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domingo, 1 de marzo de 2015

LA DICTADURA DEL SIGLO XXI





El mes de febrero que concluye ha llenado de perplejidad y consternación a Venezuela y al mundo. El régimen gobernante ha profundizado su ilegitimidad, al por enésima vez sobreponer sus intereses a los más elementales principios constitucionales o de Derechos Humanos, estos consagrados en compromisos internacionales adquiridos por la República, que tienen valor prevalente sobre las normas constitucionales.


El destacado jurista Asdrúbal Aguiar, autor del libro “Historia Inconstitucional de Venezuela”, deberá ahora dedicarse a actualizar las centenas de violaciones a la Constitución por parte del régimen documentadas en dicha obra, las cuales se han multiplicado desde su publicación en 2013. Y es que para la cúpula gobernante, la revolución está por encima de la Constitución, o como por analogía ha expresado algún vocero del sistema judicial colombiano: la paz está por encima de la ley.


La arbitraria detención del Alcalde Metropolitano de Caracas Antonio Ledezma, desconociendo su origen en la voluntad popular, y su encarcelamiento en una prisión militar, no hace sino agregar una ficha relevante a la lista de defenestraciones urdida por el régimen para aniquilar a la oposición venezolana. Antes se materializó la destitución y detención de otros tres Alcaldes que resultaban incómodos, así como de cuatro Diputados a la Asamblea Nacional, entre ellos la emblemática líder opositora María Corina Machado, cuya señera figura y extraordinaria valentía merecen admiración. Ahora se habla del posible desafuero al Diputado Julio Borges, quien lo que ha sido es un defensor del cuestionado camino electoral, pero parecería que se teme al alto número de simpatizantes de su Partido, Primero Justicia. Como si fuera poco, el gobierno allanó varias sedes del Partido Copei y amenaza con su ilegalización por haber suscrito el Acuerdo para la Transición en Paz propuesto por María Corina, Ledezma y Leopoldo López, estos dos últimos ya en la cárcel. Pero nadie logra frenar la masiva recolección de firmas en respaldo a dicho acuerdo, el cual lejos de ser golpista, es pacífico, constitucional y legítimo.


La conmemoración del primer aniversario de las protestas estudiantiles de febrero de 2014, en las cuales se masacró o se encarceló a los jóvenes, ha llevado a que resurjan manifestaciones en el Estado Táchira, con el saldo de un niño de 14 años asesinado a mansalva por un Policía, quien hizo caso omiso al pedido de clemencia del muchacho y le voló los sesos. Este hecho ha indignado al país y al mundo, y hasta el Papa Francisco oró hoy por el alma de Kluiverth Rojas, y pidió un diálogo sincero y constructivo en Venezuela. Unos días antes, aparecieron varios estudiantes maniatados y ajusticiados en varios lugares del país, quienes sospechosamente habían participado antes en protestas.


El régimen, desesperado y temeroso, y ante el colapso de la política cambiaria recién anunciada, ha dado un salto hacia adelante radicalizando la política represiva, acusando a Estados Unidos y al ex presidente Uribe de los hechos más insólitos, todo con el afán de seguir achacando las culpas de su estruendoso fracaso a enemigos externos, pero el discurso ya no lo compra nadie, salvo los más incondicionales afectos, o algunos aliados  internacionales que saben lo que está en juego si se derrumba el régimen. Las medidas anunciadas ayer contra los Estados Unidos han provocado hilaridad en el mundo. ¿A quién se le ocurre que George Bush o los parlamentarios Rubio, Menéndez o Ileana Ros pudieran pensar en viajar a Venezuela? ¿Quién pierde exigiendo visas a los americanos, limitando el número de funcionarios diplomáticos, imponiéndole restricciones a sus movimientos, o gravando a los venezolanos que viajen a Estados Unidos? ¿No termina ello de liquidar todo resquicio a la confianza e inversión en Venezuela?


Tanta torpeza en la conducta del régimen no es casual, pues como creen muchos analistas y al tenor de las declaraciones de Maduro, los movimientos buscan amedrentar al pueblo, a los jóvenes, y mostrar las garras crueles del régimen, amenazando incluso con excluir a la oposición de las elecciones parlamentarias de este año, pues a pesar del fraude electoral continuado que les ha permitido sostenerse en el poder, temen perderlas. Sin duda que pese al escepticismo electoralista que comparto, una derrota parlamentaria acabaría con el  totalitarismo del régimen. Lo curioso además, es que cunden rumores de un golpe contra Maduro dentro del propio chavismo, a diferencia de lo que proclama el régimen sin credibilidad ninguna, pues como lo mostró hace poco un análisis político de la consultora Stratfor, Maduro camina en la cuerda floja y se acerca a la posibilidad de un golpe de Estado con la participación de miembros del oficialista PSUV. Llama además especial atención la advertencia hecha por el ex Presidente del Uruguay José Mujica un día antes de entregar el poder, de que se estaría gestando un golpe militar de izquierda en Venezuela. ¿Qué elementos de juicio tiene Mujica para semejante afirmación “urbi et orbi”? Es ciertamente extraño, ¿o fue hecho con la intención de tratar de abortar dicha posibilidad? ¿Están Diosdado Cabello y sus compañeros de armas en dicha conspiración? Es allí donde habría que colocar el foco, y no en las mitómanas denuncias de una conspiración internacional contra el régimen.


Las caretas han caído una vez más en los últimos días. La Dictadura del Siglo XXI, que es como hay que llamarla, está dispuesta a seguir mintiendo para defender su permanencia. Pero aún los chavistas más acérrimos temen que Maduro termine de hundir a la ineficaz y corrupta revolución bolivariana, y por eso piensan en salidas, en circunstancias en que ni siquiera sus aliados encuentran ya argumentos con que defenderla. La opción de Cabello en lugar de Maduro, sería como elegir entre el cáncer y el Sida. Dios y la dignidad de los venezolanos salven a la nación de esta prolongada, inmerecida y vergonzosa tragedia.                  






"Para la verdad, el tiempo; para la justicia Dios"