatismo y el populismo económico. Se trata de un fenómeno cuantificable y quizás más dañino que los efectos “tequila” o el más reciente efecto “vodka”. Chávez es asociado a un pasado violento y de faccionalismo en las Fuerzas Armadas, y no ha ocultado simpatías hacia las revoluciones latinoamericanas y nefastos gobiernos de Juan Velasco Alvarado en el Perú (ver palabras de Chávez en la Universidad de La Habana). Además, el mensaje del excomandante va perfilando sus verdaderas intenciones detrás de un proyecto constituyente omnipotente, por encima del cual solo estaría Dios, y que no se sujetaría a los preceptos vigentes con miras a suplantar los poderes públicos. Chávez desliza desde ya la posible extensión del período constitucional y la extirpación del orden existente, sin que sepamos cuál sería el nuevo. Asoma pues entre las sombras como la punta de un témpano un proyecto riesgoso, autoritario y mesiánico, que es percibido con legítimo recelo por todo aquel que analice sus posible efectos”…. “Los defensores de una Constituyente democrática afirman que todo intento de imponer autoritariamente una Asamblea que no cumpla con las normas de la Constitución del 61 supondría un golpe de Estado, y el Presidente del Congreso recuerda que según el artículo 150 de dicha Carta, todo ciudadano tendría el deber de colaborar al restablecimiento de su vigencia”…    

En otro artículo en el mismo Diario, el del 10/10/1998, afirmé:

“Se aproxima la fecha de un proceso electoral que marcará el futuro de Venezuela durante por lo menos los próximos 50 años. Más de una vez hemos errado en el pasado al elegir a nuestros gobernantes, y por ello hemos pagado un alto costo, pero nunca en la historia contemporánea la coyuntura ha sido tan determinante como esta para el destino de la nación”…

Finalmente, en vísperas de la elección presidencial, el 21/11/1998 en el artículo “6 de diciembre: La Gran Encrucijada”, en El Universal de Caracas, aseveré lo siguiente:

“…se trata de elegir o a Chávez, oscura opción nacida del resentimiento, el golpismo y la violencia, con vínculos con el llamado Foro de Sao Paulo, opción que supone profundizar fracturas en la sociedad venezolana que desatarían un clima de antagonismos y enfrentamientos, además de un quiebre institucional de alcances impredecibles, que incluye entre otros a las Fuerzas Armadas, ya divididas a raíz del 4F, al igual que al nuevo Congreso y a la sociedad civil, si se impone sobre la voluntad mayoritaria una Constituyente que no se ajuste a los procedimientos de la propia Carta Magna. A la conflictividad y la tendencia totalitaria del chavismo se suma el peligro de políticas inspiradas en una visión populista, rentista e intervencionista del Estado, que alejaría la inversión, agravaría los desequilibrios, la recesión y el desempleo, a contravía del empeño de los demás países de la región, empeñados en poner en orden sus economías, impulsar la modernización e implantar políticas favorables al desarrollo y al mejoramiento del nivel de bienestar de la población”….

Fueron esas admoniciones, a manera de crónica de una muerte anunciada, que el país no quiso ver. Chávez asumió en efecto la línea revolucionaria que se temía, tras lo cual defendí en artículos e intervenciones los acuerdos tripartitos de reforma a la Ley Orgánica del Trabajo y del sistema de seguridad social de 1997, calificados como “La Misión Imposible” en un libro de Aurelio Concheso, y luego ignorados por Chávez. Me jugué en defensa de la propiedad privada, pues ya en marzo de 1999 se habían producido 1.700 invasiones a fincas, alentadas o toleradas por el gobierno, así como por la preservación de una PDVSA profesional y no política. Como Vicepresidente de Fedecámaras acompañé al Presidente Brito en el cumplimiento de la decisión de la Asamblea de la institución de promover el NO a la nueva Constitución, por haber sido aprobada en forma hegemónica, sin consulta con la sociedad civil, por su carácter estatista, por la alteración del equilibrio de poderes que contenía, y porque la mayoría chavista en la AN había precipitado su aprobación, llegando incluso a cambiar el nombre de la República de Venezuela. Así llegamos a un 28 de julio de 2001, en que fui electo en Maturín como Presidente de Fedecámaras, con una mayoría abrumadora sobre mi contendor Alberto Cudemus, de simpatías oficialistas.

2)      Pese a mis ejecutorias, al asumir la presidencia de Fedecámaras no dudé en tender públicamente puentes al Presidente Chávez con miras a un mejoramiento de las relaciones, e intenté persuadirlo en reuniones personales sobre la necesidad de abrir espacios de diálogo que, por encima de las diferencias, permitieran debates sobre temas de alto interés nacional. Chávez me escuchó, no sin defender su capacidad de decisión, y aceptó abrir una mesa de conversaciones presidida por Jorge Giordani, pero la misma no fue sincera, solo buscó llenar las formas, y concluyó abruptamente en noviembre de 2001 cuando el gobernante impuso los primeros 49 Decretos Leyes en temas cruciales, hecho que nos forzó a pasar a una etapa de protestas. Antes, advertí personalmente a Chávez que ese paso conduciría a un choque de trenes y casi le supliqué sin éxito, que lo evitara. En ese momento entendí que Chávez no quería pasar a la historia como un estadista, que aglutina y concierta, sino como un revolucionario, disruptivo, que impone y destruye el orden existente.  

3)      Mis actuaciones previas a la crisis de abril: el paro nacional del 10 de diciembre de 2001; la firma con la CTV y el acompañamiento de la Iglesia en marzo de 2002 de las “Bases para un acuerdo democrático” en la Quinta La Esmeralda; el apoyo a la CTV en el paro del 9 de abril de 2002; la participación en la marcha del 11 A, y la coordinación con las Cámaras de base y la sociedad civil, fueron cumplidas con sujeción a los acuerdos de los órganos de decisión de Fedecámaras, como consta en las actas que reposan en la institución. Pero mis ejecutorias a partir del 12 A tuvieron un carácter personal y solo con mi conciencia, sin comprometer en forma alguna a la organización de cúpula empresarial que presidía. 

4)      No busqué ni ambicioné encabezar el gobierno provisional, cuyo único objetivo era la inmediata relegitimación de los Poderes Públicos, llamando al pueblo, depositario del Poder Constituyente Originario, a la renovación de los mismos mediante el sufragio. Pero no eludí la encomienda solicitada, pues aprecié el delicado momento histórico que se vivía. Al reunirme con altos oficiales en Fuerte Tiuna en la madrugada del 12 A, cuando se sabía ya la inminente renuncia de Chávez, les manifesté que solo aceptaría presidir la transición si se comunicaba de manera diáfana al país que la misma no había sido buscada por mí, sino que respondía a un pedido, pues ellos deseaban que recayese en un miembro de la sociedad civil. Mi escogencia obedeció quizás al hecho de ser políticamente independiente, y al liderazgo nacional que había alcanzado con el rotundo éxito del primer paro nacional que me correspondió liderar el 10 de diciembre de 2001, en protesta por las reformas cruciales al régimen legal impuestas mediante los 49 Decretos-Leyes ya comentados.  

5)      Se tejieron muchas conjeturas en esas horas, una de ellas que había dejado de lado a la CTV. Lo cierto fue que desde Fuerte Tiuna insistí en solicitar al Presidente de la CTV Carlos Ortega, con quien siempre mantuve una buena relación, que se apersonara en el Fuerte pues ocurrirían acontecimientos importantes, pero él eludió mi llamado por razones que respeto, dando lugar a decisiones que podrían haber sido diferentes. A la directiva de la CTV le aseguré el 12 A el respeto a las conquistas laborales, y ofrecí luego al segundo en la jerarquía de la confederación la Vicepresidencia Ejecutiva de la República, que no llegó a concretarse. No es tampoco cierto que mi escogencia haya obedecido a una decisión del Cardenal Ignacio Velasco, como es inexacto que existió un ambiente favorable en la Asamblea Nacional para reconocer al gobierno de transición, y que se haya frustrado por una negativa de mi parte.

6)      Algunos atribuyen al Decreto constitutivo de la transición la causa del fracaso, pero no hubo rigidez de mi parte en rectificarlo y solicitar a la Asamblea Nacional que asumiera el curso de la provisionalidad. Más determinante fue la resistencia que prevaleció esa noche en un grupo de altos oficiales de las FAN ante la posibilidad de que Chávez viajara a Cuba como estuvo dispuesto, atendiendo el pedido de Castro. Estos sostenían que era inadmisible que Chávez saliera a Cuba pues tenía las manos manchadas de sangre, que el país jamás lo entendería, que sería una traición a la patria, y que debía permanecer en Venezuela y responder ante la justicia. Ello antes de que yo recibiera la encomienda de encabezar el gobierno provisional, pues los únicos que conversaron con Chávez fueron sus compañeros de armas, y cuando este se entregó en Fuerte Tiuna teniendo como únicos testigos al hoy Cardenal Porras y al Obispo Azuaje y se le negó el viaje a Cuba, en ese mismo momento quedó sellada prematuramente la suerte del gobierno de transición. De otra parte, algunos dirigentes y comunicadores no entendieron que el propósito de la provisionalidad era salvar la democracia mediante el llamado a elecciones generales (excepto de Gobernadores y Alcaldes), como por coincidencia hoy se solicita. Hubo casos, como el del inefable jurista Herman Escarrá, que se dedicó a sembrar dudas en altos oficiales de la FAN como si se tratara de una crisis jurídica y no política, confundiendo entre otros a los Generales Vásquez Velasco y Alfonso Martínez, mientras en cuadros medios de las FAN se solicitaba ver la renuncia escrita de Chávez para confirmar el anuncio hecho por el General Lucas Rincón.

7)      Otros atribuyen a la designación del Vicealmirante Héctor Ramírez Pérez en el Ministerio de la Defensa la causa del debilitamiento de la provisionalidad, sin reparar en que había divisiones en el seno del Ejército asociadas a ambiciones personales, lo cual provocó una pérdida crítica de tiempo en las horas iniciales, hasta asegurar la unidad de mando el día 13 A, ya tarde, con un alto mando consensuado: el General más antiguo del Ejército al frente del Ministerio de la Defensa, y el General Vásquez en la Comandancia General del Ejército.

8)      Al final, la debilidad de algunos actores castrenses, y la tenaz negativa del General Vásquez a remover a comandantes como el General García Carneiro y el Comandante de la Guardia de Honor del Palacio de Miraflores, alentó al General Baduel a actuar, y al Comandante del Batallón de la Guardia de Honor Coronel Morao y sus soldados, quienes tenían las llaves del arsenal militar de Miraflores, a usar las armas para ejecutar la retoma del Palacio. Yo pude salir de Palacio segundos antes, advertido por la Casa Militar, me dirigí a Fuerte Tiuna y así, al atardecer del 13 A, tras la pérdida de Miraflores y decepcionado ante tantas inconsistencias, anuncié al país la renuncia a la presidencia del gobierno de transición, mientras ocurría la reaparición del Vicepresidente Diosdado Cabello, quien había permanecido oculto y fue juramentado en forma írrita por el Presidente de la AN, hecho que, pese a todo, acaté. Así se cerró un momento crucial de la historia, que habría podido evitar la tragedia que hoy vive Venezuela, la cual se veía venir en toda su feroz dimensión.

9)      No es correcto afirmar que el 11 A marcó la radicalización del régimen. Chávez juró al regresar ante un crucifijo rectificar “en todo lo que tuviere que rectificar”, reincorporó a funcionarios de PDVSA expulsados, abrió un diálogo fallido con la oposición que encabezó José Vicente Rangel, y me concedió el obligado salvoconducto para perfeccionar el asilo en Colombia, una vez calificado por el gobierno del Presidente Andrés Pastrana. Fue más bien a raíz de la prolongación de la crisis política a lo largo de 2002 y del paro petrolero de diciembre 2002-febrero de 2003, cuando Chávez destituyó a más de 20.000 funcionarios de PDVSA, impuso el control de cambios e hizo purgas en las FAN. Recuérdese que aún a mediados de 2002 ocurrieron las protestas castrenses de la Plaza Altamira, y que, en agosto de 2002, el TSJ sentenció que en abril no había ocurrido un golpe de Estado sino un vacío de poder, liberando a cuatro Generales y Almirantes, decisión que generó la ira de Chávez, la descalificación y remoción del Magistrado ponente, y la intervención del Poder Judicial.

10)   A quienes han hecho analogías entre el 11 A y el “Madurazo” de 2017, les digo que en aquel momento medió una renuncia y un vacío de poder, con un compromiso de convocar a elecciones inmediatas, restituir la vigencia de la Constitución del 99, y con una abismal diferencia en cuanto a valores y principios personales. Además, dispuse por voluntad propia en el Decreto constitutivo del gobierno de transición que yo no podría aspirar a ningún cargo de elección popular, es decir que después de las elecciones me alejaría totalmente del escenario político. Por el contrario, el chavismo se perpetúa en el poder, niega la voluntad popular, el derecho al voto, jura que no permitirá jamás a la oposición llegar a Miraflores al costo que sea, amenaza con incendiar o enguerrillar al país, destruye instituciones, aísla a la nación y reprime sin clemencia a la disidencia. Que no haya pues lugar a comparaciones. 

Al realizar este recuento, dedicado a las nuevas generaciones, añado que en el libro “Mi Testimonio ante la Historia”, escrito y publicado Caracas y Bogotá en 2004 y 2005, se recogen más detalles sobre los hechos de esos días. El mismo está agotado y fue prohibido en Venezuela a raíz de la demanda introducida por una conocida jurista, pero está disponible en el Blog: www.pcarmonae.blogspot.com habiendo recibido más de 12.000 consultas.  

Considero además del caso intentar un esbozo sobre cómo a lo largo de estos 18 años no solo ocurrió el revés del 11 A, sino que las fuerzas democráticas y la sociedad en su conjunto han incurrido en errores u omisiones aprovechados por un régimen para el cual el fin justifica los medios:

1.       Sin pretender hacer un balance de las debilidades y fortalezas de los 40 años anteriores, durante los cuales hay etapas claramente diferenciadas, los partidos políticos pecaron en su momento en no propiciar la renovación generacional, la actualización doctrinaria, y no asumieron una lucha frontal contra la corrupción y el clientelismo. De las realizaciones, que fueron muchas, y de su comparación con el caos actual, se ha ocupado el excelente libro: “Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana” coordinado por José Curiel.

2.       Las fuerzas democráticas fueron benevolentes con Chávez y sus compañeros tras los golpes de abril y noviembre de 1992, y más tarde, en 1998, lo enfrentaron electoralmente divididas con 10 candidatos, entre ellos Henrique Salas Römer (Proyecto Venezuela), Luis Alfaro Ucero (AD) e Irene Sáez (Copei). El intento de unificación de última hora en torno a Salas Römer no tuvo efectos, pues ya era incontenible el ascenso de Chávez.

3.       El país subestimó claramente el riesgo de Chávez y su mensaje populista, cuyas intenciones estaban evidenciadas en las entrevistas que este concedió al historiador Agustín Blanco Muñoz a lo largo de seis meses, plasmadas en el libro “Habla el Comandante”. Se subestimó también el apoyo internacional que recibió Chávez de Cuba, del Foro de Sao Paulo y de países del Medio Oriente, incluso con contribuciones financieras a su campaña.

4.       Durante el certamen electoral de 1998, muchos votantes creyeron que Chávez gobernaría con apego al Estado de Derecho, respetando a la disidencia, la propiedad privada y la iniciativa empresarial. El país, buscando un cambio dio un salto al vacío, pues los planes de Chávez eran llegar al poder por la vía electoral para sustituir el sistema democrático por uno de orientación socialista. Entre ingenuidad e incredulidad, se creyó que en Venezuela era imposible implantar un sistema comunista y que, en el peor de los casos, si Chávez no resultaba, no excedería 5 años en el poder como lo estipulaba la Constitución de 1961. Dirigentes políticos, ONG, medios y empresarios apoyaron a Chávez, y han llorado después amargamente su craso error. En el ambiente se sentían además los efectos del deterioro de la situación económica, con un petróleo a US$ 8 el barril que obligó a fuertes recortes presupuestarios, amén de las secuelas de la crisis bancaria de 1994-1995, y de los perversos efectos del binomio inflación-devaluación que se entronizó en el país desde los años 80, causante del desmejoramiento del nivel de vida de la otrora próspera clase media, y de la pérdida de la estabilidad macroeconómica que había caracterizado al país durante décadas.

5.       Fue serio el error de conceder a Chávez el sobreseimiento de la causa por el delito de rebelión militar en 1992, en lugar de haberlo juzgado y si se deseaba, indultarlo mediante gracia presidencial. El máximo perdón allanó el camino al ascenso de Chávez al poder por la vía electoral, ayudado por la campaña de antipolítica desplegada por algunos medios y “Notables”, junto a las secuelas dejadas por las intentonas subversivas de Chávez de 1992, que influyeron en la destitución constitucional de Carlos Andrés Pérez en 1993, a ocho meses de concluir su mandato, acusado por el apoyo de US$ 17 millones, aprobado por el Consejo de Ministros, al naciente y frágil gobierno de Violeta Chamorro en Nicaragua. Esa trama conspirativa tuvo un alto costo político para el país, pues debilitó a las instituciones y a la dirigencia. No obstante, CAP aceptó el “impeachement” como un demócrata cabal.  

6.       Chávez arrolló a la clase política descalificándola, y asumió un poder omnímodo a partir de la nueva Constitución, entre otros mediante la designación a dedo de los integrantes de los Poderes Públicos, al margen de los procedimientos de la nueva Carta Magna. La Corte Suprema de Justicia no frenó las ambiciones de Chávez durante el año 1999, hasta que fue sustituida por el nuevo Tribunal Supremo de Justicia. Así, el régimen cooptó al Poder Electoral, pieza clave del proceso, al Poder Judicial mediante la ampliación del número de Magistrados y la designación de personas comprometidas políticamente, desplazando a los de carrera judicial y a más de 600 jueces. Hoy ningún magistrado o juez es capaz de actuar conforme a derecho o a su conciencia, menos después del encarcelamiento de la Juez Afiuni. 

7.       Chávez optó por gobernar mediante Decretos-Leyes en uso de poderes extraordinarios concedidos por la AN para lograr sus propósitos, ante lo cual, salvo en el paro del 10 de diciembre de 2001, la marcha del 11A y las protestas estudiantiles, el estamento político no enfrentó con firmeza sus tendencias autocráticas. Así, Chávez con cuatro Leyes Habilitantes, aprobó 215 Decretos-Leyes entre 2001 y 2012, y Maduro, con dos Leyes Habilitantes, 60 Decretos-Leyes entre 2013 y 2015. Maduro ha recurrido en tiempos recientes a Decretos de Emergencia Económica avalados por el ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia, y prorrogados tres veces, para promulgar normas vitales en materia económica, como si se tratara de otra Ley Habilitante, sin aprobación previa de la AN. Pero allí siguen, aferrados.

8.       Tras la crisis política del 2002 y del paro petrolero de 2002-2003, y desatendido el pedido de la oposición de creación de una Comisión de la Verdad para investigar la masacre de Puente Llaguno, durante el 2003 se intentó un mecanismo de diálogo auspiciado por la OEA y el Centro Carter, que conduciría al referéndum revocatorio del mandato de Chávez. El proceso de recolección de firmas se inició en agosto de 2003, pero fue torpedeado por el abyecto CNE; en ese entonces se introdujeron el voto electrónico y las máquinas biométricas para facilitar el fraude, además de las intolerantes represalias cometidas contra los firmantes del revocatorio a través de la tristemente célebre “Lista Tascón”. Así ganó Chávez el revocatorio, con el aval precipitado de Jimmy Carter y del Secretario General de la OEA César Gaviria. La oposición no enfrentó con decisión las reformas electorales que han facilitado los atropellos a la voluntad popular. Luego del referéndum, Chávez aceleró otros cambios en el sistema electoral e implantó las “misiones” para subyugar al pueblo.

9.       Pese a todo, el pueblo rechazó las modificaciones constitucionales propuestas por Chávez en el referéndum realizado en 2007, destinadas a profundizar el Socialismo del Siglo XXI. Pero el gobernante se salió con la suya, pues mediante otra Ley Habilitante fue aprobando muchas de las reformas que le fueron negadas por el pueblo, y finalmente, mediante otra estratagema, logró la reelección indefinida en febrero de 2009 con el aval de la Asamblea Nacional dominada por sus fuerzas, y de otro certamen refrendario. La oposición no resistió el desconocimiento a la voluntad popular expresada en 2007, y reconoció el triunfo de Chávez, aunque muchos valientes jóvenes como Goicochea, Guevara, Smolansky, González, Moreno y otros del Movimiento Estudiantil Nacional, dieron la cara en sonadas protestas iniciadas a raíz del cierre de Radio Caracas TV, cuya consumación fue tristemente celebrada con la interpretación del Himno Nacional por la Sinfónica Juvenil de Venezuela dirigida por otro joven: Gustavo Dudamel. Más tarde, en enero de 2011, un grupo de estudiantes inició una huelga de hambre frente a las oficinas de la OEA demandando la evaluación del estado de los Derechos Humanos en Venezuela, en la cual se destacaron Lorent Saleh, de Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU), Julio César Rivas y Alexander Tirado. Pero el esfuerzo juvenil fue ahogado por la represión oficialista, y de los presos, hoy pocos se acuerdan.

10.   La abstención decidida por la oposición en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005 en protesta por la falta de garantías, fue a la postre equivocada, pues permitió que pese a una abstención del 75%, el régimen copara la totalidad de las curules en la Asamblea Nacional, logrando así aprobar una agenda legislativa acorde a los designios del régimen. En ese entonces, la AN dictaminó que el Tribunal Supremo de Justicia no tenía facultades para modificar las actuaciones de la Asamblea Nacional, como no fuera para evaluar la constitucionalidad de las leyes. Pero hoy, el TSJ ha anulado la totalidad de los actos de la Asamblea electa en 2015, y ha asumido sus funciones en una forma ilegal y arbitraria.

11.   Los militares pro gobierno tienen una inmensa responsabilidad histórica. Así, en contravención con lo establecido en el artículo 328 de la Constitución, han avalado que la FAN se coloque al servicio del régimen gobernante y participe en actos de proselitismo, propaganda y militancia política, prohibidos por el artículo 320. Han además prohijado que se etiquete a la FAN como revolucionaria, socialista y chavista, semilla de su propia destrucción, así como saludos militares de claro culto a la personalidad, el adoctrinamiento en su seno, la creación de milicias como componente de la FAN, y el ascenso de suboficiales a oficiales sin pasar por la Escuela Militar. Han consentido también en la entrega de armas a grupos paramilitares violentos denominados colectivos, que son privativas del estamento militar. En suma, han asumido un rol desviado de su función profesional, organizada por el Estado para garantizar la soberanía de la nación, la integridad territorial y el mantenimiento del orden interno. Tampoco han contribuido a desalentar las extralimitaciones del régimen. Desde la Constitución de 1811 el Poder Militar quedó subordinado a la autoridad civil, y ello fue ratificado en los artículos 328 y 330 de la Constitución de 1999, obligando a la sociedad a defender la autonomía de la FAN como institución al servicio de la nación y no de personas o gobiernos de turno. Por el contrario, la FAN actual ha afianzado una peligrosa politización de los militares y la militarización de la política. Y lo que es más grave, numerosos altos oficiales han sido comprados, o se han involucrado en actos de corrupción y felonía, entre ellos los Generales Reverol, Maneiro, Molina Molina, Rangel Silva, Alcalá Cordones, Acosta Carlez, Carvajal, el CN Rodríguez Chacín, cercanos a Diosdado Cabello y a Tarek El Aissmi, unos sirviendo de enlace con las FARC, otros acusados de narcotráfico y lavado de activos, otros ejerciendo altas responsabilidades ministeriales o de poder, bajo total impunidad.   

12.   El CNE aupó el ventajismo oficialista en las elecciones de 2013 que llevó a Maduro al poder tras la muerte de Chávez, y fue cómplice del fraude cometido contra el triunfo de Henrique Capriles. Este, con el argumento de evitar desórdenes o víctimas, desactivó a las fuerzas políticas y estudiantiles que estaban dispuestas a defender su triunfo de manera no violenta, y ello consolidó la victoria de Maduro, quien nunca debió tampoco ocupar el doble papel de presidente encargado y candidato, en violación a normas constitucionales.

13.   En enero y febrero de 2014 se iniciaron protestas en San Cristóbal y Mérida tras la muerte del estudiante Héctor Moreno, el intento de violación de una estudiante de la ULA-Táchira, y la convocatoria hecha por algunos dirigentes políticos a la llamada “La Salida”. En esa ocasión los líderes estudiantiles Gaby Arellano, Villca Fernández, Roderick Navarro, Julio César Rivas, Douglas Morillo, Josmir Gutiérrez, Eduardo Bittar, Lorent Saleh, Juan Urdaneta, e Iván Uzcátegui, organizaron un bloque político junto a otros grupos juveniles. Las protestas arreciaron por la falta de alimentos, medicinas y la inflación prevaleciente, siendo reprimidas sin clemencia por las fuerzas del Estado y por los “colectivos” paramilitares. Fue cuantioso el número de muertos, heridos, detenidos y torturados, y jóvenes imputados por subvertir el orden; y en el caso de los Alcaldes Antonio Ledezma y Daniel Ceballos, fueron destituidos y apresados, en tanto que Leopoldo López, perseguido y acusado de estimular las protestas se entregó y fue condenado injustamente a 14 años de cárcel. A María Corina se le decretó prohibición de salida del país por su éxito internacional, pero Lilian Tintori y otras valientes damas han continuado la cruzada mundial por la liberación de presos políticos y los DDHH. En esos momentos, varios dirigentes opositores se deslindaron de “La Salida”, dejando solos a los detenidos y debilitando el espíritu de unidad. Fue también lamentable la deportación desde Colombia en 2014 de los jóvenes Lorent Saleh y Gabriel Vallés, pues hubiesen podido ser expulsados a otro país y no entregados a los verdugos. Ambos fueron confinados en la cárcel llamada “La Tumba”, con torturas psicológicas y físicas. Hasta el día de hoy no se les ha iniciado juicio, y pocos se acuerdan de ellos.  

14.   El contundente triunfo alcanzado por la oposición en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, con 112 Diputados equivalentes a la mayoría absoluta, terminó en el desconocimiento de la voluntad popular por parte de un ilegítimo TSJ designado por el oficialismo en diciembre de 2015, y en la anulación absoluta de sus actuaciones. La nueva AN de mayoría opositora erró al no adoptar como primera decisión en enero de 2016 la destitución de los Magistrados designados en forma írrita días antes, y posteriormente, en no haber nombrado con celeridad a los nuevos Rectores del CNE, en lo cual el usurpador TSJ le ganó de mano, gracias también a la colaboración que brindó el partido político “opositor” de Manuel Rosales, Un Nuevo Tiempo, al impedir el quorum en la AN.

15.   Entrado el año 2016, las fuerzas democráticas fueron acorraladas por el régimen para obstaculizar la convocatoria al referéndum revocatorio del mandato de Maduro, cumplida la mitad de su período según lo estipulado en la Constitución. La masiva recolección de firmas inicial fue anulada por el servil CNE, y el intento de revalidación de firmas fue después ahogado en forma definitiva por ese TSJ que actúa como bufete jurídico del gobierno. Ello movió a la convocatoria de la inmensa marcha realizada en Caracas el 1º de septiembre de 2016, la cual desbordó todas las expectativas, pero sin resultados. El manejo de la directiva de la MUD al cerrar la marcha de manera abrupta decepcionó a la entusiasta masa de protestantes, y desalentó a la población a volver a la calle, hasta el cambio ocurrido en 2017.

16.   La apertura del diálogo promovido por Unasur, con la participación de los expresidentes Samper de Colombia, Zapatero de España, Fernández de República Dominicana y Torrijos de Panamá, al cual se invitó luego al Vaticano, desactivó la hoja de ruta decidida por la Asamblea Nacional en enero de 2017, cuando declaró roto el orden constitucional en Venezuela y el abandono del cargo de Nicolás Maduro. Aunque la oposición se levantó con posterioridad de la mesa de diálogo, por la nula voluntad del gobierno de cumplir los compromisos, el daño estaba hecho, pues no hubo revocatorio ni convocatoria a elección de gobernadores y alcaldes, colocando al país en un limbo y en un ambiente de abatimiento. El Vaticano erró en su percepción sobre la crisis política, aunque lo haya hecho de buena fe, generando malestar en la opinión pública venezolana. Por fortuna, la jerarquía eclesiástica venezolana ha sido clara en sus pronunciamientos, y ha cuestionado la farsa del diálogo.
  
17.   A fines del mes de marzo de 2017 el TSJ propició un golpe de Estado, al desconocer mediante sentencias la inmunidad de los parlamentarios y asumir las competencias de la AN “mientras persista la situación de desacato”. Así mismo, el TSJ ordenó a Maduro que para garantizar la gobernabilidad del país adoptara las medidas civiles, económicas, militares, penales, administrativas, políticas, jurídicas y sociales para evitar un estado de conmoción. Agregó que “en el marco del estado de excepción y ante la omisión legislativa de la AN”, el Jefe de Estado podía “revisar la legislación sustantiva y adjetiva”, incluido el Código Penal, el Código Orgánico Procesal Penal y el Código Militar. Le solicitó así mismo una revisión de las relaciones internacionales, en especial las actuaciones de la OEA sobre la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Ante la inmensa presión nacional e internacional desencadenada, el régimen dio marcha atrás mediante vías ilegales a algunos apartes de las atroces sentencias, confirmando la falta de independencia de los poderes. Pero los Magistrados incurrieron en delitos que ameritan su remoción, además de que se mantuvo la anulación de las decisiones adoptadas por la AN, y la limitación a su autonomía para ejercer las funciones de control político y fiscal. Como remate, al cierre de estas líneas, la Contraloría General decretó la inhabilitación por 15 años de Henrique Capriles, en otro paso de provocación que confirma el golpe de Estado continuado del régimen gobernante.

18.   Luis Almagro, Secretario General de la OEA con la anuencia de 20 países, presentó un informe de 132 páginas en junio de 2016 para activar la Carta Democrática Interamericana, argumentando que en Venezuela se había alterado del orden constitucional, aunque no hubo decisiones por parte del organismo. En marzo de 2017, Almagro presentó un informe actualizado de 75 páginas con los renovados atropellos del régimen venezolano contra los Derechos Humanos y la Constitución, planteando un plazo para la liberación de los presos políticos y la convocatoria a elecciones generales, so pena de que el país pudiere ser suspendido de la OEA. Dicho proceso, rechazado de manera grotesca por el gobierno se mantiene, aunque es difícil reunir las dos terceras partes requeridas para convocar a los Ministros, dada la “lealtad” de un grupo de países del ALBA, el Caribe y Centroamérica, por razones ideológicas o de retribución a la entrega de petróleo venezolano subsidiado a través de Petrocaribe. El Presidente de la AN Julio Borges sorprendió al declarar que Venezuela no debía ser suspendida de la OEA, como lo hizo antes Timoteo Zambrano de Un Nuevo Tiempo en nombre de la MUD, respecto a la decisión del Mercosur de suspender al país de sus derechos por incumplimiento de compromisos, o la postura asumida por Manuel Rosales en el tema del presupuesto nacional y regional, al igual que sobre el debate en la OEA y la elección de Rectores del CNE en la AN ya comentada. Posteriormente, el 3/4/2017 la OEA declaró por mayoría que en Venezuela existe “una grave alteración del orden constitucional” e instó al gobierno a reconocer a la AN. No se descarta la convocatoria a una reunión ministerial. Hay que aguardar su desarrollo futuro.

19.   La recomposición de la MUD no ha sido convincente, y ello ha afectado el apoyo mayoritario que en las encuestas mantiene la opción opositora, merced a las inconsistencias en que ha incurrido. La MUD constituye un esfuerzo de unidad dentro de la diversidad de 17 grupos políticos que la conforman, pero es injustificable que algunos dirigentes se guíen más por intereses personales o grupales, que por los objetivos de lucha contra los usurpadores.

Lo expuesto ilustra sobre cómo el régimen chavista ha logrado imponer su bota y bayonetas sobre las fuerzas democráticas, las cuales han lucido a veces inermes, alejando posibilidades de salida a la crisis múltiple que aqueja al país. Si como algunos piensan hubo inexperiencia política en 2002, tampoco avezados políticos profesionales han logrado con posterioridad el fin de la tiranía gobernante. La paradoja es que el régimen nunca ha estado más desprestigiado, ni en la historia se había vivido una crisis humanitaria tan dramática por falta de alimentos y medicinas, rayana en el genocidio, ni había ocurrido una depredación institucional, económica y de anarquía, de la magnitud de la presente. Pero el gobierno se aferra al poder sin pudor, mientras la corrupción campea y la militarización se acentúa, con impunidad para sus miembros en tantos abusos y desviaciones, y sin que la inmensa mayoría de la población logre que se atiendan sus necesidades vitales, y se respete su voluntad y el derecho al voto. A la camarilla gobernante parece importarle poco el sufrimiento del pueblo y la voz de la comunidad internacional, y recurre a todos los medios de lucha para sostenerse, en la más pura dialéctica marxista. Solo la resistencia cívica sostenida, liderada por una dirigencia que sea capaz de recobrar la confianza del país, y guiarlo mirando exclusivamente al interés nacional, hará posible una salida a esta larga y oscura noche. Si la reprochable dictadura perezjimenista duró menos de 10 años en el poder, pero al menos fue progresista, el despotismo chavista la duplica en el tiempo, con un balance absolutamente calamitoso. 

En suma, los males que vive la patria no nacieron el 11A. Son la resultante de una prolongada mezcla de pasividad, resignación, facilismo, desviaciones, errores u omisiones de la sociedad en su conjunto, desde 1998 y antes, hasta la fecha. Como integrantes de ella, debemos asumirlo sin mirar atrás, como no sea para aprender de nuestros propios errores, unirnos en la lucha por la libertad, y superar los atavismos propios de nuestra idiosincrasia de trasladar culpas a otros sin preguntarnos qué hemos hecho o qué debemos hacer para corregir rumbos. Pese a tantas penurias, Dios no olvida a Venezuela. Si debíamos expiar culpas, lo hemos hecho con creces. Las fuerzas del mal y la perversidad, encarnadas en el totalitarismo, la crueldad, el pacto con la delincuencia, el terrorismo y el ocultismo, no prevalecerán. El país anhela recuperar la libertad, el progreso y bienestar, y entre tanto, el mundo abre cada vez más sus ojos ante la ilegitimidad de la dictadura y los sufrimientos del pueblo. Se requiere sí recrear la unidad opositora, abrir espacios a la juventud, que es dueña de su futuro, a la sociedad civil no representada en los cenáculos de los partidos, e iniciar una etapa de resistencia activa no violenta, hasta restaurar el orden democrático ahogado por la tiranía. Es también válido luchar por la convocatoria a elecciones generales, como lo proponen el Secretario General de la OEA, 22 ex Jefes de Estado y de Gobierno y algunos líderes políticos en el país, opción que fue ni más ni menos, la que se pretendió invocar en aquella lejana fecha de abril de 2002.

Este recuento muestra que los regímenes totalitarios no salen con debilidad ni preciosismos, pues no tienen escrúpulos, no respetan la voluntad popular ni la alternabilidad democrática. El pueblo, único depositario de la soberanía, puede lograr de la mano de la juventud, de las fuerzas libertarias, de la comunidad internacional consciente y de hombres de uniforme dignos, la remoción de la tiranía usurpadora, y que brille pronto en el país, la aurora de un nuevo amanecer.  

Con estas Memorias, escritas a propósito de los 15 años del 11 A, cumpliré a mi amado hijo la promesa de finalizar los escritos sobre este complejo capítulo de la historia. Pero seguiré más que nunca comprometido, mientras Dios me dé vida, en la indeclinable lucha por la liberación del yugo que oprime a la sufrida patria. ¡Los jóvenes están de nuevo en la calle! ¡Se acerca el día de la liberación! ¡Viva Venezuela libre! ¡Viva la gloriosa juventud venezolana! 


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 11 de marzo de 2017

VENEZUELA: ¿UN ESTADO FALLIDO?

El kafkiano cuadro de Venezuela sume a la población en la desesperanza, aunque muchos mantienen una firme lucha contra la dictadura que oprime al pueblo. Hace poco me preguntaba un intelectual colombiano cómo era posible que los venezolanos aguantaran hambre y hurgaran en las basuras, o que morían por falta de medicinas o asesinados por el hampa, y que la clase media estuviese pauperizada, sin que algo ocurriera. La respuesta no era fácil, pero le respondí: un pueblo subyugado por un Estado omnipotente y por el terror, no es capaz de sobreponerse fácilmente, pero llega el día en que se rebela contra el yugo; es explicable la desesperanza, pues el régimen ha sido implacable y la desunión cunde en las toldas opositoras, pero no hay dictaduras eternas y la crueldad siempre termina mal. Hasta Stalin pronunció la frase: “Cuando la dictadura es un hecho, la revolución es un derecho” para justificar el movimiento bolchevique; como es del caso recordar a Albert Camus: "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas", reflexión pertinente para la crisis venezolana, en la cual se afincan las garras de un régimen forajido que se tomó el poder y arruinó a la nación, con una respuesta errática de los sectores opositores, como si se estuviese enfrentando a demócratas.

Desde mi último desahogo en este Blog ha corrido mucha agua bajo el puente: se esfumaron las esperanzas del referéndum revocatorio, el régimen burló al pueblo anulando la Asamblea Nacional y el mandato constitucional de convocar a elecciones de gobernadores y alcaldes en diciembre pasado, mientras la crisis humanitaria se acentúa, fracasó un remedo de diálogo que solo sirvió para ganar tiempo y oxigenar al régimen, y la economía continúa hundiéndose, provocando la agravación de la pobreza y el deterioro continuo de la calidad de vida de los venezolanos.

El régimen responde con la cantaleta de la guerra económica y las agresiones del imperialismo, acentúa la militarización y la represión contra la disidencia, ignora la voluntad popular, garantiza la impunidad a los involucrados en corrupción, narcotráfico y violación de los Derechos Humanos, y busca asideros en los movimientos extremistas mundiales, en especial el Foro de Sao Paulo. La comunidad internacional comienza a reaccionar sumando voces de denuncia ante una situación que no solo concierne a los venezolanos como es el latiguillo oficialista, sino que al tratarse de una crisis humanitaria y casi un genocidio, atañe a la comunidad mundial. Las voces de rechazo crecen con pronunciamientos de Jefes de Estado o de Gobierno, NNUU y la OEA, intelectuales y dirigentes políticos, que claman por el cese a la represión, el derecho a elegir de los venezolanos, la liberación de los presos políticos y la apertura a la asistencia internacional humanitaria, hasta ahora rechazada por un gobierno que con ello agrava el sufrimiento del pueblo. Pero a su vez, se amplía la lista de funcionarios acusados por Estados Unidos de lavado de activos y narcotráfico, situación que ha tocado a figuras tan relevantes como el Vicepresidente Ejecutivo El Aissami y la familia presidencial. 

Es triste constatar hasta dónde ha llegado la tragedia de manos de la camarilla gobernante, la cual no tiene límites en el cinismo al proclamar que el país está bien, y que todo es producto de una campaña de desprestigio internacional. En ello ha estado acompañada por la voz de Raúl Castro, virtual copresidente de Venezuela, a quien tuvieron la osadía de colocarle la banda presidencial al conmemorarse cuatro años de la muerte de Chávez, ocasión en la que reiteró el respaldo de Cuba al totalitarismo chavista, en retribución a los recursos y el poder estratégico que se le ha entregado.

El trofeo atribuible al Socialismo del Siglo XXI se ve reflejado en los siguientes datos principales:

  • Venezuela registra el nivel más bajo de reservas internacionales en décadas: US$ 10.500 millones, por la aniquilación del aparato productivo, la extinción de las exportaciones no petroleras y la quiebra de PDVSA. Un 50% del parque industrial está destruido, y sobrevive solo un tercio de los establecimientos agrícolas y comerciales. La que fue segunda empresa energética del mundo es calificada hoy como la peor empresa del planeta. El gobierno ha vendido oro de las reservas para proveerse de caja, y ha comprometido activos en garantía de préstamos, como es el caso de Citgo y las ventas de petróleo a futuro a China y Rusia.
  • Venezuela registra el récord de endeudamiento de su historia: US$ 150.000 millones entre PDVSA y el Estado. En el 2017, deberá pagar US$ 9.700 millones como servicio de la deuda, generando preocupaciones por el riesgo de “default”, o la necesidad de liquidar más activos.
  • Los ingresos de divisas de Venezuela dependen en 96% de las exportaciones petroleras. Es el nivel más alto de la historia, acentuando la vulnerabilidad de la nación, en contravía con los indispensables objetivos de diversificación económica.
  • Venezuela registra el récord de inflación mundial en los últimos años, pulverizando el poder adquisitivo del salario. En 2016 habría alcanzado un 600%, y el FMI pronostica que si no hay corrección de rumbos, podría llegar en 2017 a 1.700%.
  • Ningún país en guerra registra el índice de desabastecimiento de alimentos y medicinas de Venezuela de un 80%. La masa que no puede hacer las tres comidas al día, es alarmante. 
  • Venezuela acumula la devaluación mayor de su historia en los últimos 18 años. De Bs. 500 por dólar promedio en 1998 se cotiza hoy en el mercado paralelo por encima de 4.000.000 de bolívares viejos, es decir 8.000 veces más que la que paridad que recibieron.
  • Venezuela se ubica en el Índice de Corrupción de Transparencia Internacional como el país más corrupto de América Latina, y el noveno del mundo durante dos años consecutivos.
  • Venezuela encabezó el índice mundial de miseria en 2016 del Instituto Cato, Universidad Johns Hopkins, desplazando a Siria, hecho que toca al corazón de la revolución socialista.
  • Venezuela es el segundo país más inseguro del mundo. De 20 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1998 ha pasado a 92, y Caracas a 119, primera capital del planeta. Así, en el país mueren asesinadas 30.000 personas por año, más que en cualquier guerra reciente.
  • El país de inmigración y de oportunidades muestra hoy una cifra cercana a los 2.000.000 de emigrantes, en la que ha salido parte esencial de su talento humano a cerca de 90 países, destacando Estados Unidos y España con un 80% del total.
  • Venezuela es el puente del 50% de la cocaína exportada por Colombia, permeando a todos los estamentos de la sociedad venezolana, en especial a altos círculos oficiales y militares.
  • Los ingresos petroleros recibidos por el régimen, estimados en cerca de US$ 1 billón (millón de millones) superan los presupuestos nacionales desde Páez a Caldera II, lamentablemente malversados o saqueados, sin que la población perciba un mejoramiento de su nivel de vida.
  • Enfermedades endémicas como la malaria, dengue, zika y afines, han crecido en los últimos años en forma exponencial; la malaria ha aumentado en 630% en los últimos 15 años.
  • Venezuela es el tercer peor país para la creación de empresas del mundo, pues el estatismo, los controles y las condiciones adversas, lo hacen virtualmente inviable.  
Triste balance, tristes récords, y negro futuro. Solo un cambio sustancial de políticas permitirá sacar al país del caos y la anarquía en que se encuentra. Si con estos simples datos, amén del descalabro fiscal y tantos otros desbarajustes, el pueblo no asume con determinación la defensa de sus derechos fundamentales, quizás sean los ecuatorianos los que nos estén mostrando que lo del Bravo Pueblo nos está quedando grande, y que ellos lo están asumiendo en su país con coraje.  


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

viernes, 16 de diciembre de 2016

"ANNUS HORRIBIILIS"

Concluye un año negro en las aspiraciones de la mayoría de los venezolanos de encontrar salidas a la honda crisis en la cual se encuentra inmerso el país desde hace 18 años. Emulando a la Reina Isabel II en 1992 y a Koffi Annan en 2004, el 2016 ha sido para Venezuela un “Annus Horribilis”.

De una parte, se acentuó la depresión económica y la inflación, pues el PIB decrecerá en cerca de un 10%, en tanto que la inflación bate un nuevo record mundial en torno a 500%, con una tendencia alcista para 2017 en que podría superar el 1.000%, pese a los irracionales subsidios existentes. La pronunciada devaluación del tipo de cambio en la segunda mitad del año impulsó la inflación y con ello la pauperización de la población, amén de los graves problemas de escasez, de colapso del sistema de salud y de inseguridad personal imperantes. La decisión del gobierno a comienzos de año de devaluar el tipo de cambio oficial a Bs 10 y crear un tipo de cambio flotante, significó una promesa vacía y fracasada. El retiro de circulación de los billetes de Bs. 100 en forma arbitraria e improvisada, amargó las Navidades de comerciantes y de ciudadanos que protestan con razón, pues no entienden cómo pueda haberse procedido de esa manera absurda en plena temporada festiva.

El gobierno es incapaz de rectificar ante un estado de cosas caótico como el existente, y reincide en asfixiar al moribundo sector privado de la economía. Me conmovió el relato de un comerciante italiano con 40 años de vínculo con el país, que fue obligado a vender sus productos por debajo de costos, y manifestó que se regresaba a su natal Nápoles, triste y arruinado. El gobierno incautó además millones de juguetes a una empresa privada para repartirlos a los niños en nombre del gobierno, cometiendo un acto injustificable de piratería, que incrementa la desconfianza en un país que registra el índice de riesgo país más alto del mundo. Y por último, el gobierno limitó la venta de inmuebles y otras propiedades, en un afán de seguir entorpeciendo las operaciones mercantiles.

La venta de oro fue uno de los recursos desesperados del gobierno para obtener caja, lo cual ubica el nivel de las reservas internacionales en apenas a US$ 10.800 millones, mientras las de Colombia son de US$ 46.500 millones, pese a una coyuntura económica desfavorable. El gobierno sigue culpando a la derecha, al imperio y a la guerra económica de sus reiterados fracasos, los cuales son vistos por el mundo con perplejidad, pues no se comprende cómo el país pueda haber sido llevado a la virtual bancarrota. Nótese que el PIB se contrajo en un 20% entre 2013 y 2016, y que se registra un déficit en la balanza de pagos, no solo atribuible a la caída de los precios del petróleo, sino a la destrucción del aparato productivo, a la falta de inversión y a la extinción de las exportaciones no petroleras. El déficit fiscal fue del 9% del PIB en 2015 y sube este año, siendo financiado por el Banco Central con emisiones inorgánicas, que actúan como combustible a la hiperinflación reinante.

Si por el lado de la economía llueve, por los lados de la política truena. El año 2016 fue también terrible en atrocidades contra la institucionalidad y el Estado de Derecho. Comenzando por el accionar del írrito Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y de una Sala Constitucional amoral, que ha desconocido a la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora, para obedecer de manera abyecta a los mandatos del gobierno. El TSJ desconoció todas las decisiones de la AN y a tres de sus Diputados, pues el propósito ha sido anularla. Sus últimas tropelías fueron el bloqueo al referéndum revocatorio como salida constitucional a la crisis, en una burla al país después de que la oposición sorteara los obstáculos puestos por el servil CNE a la recolección de firmas. Y a última hora, el TSJ ha tenido el descaro de designar a dos de los rectores del CNE, atribución que corresponde constitucionalmente a la AN, ello porque en la conformación del CNE descansa la vida del régimen.

Con respecto al diálogo gobierno-oposición, el año cierra en forma igualmente bochornosa. Maduro convenció al Papa Francisco de que la salvación de la crisis era la facilitación del Vaticano al diálogo impulsado por Ernesto Samper y Unasur, con la participación de tres ex presidentes comprometidos en oxigenar al régimen hasta 2019. No sorprende que el gobierno haya incumplido los compromisos anunciados en noviembre, y por ello, ante la falsedad de sus ejecutorias, la oposición se negó a sentarse de nuevo en la mesa con el gobierno. El Secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolín debió dirigir una carta al gobierno conminándolo a cumplir dichos compromisos, la cual motivó soeces declaraciones del Diputado Cabello, vocero del régimen en cuanto insulto haya que expresar.

El Presidente de la AN ha dicho que el diálogo está muerto, pero el gobierno había matado ya el revocatorio. Ante las tensiones exacerbadas en este diciembre, la reunión de enero carece de sentido, pues solo favorecería a un régimen manipulador, que está técnicamente revocado. Otro de los atropellos cometidos tiene que ver con la posposición de las elecciones de gobernadores y alcaldes por el CNE, pues no es prioritario para un régimen que considera a Venezuela como su hacienda. Maduro prevarica al amenazar con las armas antes que ceder el poder, ni ahora ni en el 2018. La comunidad internacional debe por tanto condenar el golpe progresivo y continuado que ejecuta el régimen, como lo hizo Mercosur para furia del gobierno, al suspender a Venezuela por incumplidora de compromisos, entre ellos el protocolo democrático de dicho organismo, y negarse a recibir a la Canciller Rodríguez, quien protagonizó un vergonzoso espectáculo en Buenos Aires. La OEA debería por su lado activar la Carta Democrática sin demoras, basado en el informe Almagro.

En cuanto a la oposición, la reciente Encuesta Keller muestra importantes mensajes a la MUD y a la dirigencia política. La sociedad no acepta más que se antepongan intereses individuales o grupales sobre el interés común, o que se tomen decisiones en cenáculos cerrados. Pese a que la AN decidió retomar recientemente la hoja de ruta hacia la desobediencia cívica y para el antejuicio de méritos contra el Presidente de la República, y que desconoce la designación hecha por el TSJ de dos miembros del CNE, es menester repensar la estrategia futura de la MUD, incluir asesores de alta respetabilidad, y enfrentar las críticas que afloran en su seno. Los jóvenes ya hacen tienda aparte de la dirigencia política y, bien lo sabemos los venezolanos, ni la desunión ni la antipolítica pasional son buenos aliados. En lo personal, habiendo vivido complejas experiencias pasadas, soy prudente en juicios hacia la MUD, pero considero llegado el momento de encarar las preocupaciones existentes.  

El año 2016 ha sido también doloroso por el éxodo acelerado de decenas de miles de venezolanos, que comienzan a generar sentimientos adversos en otros países, pues ya no solo se trata de profesionales e inversionistas que eran bienvenidos, sino de personas sin preparación o recursos que prefieren aventurarse a pasar trabajo en el exterior, antes que vivir la crisis humanitaria y de inseguridad que afecta al país. Es desgarrador ver a gente desesperada por el hambre escarbando la basura en busca de alimentos, o muriendo por falta de asistencia hospitalaria o de medicinas.

Ante ese balance catastrófico, producto de la acumulación de errores desde 1999, y de la negativa pertinaz del gobierno a rectificar en materia económica, en reconocer la voluntad popular, liberar a los presos políticos y detener la represión a la disidencia, es necesario recurrir a la desobediencia cívica no violenta de manera sostenida, conectando con el sentir de las mayorías. La muerte de Fidel Castro, de tanta influencia en las decisiones del gobierno, deja huérfano a Maduro pero no desasistido, pues el castrismo y el Foro de Sao Paulo siguen brindándole fundamental apoyo.

Que Dios bendiga a Venezuela y le traiga algo de sosiego en esta Navidad, con fe y determinación en la lucha por un futuro mejor. Creo que pese a todo, la fuerza divina nos acompaña en estos tiempos aciagos. Una Feliz Navidad y Año Nuevo a los lectores, y en especial a las víctimas de la violencia oficialista, o que sufren de persecución, exilio o privación de la libertad, derecho este que es pivote sobre el que descansa la dignidad del ser humano.


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

domingo, 2 de octubre de 2016

LAS FELONÍAS DEL RÉGIMEN

La Academia Española de la Lengua define la felonía como: “deslealtad, traición, acción fea”. No es otra cosa lo que ha ocurrido en las trágicas circunstancias de Venezuela a raíz de las ejecutorias arbitrarias del régimen gobernante, de abuso de poder, ilegitimidad sin límites, desprecio a la voluntad popular y a la comunidad internacional, destruyendo instituciones, conculcando su independencia, y traicionando la Constitución que el propio régimen impulsara en 1999.
   
En los últimos meses la careta totalitaria ha terminado de caer, reafirmándose que para el oficialismo “el fin justifica los medios”, y que el objetivo último es aferrarse al poder “como sea”, sin reconocer el derecho de la población a promover la revocatoria del mandato presidencial, a la vez que se subordina a objetivos ideológicos foráneos y hunde al país, sin voluntad de diálogo o rectificación alguna, en la peor crisis humanitaria desde que existe como nación independiente.

Es doloroso constatar el caos imperante en Venezuela en todos los órdenes: el económico, caracterizado por la hiperinflación, el desbarajuste monetario, la quiebra de PDVSA, la insolvencia fiscal, la caída de las reservas internacionales, la ubicación del país entre los de peor desempeño del mundo, la destrucción de valor y del aparato productivo, la persecución a la iniciativa privada y un nivel de desabastecimiento propio de una economía de guerra. En el orden político-moral: el recrudecimiento de la persecución contra la disidencia y la terca negativa a liberar a los presos políticos; la impunidad cómplice ante la corrupción y la protección a funcionarios públicos involucrados en robos, narcotráfico o lavado de activos, algunos de los cuales son premiados con posiciones ministeriales; la toma del país por la delincuencia y el crimen organizado bajo la anarquía y la anomia; el estímulo a colectivos armados de alta peligrosidad; el otorgamiento de contratos a allegados al régimen, como el concedido recientemente a William Ruperti para que se enriquezca, reparta beneficios y financie la defensa jurídica de los “narcosobrinos” detenidos en EUA; y la militarización del gobierno, a niveles que sorprenden a propios y extraños. En el orden institucional, el desconocimiento de las atribuciones de la Asamblea Nacional por parte de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) designado de manera inmoral, convirtiendo a dicha institución en el centro de atrocidades jurídicas, como “bufete jurídico” que es del gobierno; el afán de Maduro de gobernar mediante Decretos de Emergencia Económica espurios; las limitaciones a la libertad de prensa y de información; las trabas impuestas por un CNE impúdico a salidas constitucionales como lo es el referéndum revocatorio, tensando más aún la crisis, o la no convocatoria a las elecciones regionales que deberían celebrarse en los próximos meses, las cuales, al decir de voceros del régimen “no son prioritarias”. En lo internacional, la profundización del desprestigio del régimen, el creciente éxodo de venezolanos al exterior, causante de la pérdida de talento humano, disgregación de las familias, problemas humanos y migratorios; los fracasos sufridos en la OEA, el Mercosur, los organismos encargados de Derechos Humanos y en la reunión de los No Alineados organizada en Margarita, a inmensos costos. En suma, un cuadro patético, deplorable, depredador.

El obtuso régimen, al mejor estilo castrocomunista, lleva al país al aislamiento y a una peligrosa ruptura. Basta con escuchar a la fanática camarilla cercana al gobernante: los hermanos Rodríguez, Cabello, Al Aisami, Jaua, Bernal y compañía, proclamar que no habrá revocatorio ni ahora ni en el 2017, sin dar tregua a la oposición. La voluntad de diálogo no existe ni por asomo. La fallida gestión del Secretario General de Unasur Ernesto Samper, ya próximo a cumplir su lánguido mandato, y la de los complacientes expresidentes Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández, ha evidenciado que no existe talante democrático alguno en el gobierno, pues para la oposición dialogar no puede significar una adhesión sin condiciones. Ahora se comenta de la mediación del Papa Francisco, ante lo cual la Iglesia destaca como condición que haya disposición de las partes de acordar reglas, y aludiendo al gobierno, dejar de lado posiciones irreductibles que tienen el juego trancado. Por su parte, el Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Monseñor Diego Padrón, ha reafirmado que es necesario permitir el referéndum revocatorio, y que el gobierno libere presos y rectifique ante la intensificación de las persecuciones políticas.

Siendo casi imposible que el referéndum revocatorio se realice este año, el país no puede permanecer de brazos cruzados, sino que tendrá que desplegar estrategias unitarias hacia la movilización de calle de las mayorías para enfrentar a un régimen deslegitimado. La oposición no debe tampoco limitar las opciones al revocatorio, sino contemplar estrategias como la eventual convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, o la activación de la desobediencia cívica no violenta ante las decisiones inconstitucionales del régimen, ello apoyado en preceptos legales vigentes. Con esta postura, defendida por María Corina Machado y otros dirigentes me identifico como alternativa válida, complementaria con cualquier otra, pero necesaria en el corto plazo.

El país confía en que pese a la adhesión de la cúpula militar a este deplorable estado de cosas, la institución armada abra los ojos, y se dé cuenta que el régimen le ha dado poder, laxitud en muchos negocios, y los involucra en gestiones de gobierno, entre ellas en el exiguo suministro de alimentos y en el control de puertos, para involucrarlos y hacerles saber que el fracaso no es de Maduro y su gobierno, sino que el caos es compartido. No obstante, aflora la disidencia de algunos oficiales que colaboraron con Chávez, como también de algunos ex ministros, como también se escuchan algunas expresiones más conscientes de altos oficiales, en el sentido de que el papel que el país espera de las FFAA no es el ejercicio de la represión o la fuerza contra las fuerzas de la disidencia democrática.  


Otras cosas ocurren en el mundo, que ofrecen a Venezuela una luz de esperanza después del largo silencio cómplice de la comunidad internacional, entre ellas las posiciones de los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Perú ante la crisis; reacciones más firmes en el Congreso de los Estados Unidos, el Parlamento Europeo, la OEA bajo Almagro y en otras naciones de la región, las cuales asumen que el totalitarismo y las bayonetas no pueden cerrar el paso a un amanecer democrático en Venezuela. De otra parte, al cierre de estas líneas se conoce que el pueblo colombiano se inclinó por el NO en el plebiscito sobre los términos del acuerdo de paz de La Habana con las FARC. Ello implicará, como ya lo anunciaron las partes, la búsqueda de entendimientos en torno a algunas condiciones que no fueron halladas aceptables por la mayoría, lo cual no dudo permitirá construir bases sólidas, compartidas por la sociedad y perdurables, pues el país entero participa de un sincero anhelo de paz. No obstante, para el oficialismo venezolano y la ultraizquierda latinoamericana el resultado es quizás un revés, pues imaginaban que las FARC lograrían con estos acuerdos la modificación del modelo político, económico y social de Colombia, y la construcción de una Gran Colombia guiada por los postulados del Socialismo del Siglo XXI, modelo que fracasó en Venezuela de una manera estrepitosa, como ha sido la constante en todos los países en los cuales se ha intentado. Por el contrario, Colombia encontrará una senda de paz justa, democrática y socialmente responsable, para regocijo y merecimiento de sus habitantes, del mundo entero y de las nuevas generaciones. 


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"

sábado, 16 de julio de 2016

REFLEXIONES DE VIDA AL LLEGAR A MIS 75 AÑOS

He llegado por la gracia de Dios a mis 75 años de existencia. Siento que la vida ha transcurrido en forma vertiginosa, porque es por naturaleza efímera, como son efímeros los aspectos materiales y de poder, siendo que al final lo que queda en buenos o malos tiempos es la familia y los buenos amigos ajenos a circunstancias e intereses, forjados en la comprensión y en valores compartidos.

Doy gracias a Dios por los años de vida concedidos, y por el preciado don de la salud y de la energía que conservo, con los cuales todo se puede, en especial una vida intelectual y laboralmente activa, dedicada hoy a contribuir al reto de la educación superior a nuevas generaciones de colombianos conscientes de la necesidad de formarse mejor en un mundo cada vez más exigente y competido, que requiere de talento humano sofisticado y de calidad. He superado así la esperanza de vida que en Colombia es de 71 años, cuando hace apenas 30 años era de 64. Lo que se agregue es ganancia, confiando sí que sea con calidad, pues he sido tan vital e independiente, que ruego a Dios que me mantenga en estos predios solo mientras pueda vivir dignamente y valerme por mis propios medios.

Los últimos 14 años de la vida han transcurrido en el exilio colombiano. Inicialmente imaginé que sería más corto, dadas las complejas situaciones a las cuales ha estado sometida mi natal Venezuela, pero no ha sido así. Los ciclos históricos deben cerrarse para que surja con fuerza y arraigo la necesidad de un cambio. Se dice que el momento más oscuro de la noche es el previo al amanecer. Y si bien esta etapa de la vida ha implicado importantes privaciones, ha resultado enriquecedora en experiencias, en un ambiente hospitalario, que mueve a que con el pasar del tiempo, el país que me acoge vaya convirtiéndose sin esfuerzos en una segunda patria.

Colombia es un país hermoso, de contrastes, de gente buena, laboriosa y acogedora, con escasas minorías violentas incubadas al abrigo de viejas confrontaciones políticas. Es un país de regiones: la meseta cundiboyacense, el eje cafetero, la costa atlántica, la costa Pacífica, la región andina, los llanos orientales, el sur nariñense, cada una de ellas con particularidades definidas a lo largo de siglos de aislamiento por una difícil topografía, cortada por tres cordilleras. El grado de arraigo a otro país se va midiendo cuando se es capaz de sentir esas realidades, idiosincrasias, costumbres y tradiciones. Y nada mejor que vivirlas de la mano de la juventud desde la academia, y a la par entender los profundos cambios generacionales que han ocurrido desde los “baby boomers” de los años 40-50” a la generación “X” de los años 70 y siguientes, hasta la generación “Y” o “millenials” de los 90 a la actualidad. Entender esos cambios es también esencial para educar con pertinencia.

Este tiempo me han servido igualmente para continuar formándome, rompiendo paradigmas y demostrando que no hay edad para mejorar. Terminé mi Doctorado en Economía en el año 2010, tras 5 años de intensa dedicación, y realicé también una Especialización, una Maestría, un Programa de Alta Gerencia, y varios cursos y Diplomados. Con ello he procurado a la vez predicar con el ejemplo a los más jóvenes, pues unos flaquean u otros se retiran tempranamente. La vida tiene que ser de retos permanentes, hasta el día de la partida de este tránsito terreno.

Hoy recuerdo con renovado afecto y gratitud a mis abnegados padres, a mis antepasados, a quienes tengo permanentemente a la vista en mi estudio en una hermosa foto familiar en la vieja casona caroreña donde mi abuelo Federico Carmona fundó el Diario El Impulso en 1904. Y agradezco con inmenso amor a Gladys, mi compañera inseparable de camino en las buenas y en las malas a lo largo de casi 50 años, así como a esos seres vitales del alma: mi amado hijo Gustavo Adolfo, mi noble nuera Anabela y mis adorables nietecitos Isabella, Nicolás y Tomás, quienes han iluminado con alegría esta etapa de la existencia. El “abuelazgo” es una hermosa experiencia cuando por ley natural el sol comienza a colocarse a las espaldas, e insufla nuevos bríos e ilusiones de vida. Y valoro más que nunca el afecto que me profesan mis hermanas, sobrinos y primos. 

Hoy recuerdo como si fuera una película mi niñez tan feliz en la casa paterna en Barquisimeto, los imborrables años de colegial en un mundo apacible y seguro; mi Universidad, la vida capitalina que me abrió horizontes amplios y promisorios, luego proyectados a lo global desde mis tempranas experiencias diplomáticas en Europa y América Latina. No olvido tampoco a tantos compañeros de luchas en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Instituto de Comercio Exterior, el SELA, la Junta del Acuerdo de Cartagena, en Industrias Venoco, Avex, Asoquim, Conindustria, Fedecámaras y en la Academia. Y a muchos amigos y amados familiares que por designios de Dios ya no nos acompañan.

El camino de la existencia es más allá de los deseos y buenas intenciones, una ruta empavonada de logros y alegrías, junto a altibajos, reveses y frustraciones. Algunos pensadores nos ayudan a entenderlo. Churchill decía: “Si en su vida no hay fracasos, es porque no está tomando suficientes riesgos”, y para Ortega y Gasset: “El verdadero tesoro del hombre, es el tesoro de sus errores”, en tanto que para Benjamin Franklin: “El éxito es posible si existe también la posibilidad del fracaso”.

Pero jamás habría podido imaginar desde que vi la luz del mundo hasta los 60 años de edad en que salí al exilio, que Venezuela pudiese ser llevada a la destrucción económica, política, institucional y moral por el peor gobierno que haya tenido el país desde la independencia. Nací en una Venezuela pobre, en plena guerra mundial, con muchas limitaciones. Viví la alegría de la llegada a mi hogar de los primeros electrodomésticos, los automóviles citadinos, y a partir de allí he tenido la fortuna de ser testigo del más profundo cambio histórico sufrido por la humanidad, gracias a las revoluciones de la informática, las TIC, la medicina, los transportes, la biotecnología, la robótica y la nanotecnología. 

Vi por tanto la evolución de la Venezuela rural al país de oportunidades, en el cual emergió una próspera clase media. Era imposible avizorar que en lugar de seguir avanzando hacia la vanguardia de América Latina, asumiría el poder una banda de rapaces, resentidos, guiados por ideologías foráneas orientadas a demoler la democracia desde adentro, fracturar al país y llevarlo a la desinstitucionalización, la bancarrota económica y la violencia. Pero guardo esperanzas de que el estruendoso fracaso del llamado socialismo del siglo XXI, causante de una crisis humanitaria sin precedentes, llegará a su fin más temprano que tarde. Lo trágico es que el costo no es de 18 años sino de décadas de atraso, y de profundas distorsiones y cicatrices que será necesario restañar. En un momento de la vida traté de interponerme sin éxito a la tragedia que se veía venir como la crónica de una muerte anunciada. Ahora solo le pido a Dios que pueda al menos ver los albores de un nuevo amanecer de libertad para mi amada patria.


Pero a la vez veo con angustia cómo este joven siglo, tan prometedor en avances del conocimiento, enfrenta peligrosos cuadros de violencia, inseguridad e intolerancia. Los populismos, corrupción, ultranacionalismos, el integrismo islámico, las oleadas migratorias e innegables problemas ambientales, de agua, calentamiento global y de distribución de la riqueza, están llevando al planeta por un camino incierto, que atenta contra la supervivencia del género humano.

¿Estamos acaso ante la inminencia del choque de civilizaciones de que habló Huntington? O como dice Yuval Harari en su fascinante libro “De animales a Dioses”, si bien el “homo erectus” sobrevivió cerca de dos millones de años, es improbable que el “homo sapiens” se mantenga en el planeta por 1.000 años más, es decir que dos millones más de existencia del ser humano están por fuera de toda previsión. Esa es la dimensión de tan admonitorio vaticinio.  


"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"